viernes, 30 de enero de 2015

Capítulo 36

Trate de causar el menor ruido posible cuando entre así volvia a dormir, así que salí con la mía y ella volvió a dormir abrazada a la almohada celeste clara de mi cama. Deje el plato se pizza al costado de la televisión, donde había una pequeña mesa, al igual que la coca cola. Me sente en la cama, donde estaba Pau, al frente del televisor viendo un partido que ni yo sabía de que era pero me colgue mirandolo mientras comía. Habré estado media hora así por lo que cuando terminó el primer tiempo decidí comer y cambiar de canal, me encontré con uno de música con un tema que decidí escuchar ya que me gustaba, e identificaba a la vez que ubicaba una almohada para comer acostado al costado de ella, que parecía no inmutarse por mis movimientos.

Babasonicos - Nosotros 

Empeza por aceptar tu maldad 
Un poco de autocrítica no te vendría mal 
Me agarraste desatento
es que anduve por ahí, desprolijo porque si, 
En el arte de fingir me ganás, 
Aunque yo me esmero mucho. 
Si te presto mi confianza abusás, 
Me devolviste el corazón pertrechado. 

Algo pasa entre nosotros dos 
Y no quiero entusiasmarme con palabras 
Ya no hago más que especular,
Mejor seria demostrártelo. 

Se que a veces me comporto fatal 
No prestes atención a esos detalles 
Fue la suma de factores, 
El efecto dominó dado entre vos y yo, 
si me acerco te ponés a temblar. 
Eso me confunde mucho 

Algo pasa entre nosotros dos 
Y no quiero entusiasmarme con palabras, 
Ya no hago más que especular, 
Mejor sería demostrártelo.

Y yo desde el principio al final cante la canción, pensando que cada partecita mi relación, o lo que sea, con Pau. Suspire apoyando mi cabeza por completo en la almohada mirando hacia arriba.

—Que linda canción... -escuché la voz de ella adormilada, al lado de mío con sus ojos achinados y una pequeña sonrisa en sus labios.
—Perdon, pensé que dormias -deje el vaso de coca en la mesa de luz, para al segundo mirarla.
—No, bah, un poquito desde que me despertaste.
—Bueno, te dejo dormir mejor -me senté en la cama para ya bajar al piso donde iba dormir pero ella agarro uno de mis brazos tirandolo hacia ella.
—No, quedate un ratito. Ademas ahora me tengo ir -su voz suave por acabarse de despertar era demasiado tierna, yo solo la mire.
—Le dije a Ale que te quedabas acá, mañana bien temprano te acompaño a tu casa para cambiarte y bañarte por la escuela, o te bañas acá y buscamos la ropa. Como quieras -ella me miró extrañada.
—¿En serio le dijiste que me quedaba? -yo asenti indiferente. —¿Donde te voy a dormir?
—Aca, en la cama -ella alzo una ceja. —¿Que?
—¿Y vos?
—Yo ahí abajo -señale hacia el piso.
—¡No Pedro! Yo voy abajo, es tu cama, tu casa.
—Por mas razón, dale Pau. Quedate ahí.
—Ay nene -ella me miró resignada mordiendo su labio inferior. Yo sonreí. —¿Que mirabas? -yo me pare mientras juntaba las cosas que comi.
—Un partido, recién el tema de música ¿Queres comer? Toma -le alcance el plato con unas pizzas y ella agarro una. Me acoste en mi "cama" y ella me habló.
—No te duermas ¡dale Pedro!
—Pero me aburro ¿Que vamos hacer?
—Hablemos -yo estaba acostado, por ende no nos mirabamos.
—¿De?
—Pregunta y respuesta, puede ser más que si o no -la escuchaba hablar divertida.
—¡Que humor!
—Empeza, dale.
—No, no. Vos empeza, así veo como te hago la contra -rei.
—¿Estuviste con otras minas aparte que con Lucía?
—Si, un par pero nada importante, esas que ves una noche y nunca mas -trate de sonar comodo. —¿Y vos?
—Uno solo y fue de boliche, nunca más lo vi ¿Cuanto tardaste en estar con una?
—Y ponele que en... -pense. —Fines de septiembre o medianos, no sé bien porque en agosto estuve ocupado por toda la mudanza y eso, entonces no tenía tiempo -ella largo una carcajada.
—¡Que tarado!
—Dejame. Preguntame algo vos, yo no tengo imaginación.
—¿Nunca nada con Nao en todo este tiempo? Digo, como estuviste solo y bueno, capaz pasó algo además vivieron juntos.
—¿Toda la vida vas a tener esa curiosidad? Nunca estuve con ella y no sé si estaría -dije y al segundo bostece. —En serio te digo.
—Te creo.


******


—¡Dale Pau! Despertate -le tire un almohadón. —Son como las nueve y tu mamá te dejó faltar. Está lloviendo y nos hice de desayuno chocolatada caliente ¡Dale! -dije alargando a e. Ella ni siquiera se movía por lo que me tire sobre ella para que se despierte. —Despertate o cosquillas -y que ella trate de apartarme con sus poquitas fuerzas de arriba suyo. Yo estaba escondido en su cuello y solo me tire a un costado de ella, y la vi sentarse mientras refregaba sus ojos, y a los segundos se hacia un rodete.
—¿A donde vas? -yo la mire extrañado.
—¿Por?
—Estas vestido raro.
—¡Ah! Iba ir al medio dia a una ciudad que queda a unos kilometros de acá con papá pero no sé, capaz no vaya y me quedé en casa.
—¡No lo vas a dejar plantado a Horacio!
—Tampoco es el fin del mundo que no vaya aunque es por un laburo de él, y si voy me paga pero no se, ni tira ir -rei.
—Dale, anda -ella me miró. —Seguro ya se lo prometiste.
—Bueno bueno -me sente. —Pero voy porque quiero -y después de que ella se haya higienizado estemos abajo preparando el desayuno yo y ella, de nuevo solos, porque todos dormían.

—¡Dale Pedro! No te comas todo el dulce de leche a cucharadas -ella y histeria por nada me divertian.
—Mi mamá me lo compra para mi y yo lo como quiero -mientras iba por la décima cucharada.
—Pero le quiero poner a mi tostada -y que yo ignore por completo su comentario y siga comiendo el poco dulce que quedaba en el pote. —Sos un tarado -sonreí al verla darse vuelta para terminar de batir su café empacada por como la molestaba. Yo solo tire el pote sin nada para después abrir la heladera y sacar uno sin abrir.
—Amo molestar -le hable dejando el dulce de leche en la mesada mientras yo me apoyaba sobre este mirandola. Ella mordió su labio inferior.
—No jodas Pedro, me pusiste de mal humor -sonreir, caminar dos pasos y volver para abrazarla por detrás dejando mi cabeza sobre su hombro. Que ella se de vuelta y una de sorpresa nuestros labios, con necesidad, acariciando con sus manos mi nuca y que yo siga ese beso porque en este momento no quería ni tenía ganas de pensar en las consecuencias.
—Tu boca tiene sabor a dulce de leche -escuchar sus palabras, sonreír y darle un beso corto.
—Sigamos desayunando mejor -sin dejar de sonreír.

Habíamos llegado a su casa porque eran ya las 10 am, y ella me había dicho que no se podía seguir quedando en mi casa porque yo iba viajar y bla bla bla.
—¿En serio no queres volver? El viaje no es la gran cosa, en serio Pau -ella nego.
—No Pedro ya te dije, no pasa nada ¿Cuando volves?
—Paso la noche allá en la casa de uno de mis tíos, y creo que volvemos mañana de tarde -ella se sorprendió, o eso crei yo.
—Ahh -hizo una pausa. —Bueno, me bajo ya ademas tengo que hacer mil cosas hoy -me acerque para darle un beso en la mejilla pero ella volvió a depositar un beso en mis labios corto, verla bajar la mirada y un poco sonrojada, me dio demasiada ternura. —Perdón...
—No pasa nada, nos vemos mañana o cuando podamos -ella solo asintió y bajó del auto.

cap lindo como alguien demasiado importante en mi como milagros te amo river fav☺♥ comenten☺

martes, 27 de enero de 2015

Capítulo 35

Narra Paula.

Esa conexión de miradas que me daba una electricidad en toda mi espalda, que me hacia erizar la piel, que su todo me detenga el mundo, estaba colgada viendolo como miraba la luna, su pelo estaba desordenado con la capucha del buzo puesto y su barba a medio crecer, sus piernas se ubicaban como "indio" y sus manos en los bolsillos. Podía estar toda mi vida mirandolo y disfrutar de eso, de quererlo (o amarlo) tal cual era, por fuera y dentro. Que su paz me llene el alma, y sea lo que mas ame y odie de él, elegirlo como es y tratar de disfrutar cada uno de estos minutos. Pensar que no existe persona más linda que él, en todos los sentidos, que todas las trabas que tuvimos y que vamos a seguir teniendo valen la pena cuando lo tengo al frente sonriendome y sentir que ese amor es recíproco, porque si a él no le pasara nada no estaría acá conmigo. Porque siempre el amor mas fuerte, y si es de verdad supera cualquier cosa.

