sábado, 24 de enero de 2015

Capítulo 34

Narra Pedro.

Me sentía completamente solo en mi casa, mis papas trabajaban y ninguno de mis hermanos estaban acá, con Nao hablamos por mensaje y según ella no pasaba nada aunque yo le insistí mil veces como que seguía mal me diga, porque no me gustaba que me mienta, hasta que me rendi y bueno. La invite a venir pero estaba con sus amigas, mis amigos andaban algunos de novio y otros simplemente en nada, y yo no pasaba de fox sports a los simpsons. Deprimente. Mi reloj de pared marcaba las ocho pm y cada vez mi aburrimiento aumentaba, y eso ya me ponía de mal humor. Agarre mi teléfono y nada interesante, por esas cosas de la vida entre al chat de Pau y su última conexión había sido hace cinco minutos, releí un par de conversaciones que tenía guardadas y más de una sonrisa se me escapó. Pensé en hablarle ya que cuando nos vimos en el super me trató bien, y esta vez no iba tener un post cargo de conciencia si algo era fuera de lo normal porque no estaba con Lucía, bueno aunque igualmente algo quedaba pero creía que iba ser una simple conversación.

"Pauuuuuu" -vi como al segundo se puso en línea y quizá sin darme cuenta, le estaba sonriendo a la pantalla.

"Pepe, me tenías abandonada "

"No mientas! Te vi a la tarde tarada"

"Que amor decirme tarada eh. Jajajaja hablo de acá"

"La última cover es de hace dos días, bobita"

"Apa como sabemos eh"

"Releí un poco, no te niego jajaja"

"Sincero"

"Muy. Me aburro"

"Yo igual, mis papas se fueron a una cena de trabajo que después tiene fiesta. Yo sola en casa"

"Estamos parecidos, acá los viejos trabajan pero no esta ninguno de mis hermanos. Bodrio"

"Linda vida"

"Vayamos a la costanera" -y si ya sé, mandado el pibe pero si los dos estábamos solos en todos los sentidos, no importaba nada.

"Ahora?"

"Si, ahi te paso a buscar" -bloquee mi celular. Buzo, cigarrillos y encendedor, llaves, teléfono, me puse un poco de perfume, a penas salí me di cuenta que hacia bastante frío por lo que busque un buzo extra. Subi al auto y en nada me encontré al frente de la casa de Pau. Baje y golpee la puerta, escuché un "Pasa chueco" -no sabía de donde habíamos recuperado tanta confianza-. Pase y ahi estaba ella al frente del espejo del living planchandose el pelo, como si la llevara a comer a un restaurante o fuera la gran cena.

—Estamos coquetas eh -largué una carcajada mientras guardaba mis manos en los bolsillos del buzo bordo. Ella se dio vuelta sonriendome a más no poder.
—Nunca un hola -apago la planchita. —Por un momento dude en ir o no -frunci el seño. —Pero después pensé que capaz mañana ya ibas a cambiar de humor y no iba tener otra oportunidad así.
—Sos una forra -los dos reimos. —Tampoco soy tan así ¿O si?
—No te das una idea -rodeo los ojos.
—Callate bobita, dale vamos -la vi morder su labio inferior y hacerme una señal de que espere, se fue a su pieza y volvió al minuto.
—Lista -mire como estaba vestida, y sabía que se iba arrepentir. Jean, zapas y una simple remera, suerte que había traído un buzo de más.
—Hace frío Pau -le dije haciendo una mueca y mirandola de arriba a abajo.
—Me la banco -ella y su personalidad de "siempre puedo".
—No digas que no te avise -abri la puerta y por suerte, estacione cerca el auto y así pudimos subir rápido. Apenas la vi sentarse en el lugar de copiloto, me miró.
  —Creo que tenías razón -hablo mientras cruzaba sus brazos acariciando estos para darse calor. Yo negue con la cabeza y me di vuelta para agarrar desde el asiento trasero un buzo negro con capucha, un poco grande y darselo a ella.
—Pensé en vos y te traje esto -ella no dudo en ponerselo y me dio risa verla con su pelo todo enredado. No sabía bien porqué pero tuve el impulso de arreglarle el mechón de pelo que le quedó al revés, y que nuevamente conectemos miradas sinceras, acompañada de sonrisas y que yo saque mi mano, ella baje la mirada y ambos soltemos un suspiro.
—¿Vamos?
—Vamos -el camino estuvo tranquilo, nada de silencios incómodos, todo lo contrario, nos reímos varias veces de anécdotas viejas pero tan lindas ya que el viaje era de algunos largos minutos. También pusimos música por lo que llego el momento de que cante y ella me diga que no le pegaba a ningún ritmo y lo mejor -o peor- de todo era saber que esto era lo que necesitaba hace demasiado tiempo, era increíble como una persona podía complementar a otra de tal forma, su sonrisa y la forma que achinaba sus ojos cuando algo la hacía reír de verdad era uno de los gestos más lindos. Mientras cantabamos varias veces me anime a mirarla de reojo y disfrutar de eso, de mirarla y pensar que sí, que era la mujer que valia la pena. Y aunque me cueste aceptar la quería, y estos momentos así con ella me hacían sentir completo, porque ella me ayuda olvidar todo lo malo que pasamos, y desear por una noche hacer lo que sentía, pensar con el corazón y no con la cabeza. Pau no paraba de reír y eso me transmitia algo que desde que nos conocemos solo ella podía.
Habíamos llegado a la costanera donde para nuestra suerte, y de pura casualidad, nos dimos cuenta que había luna llena. Era jueves por la noche por lo que como pensaba, no había nadie.

—Vamos al muelle -le dije mientras corría por la arena.
—¡Pero es de noche! -me di vuelta y largue una carcajada.
—¿Miedo?
—Obvio que no pero no vayamos ahí, si podemos sentarnos acá en la orilla, no da además... -y la interrumpí ya que la alce y puse todo su cuerpo sobre mis hombros para llevarla a donde yo quería ir. Reírme por escucharla gritar y obligarme a bajarla. Y que se rinda cuando ya estábamos subiendo.
—¡Cerra los ojos!
—¿Que?
—¡Que cierres los ojos! -Paula seguía a upa mío de espaldas a la gran vista que había. La luna parecía estar frente a nosotros. La pare y ella agarró mi mano con fuerza y necesidad, la di vuelta despacio para dejarla enfrentada al gran paisaje, y lentamente sacarle sus manos que tapaban sus ojos. El brillo de sus ojitos verdosos, más el que daba la luna era absolutamente todo.

—Te juro que ni sabía que había luna llena -hable mientras me sentaba.
—Es hermoso -no despegaba la vista y yo me reí para mis adentros por su cara embobada. —¿Y que se supone que vamos hacer en toda esta noche?
—No sé pero yo voy a tratar de pasarla bien, de dejarme llevar -hable mirandola a lo ojos, fijamente, que ella sonría de manera tímida y sus ojos se achinen por ese gesto.

Conectar miradas.

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