—¿Que pasa? -su voz tranquila y pausada me sacó de mis pensamientos.
—Te quiero -ignore por completo su pregunta y se lo tire, porque era lo que resumía todo este momento. Él clavo su mirada en mi de una manera diferente a todas las demás. y eso me dio algo de miedo. —Perdón si no daba que te lo diga es que lo siento así y...
—Pau, a mi me cuesta mucho... Todo esto -pude sentir la sinceridad en él, su tono de voz, como sus ojos me transmitan ese sentimiento aunque no lo esperaba, mi corazón se acelero y trague saliva. Mis ojos se humedecieron un poco. —Sí, te quiero. El otro día hablando con mamá me di cuenta que aunque lo niegue, a pesar de todo -levanto sus hombros y volvió su mirada al frente.
—¿Te puedo abrazar? -el me miró divertido, y sonrió. Yo solo apoye todo mi cuerpo sobre el suyo enredando mis brazos alrededor de su nuca y él me atrajo mas hacia su cuerpo. Después de unos largos segundos nos separamos y nuestras narices rozaron. Me sonrió y se animo a unir nuestro labios, después de un par de días, y que yo siga ese beso con todo el amor del mundo. Porque más amor no me entraba en el cuerpo. Sus manos acariciaron mis mejillas en forma tierna, y yo subí mis manos a su cabeza para bajar la capucha del buzo y poder jugar con su pelo, después pasar al lóbulo de su oreja y terminar tocando los pequeños rulitos en el limite de su pelo con su nuca. Saber que con ese beso era feliz, bueno, en general era feliz con él. Finalizar el beso y nuevamente sonreírnos mutuamente, dejando largar suspiros. Y que como de sorpresa, para él, yo deje un beso corto sobre sus labios pero que después de unos minutos, ya conmigo al lado de él con mi cabeza apoyada en su hombro mirando a la nada, lo mire de reojo a sus ojos que eran distantes y que tenga cierta tensión en los gestos de su cara.

—¿Que pasa?
—Pau -hizo una pausa. —Vos sabes que yo no sé lo que siento ¿No? -baje la mirada, pero no por dolor sino porque lo sabía. Desde que nos reencontramos lo sabía, y no tenía derecho a juzgarlo. Lo mire a los ojos y asenti. —Capaz lo mejor es tomar distancia, hablé con Nao y me dijo que si no sabía que sentía me aleje de las dos porque así no va funcionar nada -y en ese momento me di cuenta que no quería perderlo de nuevo, por nada del mundo, porque ya se había ido una vez y que pase de nuevo no me lo permitiría. —No quiero alejarme pero así no podemos estar, ni con vos ni con nadie. Hago algo y al segundo pienso las consecuencias, me cuesta dejarme llevar por lo que siento, quiero o tengo que hacer. Me siento tan bien con vos acá pero esto es una noche, después van a venir las mil explicaciones a mi, a mis amigos, a Nao, o a la gente que me quiere, de por qué me volví a enroscar con vos. Es todo muy difícil y... -desvió la mirada de mi. — Yo no quiero que la pases mal vos por mis vueltas.
—No, no te vayas -mis ojos estaban algo cristalizamos por imaginarme que él vuelva a capital. A kilometros. —¿Por qué la haces tan dificil?
—No lo quiero hacer difícil, te digo lo que siento aunque no se bien que es -la luna iluminaba sus ojos mientras hablaba. —Me cuesta todo esto, me encanta estar con vos acá pero a la misma vez me acuerdo de lo que pasó y no va ¿Entendes? -se acaricio su nuca. —No soy la clase se pibe que esta con dos, bueno, ya lo hice -pude ver el arrepentimiento en sus ojos.  —Ninguna de las dos se merecen pasarla mal y yo, yo no sé que quiero.
—Pero no importa, porque yo si sé que quiero ¿Me dejas quererte? Quiero que aunque sea una noche volvamos a ser lo que eramos, no sabes cuanto te extrañe y las veces que llore de arrepentimiento porque fue una tarada, que no te puede juzgar por no querer estar conmigo, porque yo no sé si merezco a alguien como vos pero podes hacer cualquier cosa menos alejarte -en este momento ya unas pequeñas lágrimas habían salido de mis ojos. —Dejate volver a quererme -hice una pausa. —Una vez escuché un tema que me hace acordar mucho a vos -agarre mi celular y lo busque, él solo miraba mis movimientos.

Celofán - Babasonicos 

En ese refugio de reproches 
si es que existe todavía una caricia es para mi,
temo haberme enamorado,
puede que esto sea una plaga
no quiero contagiar a nadie.

Cada vez que vuelvo a estar en esta situación
caigo vulnerable a tus encantos, 
me vuelvo el más débil

Quizás me faltó aclarar que hasta ayer fui invencible
sin embargo tiemblo al viento como un celofán
¿Cuál es el color invisible?
¿Cuál es el color invisible?

En esa atalaya de carismas si es que habita una sonrisa
me la quiero adjudicar,
puede que sea tramposo de mi parte apoyarte 
cuando el mundo embiste contra ti
Cada vez que vuelvo a estar en esta situación 
caigo vulnerable a tus encantos,
me vuelvo el más débil

Quizás me faltó aclarar que hasta ayer fui invencible
sin embargo tiemblo al viento como un celofán
¿Cuál es el color invisible?

Estar así varios minutos, dejandonos cautivar por la letra de la canción y más que nada disfrutar de esto, de él porque se me cruzó por la cabeza que esto podía ser una despedida, tuve miedo, miedo de que ya lo haya perdido, por eso me acurruque con mas fuerza sobre su pecho y él me enredo más a él, escuchando su corazón, la respiración pausada, mas la paz que me transmitía su mirada.


******


Narra Pedro.

Volviamos de la costanera ya que Pau tenía sueño, habíamos estado poco tiempo, quizá hora u hora y media. El viaje hacia nuestras cosas era de unos diez minutos por lo que ella se durmió en el asiento de copiloto y yo cuando paramos en un semáforo me saque el buzo que llevaba puesto para apoyarlo sobre ella tratando de que no se despertara. Pasamos por su casa pero me dio demasiada lástima despertarla cuando se veía con tanta paz encima, por lo que agarre mi celular y decidí mandarle un mensaje a Ale.

"Ale, soy Pedro, fuimos a la costanera con Pau y recién volviendo se durmió en el auto. Puede quedarse a dormir en casa? Me da lástima despertarla jajaja, besos. Espero no molestarte" -prendi el motor y arranque para mi casa. Habíamos llegado y yo estaba dando la vuelta hacia la puerta del acompañante para alzar a Pau y así llevarla adentro, pero antes me vibra el celular.

"Pepe que lindo que salieron! Si, no hay problemas pero que mañana venga a casa para cambiarse por la escuela. Besos, cuidense. Los quiero" -bloquee el teléfono y trate de alzarla con delicadeza para no despertarla. El camino hacia mi pieza fue lo peor, nunca me arrepenti tanto vivir en un segundo piso, al fin pude y la recosté sobre mi cama que por suerte, mi mamá, estaba ordenada. Iba irme abajo para buscar algo de comida y después dormir pero decidí armarme mi cama en el piso trayendome un colchón que teníamos guardado, sábanas, un acolchado fino y listo.
Busque pizza y coca para a los minutos estar subiendo de nuevo, esperaba que Pau no se haya despertado ya que se me habían caído un par de cosas abajo que hicieron bastante ruido pero apenas entre a mi pieza encontré a Pau refregando con sus manos sus ojos achinados. Sonreí y sonrió.



bastantes cosas para decir, primero que este cap va dedicado a agos que la quiero millones, segundo estoy tratando de subir cada varios dias pq me ayuda a hacer los caps mas largos y tercero disfruten y gracias por leer ☺

sábado, 24 de enero de 2015

Capítulo 34

Narra Pedro.

Me sentía completamente solo en mi casa, mis papas trabajaban y ninguno de mis hermanos estaban acá, con Nao hablamos por mensaje y según ella no pasaba nada aunque yo le insistí mil veces como que seguía mal me diga, porque no me gustaba que me mienta, hasta que me rendi y bueno. La invite a venir pero estaba con sus amigas, mis amigos andaban algunos de novio y otros simplemente en nada, y yo no pasaba de fox sports a los simpsons. Deprimente. Mi reloj de pared marcaba las ocho pm y cada vez mi aburrimiento aumentaba, y eso ya me ponía de mal humor. Agarre mi teléfono y nada interesante, por esas cosas de la vida entre al chat de Pau y su última conexión había sido hace cinco minutos, releí un par de conversaciones que tenía guardadas y más de una sonrisa se me escapó. Pensé en hablarle ya que cuando nos vimos en el super me trató bien, y esta vez no iba tener un post cargo de conciencia si algo era fuera de lo normal porque no estaba con Lucía, bueno aunque igualmente algo quedaba pero creía que iba ser una simple conversación.

"Pauuuuuu" -vi como al segundo se puso en línea y quizá sin darme cuenta, le estaba sonriendo a la pantalla.

"Pepe, me tenías abandonada "

"No mientas! Te vi a la tarde tarada"

"Que amor decirme tarada eh. Jajajaja hablo de acá"

"La última cover es de hace dos días, bobita"

"Apa como sabemos eh"

"Releí un poco, no te niego jajaja"

"Sincero"

"Muy. Me aburro"

"Yo igual, mis papas se fueron a una cena de trabajo que después tiene fiesta. Yo sola en casa"

"Estamos parecidos, acá los viejos trabajan pero no esta ninguno de mis hermanos. Bodrio"

"Linda vida"

"Vayamos a la costanera" -y si ya sé, mandado el pibe pero si los dos estábamos solos en todos los sentidos, no importaba nada.

"Ahora?"

"Si, ahi te paso a buscar" -bloquee mi celular. Buzo, cigarrillos y encendedor, llaves, teléfono, me puse un poco de perfume, a penas salí me di cuenta que hacia bastante frío por lo que busque un buzo extra. Subi al auto y en nada me encontré al frente de la casa de Pau. Baje y golpee la puerta, escuché un "Pasa chueco" -no sabía de donde habíamos recuperado tanta confianza-. Pase y ahi estaba ella al frente del espejo del living planchandose el pelo, como si la llevara a comer a un restaurante o fuera la gran cena.

—Estamos coquetas eh -largué una carcajada mientras guardaba mis manos en los bolsillos del buzo bordo. Ella se dio vuelta sonriendome a más no poder.
—Nunca un hola -apago la planchita. —Por un momento dude en ir o no -frunci el seño. —Pero después pensé que capaz mañana ya ibas a cambiar de humor y no iba tener otra oportunidad así.
—Sos una forra -los dos reimos. —Tampoco soy tan así ¿O si?
—No te das una idea -rodeo los ojos.
—Callate bobita, dale vamos -la vi morder su labio inferior y hacerme una señal de que espere, se fue a su pieza y volvió al minuto.
—Lista -mire como estaba vestida, y sabía que se iba arrepentir. Jean, zapas y una simple remera, suerte que había traído un buzo de más.
—Hace frío Pau -le dije haciendo una mueca y mirandola de arriba a abajo.
—Me la banco -ella y su personalidad de "siempre puedo".
—No digas que no te avise -abri la puerta y por suerte, estacione cerca el auto y así pudimos subir rápido. Apenas la vi sentarse en el lugar de copiloto, me miró.
  —Creo que tenías razón -hablo mientras cruzaba sus brazos acariciando estos para darse calor. Yo negue con la cabeza y me di vuelta para agarrar desde el asiento trasero un buzo negro con capucha, un poco grande y darselo a ella.
—Pensé en vos y te traje esto -ella no dudo en ponerselo y me dio risa verla con su pelo todo enredado. No sabía bien porqué pero tuve el impulso de arreglarle el mechón de pelo que le quedó al revés, y que nuevamente conectemos miradas sinceras, acompañada de sonrisas y que yo saque mi mano, ella baje la mirada y ambos soltemos un suspiro.
—¿Vamos?
—Vamos -el camino estuvo tranquilo, nada de silencios incómodos, todo lo contrario, nos reímos varias veces de anécdotas viejas pero tan lindas ya que el viaje era de algunos largos minutos. También pusimos música por lo que llego el momento de que cante y ella me diga que no le pegaba a ningún ritmo y lo mejor -o peor- de todo era saber que esto era lo que necesitaba hace demasiado tiempo, era increíble como una persona podía complementar a otra de tal forma, su sonrisa y la forma que achinaba sus ojos cuando algo la hacía reír de verdad era uno de los gestos más lindos. Mientras cantabamos varias veces me anime a mirarla de reojo y disfrutar de eso, de mirarla y pensar que sí, que era la mujer que valia la pena. Y aunque me cueste aceptar la quería, y estos momentos así con ella me hacían sentir completo, porque ella me ayuda olvidar todo lo malo que pasamos, y desear por una noche hacer lo que sentía, pensar con el corazón y no con la cabeza. Pau no paraba de reír y eso me transmitia algo que desde que nos conocemos solo ella podía.
Habíamos llegado a la costanera donde para nuestra suerte, y de pura casualidad, nos dimos cuenta que había luna llena. Era jueves por la noche por lo que como pensaba, no había nadie.

—Vamos al muelle -le dije mientras corría por la arena.
—¡Pero es de noche! -me di vuelta y largue una carcajada.
—¿Miedo?
—Obvio que no pero no vayamos ahí, si podemos sentarnos acá en la orilla, no da además... -y la interrumpí ya que la alce y puse todo su cuerpo sobre mis hombros para llevarla a donde yo quería ir. Reírme por escucharla gritar y obligarme a bajarla. Y que se rinda cuando ya estábamos subiendo.
—¡Cerra los ojos!
—¿Que?
—¡Que cierres los ojos! -Paula seguía a upa mío de espaldas a la gran vista que había. La luna parecía estar frente a nosotros. La pare y ella agarró mi mano con fuerza y necesidad, la di vuelta despacio para dejarla enfrentada al gran paisaje, y lentamente sacarle sus manos que tapaban sus ojos. El brillo de sus ojitos verdosos, más el que daba la luna era absolutamente todo.

—Te juro que ni sabía que había luna llena -hable mientras me sentaba.
—Es hermoso -no despegaba la vista y yo me reí para mis adentros por su cara embobada. —¿Y que se supone que vamos hacer en toda esta noche?
—No sé pero yo voy a tratar de pasarla bien, de dejarme llevar -hable mirandola a lo ojos, fijamente, que ella sonría de manera tímida y sus ojos se achinen por ese gesto.

Conectar miradas.

jueves, 22 de enero de 2015

Capítulo 33

Narra Paula.

El día paso lento después de la charla que tuve con Pedro, no nos volvimos a hablar ni tampoco lo vi hablar con Lucía, tenía un gran dolor de cabeza por lo que apenas llegue a casa dormí, y me desperté a las cuatro pm, con la casa sola, suspire y me sente sobre el sillón ya que el aburrimiento me superaba. Agarre mi celular y leí que las chicas se juntaban en lo Sol.

"Yo voy, esperenme"

"Dale Pochaaaaaa" -Camila.

"Ludmi pasame a buscar"

"Ya estoy acá, tarde" -mensaje de mi mejor amiga, y yo solo bufé pesado.

"Pocha pasa por la estación compra algo para comer y puchos para mi 🙏" Sol, y no tuve otra opción que aceptar ir sola hacia lo de mi amiga. Estuve diez minutos arreglandome porque mi cara de dormida me superaba. Le deje una nota a mamá diciendo que iba a lo de Sol y volvia, agarre las llaves y me fui, eran las cuatro y media pasadas, y tenía pensado llegar a las cinco, pase a comprar lo que me pidieron por el super a la vuelta de casa, un escalofrío recorrio mi cuerpo cuando vi el auto de Pedro y a él, estacionado, estaba con lentes de sol, rogaba que no esté esperando a Lucía y por miedo a meter la pata decidí ignorarlo y entrar al lugar, aunque creo que no me había visto. Suspire cuando ya estaba adentro y fui directo a las góndolas a comprar lo que necesitaba. Después de unos minutos de elegir el paquete de galletitas estaba frente al estante de cigarrillos, odiaba hacer esto y lo peor era que no sabía cual era la marca que quería. Mi nervioso creció cuando vi a Naomi al lado mío agarrando dos cajitas de "malboro", que yo sin disimulo la mire e intercambiemos miradas, y que me transforme de golpe en la persona mas impulsiva del mundo.

—¿Venis con Pedro? -hablé despreocupada mientras seguía viendo ese estante tratando de pensar cual eran los que fumaba mis amiga.
—Si -me miraba de reojo. —¿Fumas?
—No -largue una pequeña carcajada. —Sol me mandó a comprarle uno paquete pero ni idea cuales son los que ella elige -hice una mueca.
—Tengo un poco de memoria y a ella le gustan estos -agarró una cajita de 'parliament', yo le sonreí.
—Gracias, me salvaste -hice una pausa. —En serio -ella pareció sonreír falsamente. Estaba por irse pero hablé. —Nao... -hice una pausa. —Me alegra que te hayas arreglado con Pedro, él me había contado que se pelearon y en serio te extrañaba -tragué saliva y suspire, él me había dicho decidido que no tenía que hablarme a ella sobre esto. —Me pidió que no te diga nada pero bueno, me va matar -reí.
—Hoy recién volvimos a hablar, me contó lo que paso con vos -me miro haciendo una mueca.
—Nao... Yo -ella me interrumpió.
—No hace explicarme nada, no soy Pedro -una mueca graciosa salto en su cara. —Yo ya le dije a él lo que pienso pero en su decisión y la verdad es que yo lo único que quiero es que no la pase mal -me miraba tan fijamente a los ojos como pocas personas lo hacían. —No me importa lo que sientan las demás sino el porque no me gustaría verlo de nuevo mal -un escalofrío recorrio mi espalda. —Tampoco quiero que ande ahi sin saber que hacer pero que se yo, ustedes sabrán -habló en esta ultima parte despreocupada y escogió los hombros.
—Sos muy correcta, como siempre. Y yo tampoco quiero que el la pase mal, ya le dije para tomar distancia y me dijo que podíamos hablar como conocidos -hice comillas para ésta ultima palabra y ella fruncio el seño.
—Bueno, siempre fue bipolar igual -dijo mordiendo su labio inferior.
—Si -largue una pequeña carcajada que fue seguida por un silencio. —Nao, me gustaría que hablemos sobre lo que paso... -y sentirme interrumpida al ver la imagen de Pedro entrando al super buscando con la mirada a Nao, y después de unos segundos de verla dirigirse hacia nosotras.
—¡Pau, hola! -normal, indiferente, no le movilizada un pelo verme, yo paranoica. Se acercó a mi y dejó un beso en mi mejilla, se sentía tan raro eso después de haberlo besado hace un tiempo. —¿Que hacian?
—Nada, coincidimos comprando cigarrillos -hablo normal ella y él me miro raro.
 —Son para Sol tarado -le sonreí.
—¿Volvio a fumar? -habló curioso.
—Si, hace un par de semanas. Yo ya me rendí en que lo deje, no aguantó ni un mes, si no lo deja ella no la podemos obligar -ellos asintieron haciendo una mueca, iguales, decidí hablar rápido antes de que ese silencio sea eterno e incomodo. —Bueno, me voy. Las chicas me están esperando hace rato -sonreí y me acerque a los dos dejando un suave beso en la mejilla de cada uno para después alejarme y ver a Pedro mirandome y Nao haciendo una sonrisa forzada. Suspire.

Narra Pedro.

Me había parecido rarisimo verlas hablando de nuevo, bueno, un poco más que raro. Nao estaba enojada con Paula y desde que pasó eso hace un poco menos de un año nunca había vuelto a verla, o algo parecido ademas de que fue la única de las chicas que no la "perdono". Después de haber pagado lo que compramos, salimos y mientras caminabamos le hable.

—¿Que onda con Pau? -me miro de reojo. —¿Que hablaron?
—Nada, no sabía que cigarrillos eran los que fumaba Sol y le dije la marca porque todavía me acuerdo -trato de sonar indiferente pero la conocía.
—Raro -la mire.
—¿Por?
—Que sé yo, es raro -y no recibí respuestas porque justo llegamos al auto, ella subió al asiento de acompañante y yo di la vuelta para subir en el lugar de conductor. Encendí el auto y me dispuse a volver a hablar sobre el tema, ya que siempre era " Paula y yo" y ella nunca quiso hablarme de que iba pasar son su amistad con Paula.
—Pensé que la odiabas -ella me miro de golpe aunque yo estaba con la vista puesta en el camino.
—No la odio -aparto sus ojos de mi. —Ni estoy enojada, solo es que no me interesa tener relación con ella.
—¿Cuando la vas a perdonar?
—Yo no la tengo que perdonar de nada -suspiro y se recosto en el respaldo.
—Pero yo pude volver a hablar con ella y vos estas negada, parece que te afecto mas que a mi lo que hizo en Chile -y sentí sus ojos clavarse en los míos y ver de reojo como bajó la cabeza, miró hacia afuera de la ventana y así quedó un rato largo. Sabía que mi comentario le había molestado, o no, creo que la palabra no era que le había molestado, sino fue la sinceridad con que se lo dije. Pude verla abrir el paquete de cigarrillos y prederlo, fumando ya el tercero de la tarde. Ella fumaba mucho más que yo en este ultimo tiempo, su mamá siempre quiso ayudarla a dejar este vicio pero fracaso varias veces. Tenía miedo de que le agarre algún tipo de enfermedad y aunque ella repita que eso no le importaba porque sabía la consecuencia de sus actos, yo me daba cuenta el miedo que le daba eso. Los dos habíamos empezado a fumar a la misma edad, éramos chicos y fue hace casi tres años, cuando teníamos quince, un grupo de chicos mas grandes que nosotros nos invitaron, no nos negamos y acá estamos. A diferencia de ella, yo admitía que le tenia miedo al qué podía pasar, pero era conciente de que seguir fumando empeoraba todo, igualmente aunque trate no podía dejarlo, era un vicio más.
Ya habían pasado mas de diez minutos de silencio y me distrajo escuchar el sonido su celular.

—Me tengo que ir a casa -seguia sin mirarme.
—Te llevo -yo tampoco remaba la situación, bueno en general no remaba nunca las situaciones. La escuche bufar y volver a la posicion de unos minutos atras. En menos de lo que pensaba estabamos al frente de su casa.
—Gracias por traerme -hablo cortante y ahora no tenía otra que pilotear el momento, porque ella no era de enojarse o hasta hace un par de semanas.
—Dale, no te enojes Naomi -dije antes de que se baje del auto.
 —Ya fue, hablamos mañana. Tengo que bajar -habló como bajito, sin ánimos.
—¿Son otras vez las inseguridades de las que una vez me hablaste? Dale che, la amistad que tengo con vos no se compara con ninguna mina. Si sos de las mujeres mas fieles que tengo, capaz no soy como vos re celoso porque lo demuestro recién cuando algún pibe se manda alguna cagada con vos pero eso no tiene nada que ver, perdón perdón perdón perdón perdón -aunque no sabia bien porqué era el perdón se lo dije porque sabia que lo que dije no le había gustado.
—No pasa nada ¿Si? Nos vemos, te quiero -dejo un beso en mi mejilla y se fue. Y sí pasaba porque aunque le haya dicho todo eso algo había por lo que le mande un mensaje.

"Perdón por el comentario de hoy, no sé con que intensión lo tomaste pero no era así. Amo que seas celosa y siempre estés ahi a pesar de todas las que cosas que pasaron, y otra vez perdón si te molesto aunque no te molesto, porque vi tus ojitos tristes, no era enojo. Me siento un boludo jajaja. Te amo Naomi." -deje el celular en mi bolsillo, prendi el auto y fui directo hacia casa.

martes, 20 de enero de 2015

Capítulo 32

Narra Pedro.


Sentir que no quería perder a Lucía, sentir miedo, sentir que si la pierdo me voy arrepentir, sentir que tampoco quiero lastimar a Paula, y sentir mil cosas más. No quería dejar de hablarme con ella porque me hacía bien pero creo que podíamos intentar hablar como personas normales, sin terminar hablando del pasado, yo por mi cuenta y ella por la suya, aunque no es lo que quiera porque me costaba admitir lo que sentía, porque soy un cabeza dura que no le gusta repetir errores del pasado y que prefería seguir apostando por alguien que pensaba que podía querer.
Sentado en mi cama con el celular en la mano, quería hablar con Nao, la necesitaba tanto a pesar de que ella siga igual, o más, enojada que antes ya que hoy ni siquiera me saludó cuando estaba hablando con Nacho. Decidí llamarla y arreglar las cosas, por los dos.

Tres veces escuché el "pip" y ya estaba resignado a que no me iba atender pero cuando estaba por cortar habló.
—¿Hola? -eran las tres de la tarde, exactamente la hora en que ella duerme la siesta. Su voz se escuchó rara, como recién despierta, le sonreí al teléfono.
—¿Dormias? -se escuchó del otro lado de la línea un par de ruidos y un suspiro. 
—Algo así -hubo un pequeño silencio. —¿Que pasó?
—Te extrañaba -la escucho largar una carcajada chiquita del otro lado.
—Yo también pero no tanto porque me hablas cuando te peleas con las otras, malísimo -la escuche hablar divertida.
—Mentira, no te hable porque pensé que me odiabas. 
—¡Que tarado! Esperame un toque.
—¿Que pasa? -no tuve respuestas por un par de minutos.
—Volvi. Estás en alta voz, ojo -reí. 
—Veni a casa para hablar, dale -habiamos estado como una semana peleados, sin hablarnos y para nosotros que estuvimos juntos desde los cinco años era demasiado. 
—Voy, corta -y si así era nuestra relación, la extraña muchísimo. 
—Dale -hable alargado la "e" para después cortar.
Al minuto estar yendo hacia el comedor para preparar lo que me pidió, sin antes poner musica para mi solo, ya que estaba solo en casa.
Alrededor de diez minutos más tarde escuché sonar el timbre, y fui hacia la puerta cantando "Vas a bailar" de Ciro, encontrarme con la sonrisa de una de las personas más fieles que tengo en mi vida. Le sonreí y la abrace con todas las fuerzas.
—Te extrañaba eh -la deje pasar pero seguía abrazado a ella a través de sus hombros, ella rodeo sus ojos.
—Yo también pero tu canto para nada -y así empezamos una tarde como hace mucho no teníamos, era impresionante como nos complementabamos y podíamos estar horas hablando sin aburrirnos, contando anécdotas y seguir riendonos.
Habían pasado dos horas desde que llegó y estábamos en el patio de casa, abajo de uno de los arboles cada uno con una botella de cerveza, y un pucho en la mano, cual película hablando de la vida. De repente reino un silencio eterno, que no nos molestaba porque disfrutabamos de eso y con ella nada era incómodo.
—¿Que onda con Lucia? -la mire pausado, le di una pitada al cigarrillo y a los segundos largue todo el humo. —Hoy hable con ella, bueno, nada raro pero tenía una cara la mina -ella no la quería porque después de Paula no quiso a ninguna chica que se me acercó.
—Lo que pasó es que... Yo el lunes a la tarde fui al parque con Pau, a ese que iba siempre -ella asintió. —Y estuvimos -ella frunció el seño y me miró sin entender y le dio una pitada al cigarrillo sin despegar la mirada de mi. —Era obvio que algo iba pasar, pero me olvide por completo que las amigas quedan a la vuelta de ahí o que se yo.
—¡Sos un tarado Pedro! -ella mordió su labio y con una de sus manos se agarro la frente. —Eso te pasa por boludo ¿Sabes no?
—Callate Naomi -ella sonrió y dejo que le siga contando. —Obvio que las amigas le contaron, esta re enojada ni me mira. La extraño también -me recoste sobre el tronco del árbol.
—No son novios, que se deje de joder -la mire divertido. —Ojala se peleen para siempre porque eras tan capaz de ponerte de novio.
—Le iba a pedir en estos días, si volvemos va ser de novios oficiales -la mire a los ojos, ella rodeo los ojos y sacó un nuevo cigarillo de la caja.
—Sos un tarado para ponerte de novio cuando ni vos sabes lo que sentís -apoyó el cigarrillo sobre sus labios mientras lo prendia. —¿Y la otra? -la mire sin entender.
—¿Paula? -ella asintió. —Ayer hablamos, me dijo que si quería tomabamos distancia y le dije que no -me acaricie la nuca.
—Yo que las minas te mataría ¡Sos un bipolar nene! -negó con la cabeza. —¿A quien queres? Dale decime, conmigo no te hagas el tarado.
—¿Sincero? -ella me miró a los ojos mientras el viento hacia que su pelo se mueva. —Creo que a Pau pero no quiero estar con ella, bueno si pero no voy a dejar a Lu, quiero intentar algo con ella y ver ahí que onda, si no sirve ya fue pero no sé, después veo a Pau y termina todo como siempre -ella dejó de mirarme y su vista de desvió al frente.
—No estés con ninguna si no sabes que queres, no juegues a elegir con quien estas mejor -se pauso. —Esperas un tiempo y te decidis, si no con alguna va terminar mal. Hace lo que quieras igual.
—¿Vos decis? Te juro que tengo unas ganas de volver a Capital -lugar donde estuve con ella mitad el año pasado y tambien donde termine el colegio.
—Ahi si estabas tranquilo, sin minas -le sonreí.

******

lunes, 19 de enero de 2015

Capítulo 31

Narra Paula.

Siete am, día nublado y de escuela. No estaba ni mal ni bien, suspire y fui al baño para higienizarme. Baje, desayune y fui directo al colegio. Hoy solo estaba Ludmila, porque Cami y Sol faltaron no sé porqué, vi en el pasillo a Pedro serio, distante, un poco aislado con su grupo de amigos, y cuando estaba entrando al aula vi pasar a Lucía por al frente de él sin saludarlo, ella también estaba seria, moví la cabeza para dejar de pensar en ellos -él-. Me senté en mi silla y después de unos minutos empezaron las clases, en la primera hora me fue inevitable no ver a Pedro, estaba sentado con Nacho ya que parece que seguía peleado con Nao, super perdido, miraba un punto fijo pensando aunque su cara era de preocupación. Tenía que admitir que me preocupaba.
Para el recreo ni siquiera salió, y para ese momento ya no podía pensar en otra cosa que no sea en él, aunque me negaba a ir y hablarle. Estábamos en plena clase de psicología y me decidí a escribirle un mensaje.

"Estás bien?" -iba ser algo rápido, según la respuesta se me iba sacar la duda aunque era evidente, que bien no estaba y mi pregunta era demasiado obvia. Lo mire de reojo para ver que reacción tenía, vi que prendió su celular y lo volvió a bloquear con la misma cara de hace unos minutos, seguí mirandolo y él se paró, habló con la profesora y salió del aula. Pensé que capaz me iba contestar pero nada, pasaron cinco minutos, diez y más pero nada. Como cual ansiosa que soy, le pregunté a la profesora si podía ir al baño para ver si me lo encontraba en el camino, salí lo más rápido posible mirando hacia todos lados y me lo encontré en uno de los pasillos que dan al baño de varones, sentado con la cabeza apoyada en la pared con los ojos observando hacia la nada misma. Camine lentamente hacia ese lugar y me senté al lado suyo y sentí como él se sorprendia a verme, yo por mi parte sonreírle chiquito.

—¿Qué te pasa? -hablé después de unos cuantos minutos de silencio. Tardó en contestar y eso me puso nerviosa.
—Lu se enteró -su voz estaba rara, como toda la situación. —De que estuvimos en la plaza -ni siquiera me miraba.
—¿Como?
—Se enteró -levantó sus hombros. —Sus amigas viven cerca de ahí y bueno, no sé bien como fue -largó un suspiro. —No me quiere ni ver, se enojó y me dijo de todo. Tiene todo el derecho pero yo no quería que pase esto -hizo una pausa y yo para este entonces ya me sentía mal. Él me miró a los ojos de golpe. —No es que lo digo por vos, ni por lo que pasó sino es que no lo merecía. Y yo con ella era muy unido, nuestra relación era muy unida y todo últimamente se fue al carajo -me miró con culpa y yo solo sentí como mis ojos se humedecieron pero él no se dio cuenta. —Estuvo para mi en todas, y me banco siempre igual que Nao que seguimos peleados -acarició su nuca y pude ver como en sus ojitos había algo de decepción, eso me había dolido un poco. Él tenía todo perfecto y llegué yo, cambiandole todo, yo no quería ser así. Con él no, era el momento de dar un paso al costado y dejarlo ser feliz de verdad, sin mi, tratar de una vez por todas superarlo o fingir que lo supere y dejarlo ir aunque no quiera pero si él no estaba seguro de quererme, no lo podía obligar.
—Creo que mejor es que tomemos distancia ¿No? -hablé con la voz un poco quebrada y él en ese momento se dio cuenta de mi tristeza. —No lo digo por mi, sino porque siento que queres de verdad a Lucía -deje una sonrisa amargada. —Aunque sea por un tiempo, para ver que pasa -mis ojos ya estaban llenos de lagrimas. Él solo se quedó mirandome sin entender, pensando en lo que había dicho, tragó saliva y desvió la mirada a un costado.
—Yo no quiero que vos estes mal -sus ojos se clavaron en mis ojos, moviendome el mundo, mirandome como extrañaba que me mire.
—Yo voy a estar bien si vos estas bien, y yo hoy no te veo bien y es culpa mía.
—No es así, yo si estuve con vos es porque lo decidí y no me arrepiento -me miró con cierta impotencia. —No quiero que nos dejemos de hablar, creo que podemos vernos y hablar como conocidos o algo -su voz sonaba un poco nerviosa. Yo solo le sonreí.
—Hablabamos por mensaje y vemos, porque hace rato salí del aula y creo que me van a matar -me pare y deje un beso en la comisura de sus labios, sorprendiendolo y arrepintiendome al segundo, porque habíamos acordado algo. Y que quedemos cara a cara, a centímetros y sea yo quien baje la mirada y rompa ese momento, él se pare y me susurre un " —Nos vemos", lo miré, sonreí y me fui caminando por el pasillo.

domingo, 18 de enero de 2015

Capítulo 30

Narra Pedro.

Sentía que aunque no quiera encontrarme a Paula, el destino iba uniendo todo para que nos veamos y para que pase lo que está pasando ahora, dejarme llevar. Pero era inevitable, yo tenía algo de conciencia que si la volvía a ver iba pasar lo mismo.
Ahí estábamos los dos dandonos un beso raro, diferente a los que nos dimos la tarde de ayer, un beso con conciencia y creo que por eso son las lagrimas de Paula. Algo que odiaba era ver llorar a una mujer, sea o no parte de mi vida, me dolía y más ver a ella llorar y saber que, o quizá no, sea yo el culpable.

—¿Que pasa? -ella terminó ese beso y se alejo de golpe de mi limpiando sus lagrimas.
—¿Que pasa? -me miró decepcionada. —Pedro estás con alguien y no sabes ni vos lo que sentís, hoy pasa esto y mañana ya te arrepentís y yo siento que no quiero ser la segunda de nadie o hacerle mal a alguien que no se lo merece -hizo una pausa mientras contenía que sus lagrimas no salgan. —No pesa la historia ni nada, pesa el ahora y ahora yo estoy diciendo basta, para yo estar bien y que vos aclares lo que queres porque yo si sé que quiero, me encantaría que te des cuenta pero no puedo... -limpio alguna de sus lagrimas. —No puedo estar con vos cuando no se que sentis por mi y creo que es mejor no hacer nada, hasta que sepas bien que queres -y sentir su mirada profunda y suplicante sobre la mía, rogando que le diga algo, un "si, te quiero" que me costaba tanto decir porque podía arrepentirme. Y reaccionar bajando la vista para después volverla a ver.
—Creo que tenes razón, bueno, yo estoy con alguien y vos no sabes si queres estar conmigo -hice una pausa, pude ver como Paula tragaba saliva y su cara de desfiguraba un poco por mis palabras, trate de ignorarlo. —Así que mejor quedamos como estábamos el día que nos vimos, conocidos -sonreí de forma forzada y ella lo notó, y yo solo me fui del lugar con lo que ella me había preparado dejandola sola.


****

—¡¿No te das cuenta que no quiero hablar con vos?! -la veía llorando a cantaros, sus lagrimas caían como si nada en sus mejillas y tenía una gran congoja, sus ojos mieles estaban más que rojos y su voz era casi audible. —¡Andate!
—¡Te puedo explicar que pasó! -grité tratando de que podamos hablar y explicarle la situación. 
—¿Que me vas a explicar? ¿Que no aguantas ni un día que no estoy para chaparte a otra? ¿Que soy una tarada que está con alguien que ni siquiera la valora? ¿Eso me vas a explicar? -me miró de manera indescifrable, era bronca, odio, desesperación, impotencia, todo. De la misma manera que lo hice yo cuando me pelee con Paula. —Yo estuve siempre ahí con vos, bancandote en las buenas y en las malas. Diciendote que si pasaba algo vengas y me lo digas, que no me dejes como una estúpida al frente de todos pero ahora recién veo lo poco que te importo -sus lagrimas volvian a salir en cantidad. —¡Estabas en un parque publico donde alrededor quedan todas mis amigas! -en este momento ya me sentía lo peor. —¿Sabes que es lo peor? Que yo a pesar de todo te elegí, a pesar de Santiago, de mis amigas que me decían que me usabas para reemplazar a Paula, siempre en todas estuve con vos y nunca me di cuenta, que vos nunca me elegiste.
—Yo te elijo, por favor dejame explicarte lo que pasó ¡No nos peleemos por favor! Yo no quiero que te alejas -y que ella sonria irónicamente, sin ganas, forzada, con bronca.
—Nunca me elegiste, eso es lo peor -se pauso. —Andate Pedro.
—¡No me voy a ir! -trate de entrar pero ella cerró la puerta
—No quiero verte ¿No entendes? -y que esas palabras sean casi audibles para mi porque estaba mas que quebrada, y sentir que la había perdido. Y decirle un "—Pero te amo a vos" antes de que la puerta se cierre del todo y no volver a escuchar ningún tipo de ruido del otro lado. Sentir que le había hecho mal a Paula y a Lucía, y que una vez por todas tenía que decidir. 


sábado, 17 de enero de 2015

Capítulo 29

Dejando agua por toda mi casa llegué, pero poco me importó con lo que había pasado. Hoy si sentía que él ya no me elegía, sentía que aunque intente nada iba volver a ser lo que fue, hoy si sentía que había olvidado parte de todo el amor que algún día sintió por mi y solo me tire en mi cama a llorar, aunque no tenía fuerzas ni para eso. Todo lo que habíamos pasado se borraba con el tiempo y sentía que no podía hacer nada para que vuelva. Lloraba porque lo había perdido o lo estaba perdiendo, porque ayer era la mujer más feliz del mundo por un hombre y hoy me estaba vacía culpa de ese mismo hombre. Me encerre en mi baño y me mire frente al espejo, vi como caían mis lagrimas y eso fue un click, un parate, un no puedo llorar por alguien así, no sabía si él me valoraba o no, capaz no me importaba y tampoco se lo preguntaba por miedo a la respuesta que me podía dar, ya que no tenía nada claro, no sabía si él me quería de verdad.

Dormí una siesta hasta alrededor de las 17.00 pm cuando escuché bastante gente en el comedor de mi casa hablando y haciendo bastantes ruidos, suspire y coloque una almohada sobre mi cara, mi mal humor o mi angustia no se había ido. Me sente y escuché la voz de alguien, que pude diferenciar que era de Horacio y una voz que la siguió, que era la de Pedro, un nudo se formó en mi garganta y camine sin entender hacia el pasillo que daba hacia la escalera, miré y pude ver a papá, Gonza, Pedro y Horacio hablando sobre la camioneta de papá. Me apoye sobre la pared fría y largue un suspiro pesado, no sabía si era el destino o él lo hacía a propósito. Fui hacia el baño para arreglarme y después bajar, porque en realidad no había comido nada en todo el día y el hambre que tenía era demasiada.
Baje, tratando de hacer como si nada, como si verlo no me afectara, estaba de jean y una remera grande.

—¡Horacio! -quise sonar bien. —¿Todo bien? ¿Que hacían?
—¡Pau! No sabía que estabas -me sonrió, siempre tan amable. —Estabamos acá con Pepe viendo si le podemos arreglar la camioneta a tu viejo que no sabemos bien que le pasó -hizo una mueca.
—Yo ni enterada que se rompió -mire rara a papá. —Bueno, yo me voy a comer algo y bueno, cualquier cosa si quieren algo me avisan -mire a los ojos a Pedro, como intimidandolo, él solo trago saliva y yo me fui dejando una sonrisa forzada.


****


Estaba mas que colgada comiendo galletitas de chocolate y tomando algo de café, hundida en mis pensamientos, estando en mi burbuja y por eso, es que me sorprendí al ver a Pedro en el marco de la puerta con un buzo azul arremangado y una pequeña mancha en un cachete de ese no sé qué, como cual mecánico que arregla autos, mirandome fijo.

—Estoy acá hace alrededor de diez minutos -habló mientras me sonría.
—Hubieses dicho algo -largué un suspiro y me levante del banco en el que estaba, cruzando los brazos.
—Bueno bueno, seguimos de mal humor me parece ¿No?
—Dale Pedro, no jodas ¿Que queres?
—Es que... -hizo una pausa. —Nada -me miró a los ojos. —Afuera queremos mate y me mandaron a decirte -lo mire fijo y solo di media vuelta hacia la mesada sin decir nada, y así estuvimos varios minutos en ese silencio incómodo, raro, que era raro con él.
Termine de preparar de todo, y fui directo hacia la mesa para dejar todo ahí, él largó un suspiro sin mirarme a los ojos.

—Pau... -tragó saliva. —¿Podemos hablar?
—¿Para después sentirme mal? -lo mire haciendo una mueca.
—Lo que menos quiero es hacerte sentir mal, vos lo sabes.
—A veces siento que no se nota -hablé bajando la mirada, y con los ojos un poco humedecidos.
—Perdon, en serio. Yo nunca te haría mal, a pesar de todo -y me abrazó con fuerza, apoyando su cabeza sobre mi hombro y yo solo deje hundir mi cabeza su cuello, dejando que él se adueñe de mi fuerza y el peso de mi cuerpo porque me dejé enredar por sus brazos y sentir sus manos suaves tocar mi espalda, para estar así un rato largo, disfrutando del silencio, de nosotros, uno del otro y que lentamente nos separemos mirandonos a los ojos.

–Estas manchado -le hable didicandole una sonrisa chiquita mientras con la yema de uno de mis dedos tocaba en forma lenta su mejilla para quitar esa mancha.
–¿Listo? -y él sea quien se muerda el labio inferior apoyando su frente sobre la mía y que la mirada sea más profunda que la anterior. Y dejarnos llevar y darnos un beso, lento, suave, dulce, un beso raro porque sabíamos que estaba mal, o aunque sea él, casi sin transmitir algo, un beso más y que en ese momento no pueda ocultar que caigan mis lagrimas sobre mis mejillas.

jueves, 15 de enero de 2015

Capítulo 28

Narra Paula.

Nuevo día. Nueva mañana. Nueva energía. Pocas veces me levante tan de buen humor en mi vida, mi sonrisa era inevitable por lo que mi buen humor tenía nombre, Pedro. Me acordaba a cada ratito todo lo que pasamos ayer y esas pequeñas cosas que me hacían volver tan al pasado cuando todo era así, lindo y tierno. El día para mi mala suerte estaba horrible, lluvia y más lluvia. Yo, desgraciadamente, voy igual al colegio gracias a que mi papá tiene auto y mamá no le gusta que falte porque sí. Eso igualmente no me puso para nada de mal humor. Un golpe en mi puerta, más un "¡Pau baja que ya está el desayuno!" de Delfi me sacó de mis pensamientos, suspire, me sente en la cama y miré a la nada cual colgada recién despierta. Agarre mi celular, 7.09 am  y estaba rogando tener un mensaje de Pedro pero obviamente que no fue así, por lo que estaba entre mandarle algo o no, muy indecisa. Me arriesgue y mande, total ¿Que perdía? Nada.

"Levantate dale. Vas al cole?"

Aprete el enviar, y bloquee el celular al segundo. Me pare para higienizarme. Baje, y mamá al parecer al igual que yo, estaba de buenisimo humor y estuvimos riendonos en todo el desayuno, a diferencia de papá y Delfi que nos miraban con cara de querer matarnos. Cabe destacar que cada dos minutos agarraba mi celular para leer "mensaje de Pedro" en la pantalla, pero nada y en estos momentos ya me sentía una tarada.
Terminamos de desayunar y me fui a cambiar, para que cuando sean alrededor de las 7.45 am este sentada en el sillón esperando que papá termine de hablar con mama y se digne a llevarme al colegio, estaba mas que aburrida leyendo lo que ponían mis amigas en el grupo, ya que él no me contestaba y poco a poco ese buen humor se estaba convirtiendo en mal humor.
Ya en el auto con papá manejando hacia el colegio me vibra el celular y yo lo agarre un poco desesperada para desbloquearlo y sonreírle embobada al ver en mi pantalla "mensaje de Pedro"

"Lamento decirte que soy el ultimo hijo de una flia grande, y el mas mimado por mamá, la lluvia tira para quedarse a dormir, beso." -morder mi labio inferior al leer el mensaje porque quería verlo hoy aunque no hagamos nada, porque mis amigas no sabían ni sus amigos sabían lo que había pasado ayer y él estaba con alguien por ende, no sabia porque necesitaba tanto verlo. Sentí vibrar de nuevo mi celular por un mensaje de él.

"Perdón me olvide, disfruta las tres horas de matemáticas por mi mientras yo duermo Paulita. Jaja"-Lo odio, lo odio, lo odio, eso se repetía me cabeza. Levante mi cabeza y al ver que estábamos en una fila bastante larga esperando pasar el semáforo, por eso decidí que entablemos una charla.

"Te odio Pedro, sabias?"

"Muy mal eso. Me tendrías que dejar dormir creo"

"Pretendo hablarte toda la mañana"

"Existe bloquear a alguien, yo que vos no me arriesgo"

"Cada vez te odio mas"

"Que amor"

"Tarado ¿Hablaste con Lucía?" -tardó unos minutos en contestar y me di cuenta que avanzabamos en forma lentisima, y la cara de papá no era la mejor.

"Todavía no, hoy no va igual, esta en lo de sus abu jaja :(" -la carita, la carita, la carita. Por eso mi cabeza maquineaba. Carita triste de extrañar, carita triste de no poder decirle o aclarar algo ¿Carita triste de qué?

"Tranqui, ya la vas a ver jajaja" -mi nerviosismo creció mil porque había mandado lo primero que se me pasó por la cabeza y sentí un escalofrío cuando el celular vibro.

"Si, por suerte si... :)" -si alguien se sentía la mina mas idiota en el mundo, yo le ganaba.

"Que bueno. Te dejo dormir" -cortante por mil y mi cara se transformó a la más mal humorada del mundo. Sabia que me contesto pero no lo leí, un poco porque no quería y otro poco porque había llegado al colegio. Apenas lo pise pude ver que había venido básicamente nadie así que mi mal humor aumentó, cuando estaba caminando hacia el aula tuve la suerte -ironia- de encontrarme a las amigas de Lucía que me dedicaron una mirada poco amable, no me importo para nada.


*****


Eran las 12.00 am en punto y la lluvia estaba más fuerte que nunca, yo con el peor de los humores y papá con el mejor viniendome a buscar, todo estaba en mi contra.

—Pau -lo mire. —Ahora paramos en lo de Pedro porque tengo que charlar un par de cosas con Horacio ¿Si? -mi cara se volvió mas seria de lo que estaba, y asenti levemente con toda la bronca del mundo. En menos de dos minutos papá estaba frenando la camioneta al frente de esa casa para bajar susurrando un " —Voy a tardar".
Había pasado mas de media hora y yo sentía que en cinco minutos iba a explotar, era una mezcla de todo porque odiaba que me hagan esperar y más con el ánimo que tengo. Afuera caía una lluvia suave pero lluvia al fin, poco me importó porque baje igual para dirigirme a mi casa que quedaba solo a una cuadra. Apoye la mochila sobre mi cabeza así no me mojaba tanto pero por esas cosas del destino, sentí a alguien tocandome el hombro y cubriendome con un paraguas de la lluvia. Me di vuelta y vi la cara de Pedro sonriendome chiquito con el pelo un poco mojado. Casualidad. Por unos segundos me olvide de todo, del mal humor, de la charla, de que había estado esperando media hora a mi papá, y solo quedé fija en su mirada y lo lindo que era mojado, porque el paragua estaba encima mío y él poco a poco se iba empapando pero no me duró mucho ya que mi cara estaba seria y distante.

—No hace falta esto, ya estoy mojada y estoy casi llegando a casa -hablé indiferente.
—Creo que la lluvia esta un poquito fuerte y no te cuesta nada quedarte en el auto a esperar a tu papá -habló haciendo una mueca.
—¿Y vos que sabes que cosas me cuestan o no? -no podía ocultar mi mal humor. Él solo levantó una ceja.
—Me parece que alguien está de mal humor -me habló tranquilo tratando de calmar mi humor.
—¡Estoy de mal humor porque vos hoy me dejaste en claro que extrañabas a Lucía! -hice una pausa. —¡Me dejas como una estúpida! -mis ojos tenían algo de lagrimas.
—¿Que queres que haga? ¡Yo estoy con ella!
—¡Quiero que tengas en claro lo que sentís!
—¡No es fácil para mi!
—Eso no quiere decir que me tengas que decir que la extrañas -lo mire con odio.
—¡No te dije nada! -me miró fijo y volvió a hablar. —Ella también es importante -mordí mi labio con bronca y mis ojos ya estaban inundados de lagrimas, aunque algunas ya caían por mis mejillas.
 —¿Entonces fue eso no mas? ¿Ya está? -hable con una voz quebrada y él me miró a los ojos con tristeza.
—Fue eso no mas -dijo él también con tristeza en sus ojos, tragando saliva y yo, solo atine a irme mientras trataba de contener que mis lagrimas sigan cayendo, dejandolo solo.

miércoles, 14 de enero de 2015

Capítulo 27

Narra Pedro

Estabamos sentados al frente del lago, yo con la espalda apoyada en el tronco del árbol y ella con su cuerpo completamente en el pasto, excepto su cabeza que se encontraba sobre mis piernas. Podía escuchar su respiracion tranquila mientras acariciaba su pelo y observaba a la nada misma, pensando. Sabía que esto iba a pasar y no quería que fuera así, porque hice lo mismo que me hicieron a mi, a alguien que yo quería pero también estaba ella... Ella que tanto bien me hizo y la que también, convirtió una de las cosas que más me dolió en mi vida. Pero a pesar de todas esas contras, me arriesgue, me dejé llevar, hice lo que sentía correcto en ese momento porque esa conexión seguía intacta y el saber como estos sentimientos eran mutuos. Miraba su cara detenidamente, sus ojos verdes y más que nada su cicatriz, que quizá sin conciencia acaricie y vi como al hacer eso, la saque completamente de sus pensamientos. Ella se separó de mis piernas dedicandome una sonrisa cálida, para quedarnos frente a frente. Ambos al mismo tiempo largamos un suspiro.

—¿Y ahora? -habló en forma tímida, como con miedo a mi respuesta.
—Ahora no sé -hablé subiendo una de mis cejas y ver como ella bajaba la mirada llevando un mechón detrás de su oreja. —Hey, no me arrepentí de esto -levante su cabeza con mis manos apoyadas en sus mejillas, sus ojos estaban algo tristes o desilusionados. —Obvio que me siento mal por parte -hice una mueca. —Pero lo hice porque me deje llevar -me pause. —Por vos, por lo que sentía, por todo. No quiero que pienses que a esto lo hice porque si, en serio -deje una pequeña sonrisa al final de la oración, y me anime a darle un beso dulce, sentido, distinto a los que me daba con Lucía, un beso corto pero que marcaba un algo. Nos separamos y solo nos dedicamos a dejar escapar pequeñas sonrisas, para ver nuevamente en su mirada ese brillo único.
—Necesitaba esto -solo me dijo esas palabra y me abrazo por completo, apoyando todo su cuerpo sobre el mío, escondiendo su cabeza en mi cuello y que sus manos envuelvan mi espalda con fuerza, y que yo repita todas esas acciones porque también la necesitaba cerca, sentir su perfume y que todo, aunque sea en ese momento, este bien, que no había pasado ni futuro, que eramos solamente nosotros.
Escuché unos sollozos pequeños, y separe a Paula de mi cuello para que fije su mirada en mi a pocos centímetros de ella, sus ojos dejaban escapar unas pocas lagrimas a las que yo saque con la yema de mi dedo, que ella me dedique una sonrisa chiquita. Baje mis manos a su cintura e hice un movimiento que la obligó a sentarse sobre mi, llevando sus piernas largas alrededor de mi cintura.
—¿Por qué lloras?
—Es que... -mordió su labio inferior para contener un poco el llanto, y ella por su cuenta limpie alguna que otra lagrima. —Perdón, soy una sensible -sonrió.
—Eso ya lo sé -le devolví la sonrisa, ella también lo hizo pero sumandole a que sus ojos se achinaron por eso, me daba mucha ternura ese gesto. —Pero siempre hay un porqué.
—Es que siento que... Te necesitaba mas que nunca y que vos trataste de superarme o superar todo lo que tuvimos y capaz lo lograste -yo negue con la cabeza pero deje que siguiera. —Y yo llegué, bueno, te volví a ver y te confundí en todo porque vos estabas con Lucía, y yo de alguna u otra forma hice que vos hagas algo que no querías.
—Primero, trate de olvidarte eso sí pero no pude. Segundo, fui yo el que decidió venir de nuevo acá y verte porque pensé que podía pilotear la situación, igual me equivoque. Tercero, no creo que sea el momento de hablar de Lucía. Cuarto, siempre hago lo que siento, nadie me obliga a nada. Y quinto... Creo que no hay -dije haciendo una mueca y esta vez fue ella quien me sonrió para después depositar un beso en mi labios, tierno y con mucho amor porque los dos disfrutabamos del momento, sin pensar en el "que va pasar", y yo otra vez dejandome llevar por ella. Apoyando mis manos en su cintura apretandola más a mi cuerpo.


****


Estábamos al frente de su casa, en el parque habíamos estado como dos horas, por ende eran alrededor de las ocho pm. Caminamos en silencio pero no fue incomodo, sino ese que se disfruta porque pasas tiempo con "la persona".

—Bueno, gracias por acompañarme -ella paró el paso en la vereda frente a su garaje, sonriendome.
—No pasa nada aunque en alguna vos vas a tener que acompañarme a la mía eh, aunque mamá seguro te ve y te va robar por mil horas, así que mejor no -la vi largar una carcajada por mi comentario.
—Sos muy tarado -hizo una pausa. —Ay para ¿Seguis teniendo el número de siempre?
—Si, nunca lo cambie ¿Por?
—No, por nada.
—Bueno ¡Aunque sea admití que me queres mandar mensajitos!
—¡Callate bobo! Me voy adentro porque mamá me va matar -se acercó para darme un beso en la boca pero le corrí la cara.
—Admitilo -mientras apoyaba mis manos en su cintura.
—Sos nene de cinco años ¿Te das cuenta? -dijo divertida.
—Me parece que me voy a mi casa sin despedirme porque no escucho ningún "si Pedro, quiero mandarte mensajitos". Chau Paula, nos vemos -la solte y camine unos tres pasos.
—Si Pedro, quiero mandarte mensajitos -y sentir como me abrazaba por detrás dejando pequeños besos en mi cuello, darme vuelta y ella sea quien empiece un beso lleno y nada más, que con amor.

martes, 13 de enero de 2015

Capítulo 26

Narra Paula.

Eran las 17.00 hrs y yo estaba dando vueltas en el comedor de mi casa, pesando en no sé qué porque volvía a ir a esa casa donde pasaron tantas cosas. Iba ser distinto a cuando fui con mis papás ya que íbamos a estar solos, él y yo, como los viejos tiempos. Estaba vestida de jeans, remera suelta y zapatillas con la mochila, casual pero en realidad había estado tres horas decidiendo cada cosa. Empecé a caminar hacia su casa que quedaba a solo una cuadra de la mía y en menos de lo que pensé ya estaba al frente de la puerta. Respire una, dos, tres, cuatro, cinco veces, cerre los ojos, mordí mi labio inferior y golpee la puerta. Después de unos segundos escuche un "—Ya va" para que al ratito se abra la puerta con Pedro de jean y remera, con el pelo mojado y una toalla en su mano izquierda, y una gran sonrisa divertida.

—¡Hola Pau! Perdona pero recién salía de bañarme -rió y yo también lo hice. —Pasa, veni -y que yo entre pero sin antes darle un beso en la mejilla, para sentir esa electricidad en mi espalda.
—¿Llegue temprano?
—¡No! Yo me bañe tarde -dijo mientras se sacaba el pelo con la toalla para después mirarme. —¿Vamos a mi pieza? Ahi tengo el escritorio.
—Si, si. Dale -sentí un revuelo en mi estomago porque entre esas cuatro paredes teníamos una historia. Subimos la escalera y entre, estaba impecable, nada desordenado y eso era rarísimo.
—Si, ya sé que pensas -yo lo mire divertida. —Mamá me obligo a ordenar todo porque venias -largue una carcajada.
—La amo a Anita -dije mientras me sacaba la mochila de uno de mis hombros.
—Dejala ahí en la cama, yo me voy a dejar la toalla y traigo las cosas. Ah para, traigo mate ¿Si? Y unas galletitas dulces que compró mamá -me miro sin dejar de sonreír ni un segundo.
—Dale Pepe -le devolví la sonrisa y él desapareció de la pieza. Largue un suspiro y me sente en la silla del escritorio, donde solo había un velador con un cenicero. En la mesa de luz no podían faltar las dos cajitas de cigarrillos que tanto las odiaba. Saque carpeta, cartuchera y libro y me dispuse a concentrarme en lo que era estudio pero me fue inútil porque al segundo apareció Pedro con toda las cosas en sus manos rogandome ayuda antes de tirar todo.
—Bueno, te agradezco por la ayuda eh -habló mientras comida dos o tres galletitas a la vez.
—Yo te voy agradecer si nos concentramos en inglés porque quiero terminar esto ya.
—Que mala onda -dijo riendo, yo mordi mi labio inferior en señal de ironía. Y así estuvimos una hora, hablando de cosas de la escuela, con pequeños periodos de risas donde Pedro me desconocentraba a propósito y en otros momentos, viendolo de reojo y que en otros momentos él lo haga conmigo.


***


No quería irme ya, sin darme cuenta estábamos llegando a la vereda de su casa después de haber terminado todo el trabajo practico, y ver como él salía junto a mi de ella.

—¿Que haces? -pregunté curiosa.
—Te voy acompañar -rió mientras metia sus manos en los bolsillos de su jean. Yo le sonreí
—Parece que estamos dos años atrás cuando me acompañabas a casa porque yo no quería irme sola -le hable mientras agachaba la mirada.
—Lindos tiempos -dijo despues de un tiempo mirando hacia el frente. —Aunque antes de dejarte en tu casa íbamos al parque de allá -señaló hacia uno de los costados.
—Horas de mi vida ahí -el solo asintió. —Podriamos ir ¿No? -le pregunté como si fuera una salida a futuro. Y el no me contestó, me sentí una estúpida pero cuando estábamos a tres casas de mía paro el paso.
—Vayamos -dijo mirandome suplicante.
—¿A donde?
—Al parque, si queres -hizo una pausa. —Todavía es temprano -mientras miraba el reloj de su celular y sentí como todo se me daba vueltas dentro mío.
—Obvio que vamos -y sonreírle a mas no poder porque no podía ocultar mi felicidad y que él ría como dandose cuenta de la ilusion en mis ojos. El lugar quedaba a cinco cuadras de acá. Era hermoso, había juegos y un pequeño lago, que nadie sabe como nació pero que nosotros pasamos nuestras vida ahí, llegamos y Pedro no paraba de hacerme reír, me hacia sentir como si estuvieramos años atras, volviendo a ser felices. Y yo en ese momento solamente decidí no pensar en las consecuencias.


—¡Para de reirte! -y que me ría peor. —No podes tentarte así -y que poco a poco mi respiracion se vaya tranquilizando.
—¡Vos tenes la culpa! -hable entre pequeñas carcajadas. Rodeo sus ojos en señal de ironía y habló.
—Veni, vayamos al frente del lago -dijo extendiendome su mano, mirarlo y decidir no preguntar nada, solo dejarse llevar. Estuvimos así largos minutos, con nuestros hombros a pequeños centímetros. Él viendo el agua y yo viendolo a él, viendo su tranquilidad y el don de tranquilizar a toda persona que se le acerque y sonreirle a eso, pero que él se de cuenta.

—¿Que pasa? -me miró sonriendome chiquito.
—Nada -y que esta vez sea él quien me mire fijo. —Me transmitís mucha paz -hablé mirando hacia la nada o hacia el frente, mientras mi pelo volaba gracias al suave viento que había.
—A mi me haces muy bien -sentir como una fuerte electricidad pasaba por mi espalda por sus palabras. Mirarlo de manera profunda a sus ojos y después de unos largos segundos bajar la mirada. Conectarnos de manera especial porque era una mirada diferente a todas las anteriores, una mirada que decía todo sin decir nada y que mis ojos se humedezcan un poco pero me negaba a arruinar la situación por mis lagrimas. Pude ver como él daba vuelta por completo su cuerpo hacia mi, para quedar frente a frente y profundizar las miradas, y que sea una conexión perfecta. Sentir un cosquilleo  en mi panza cuando su mano apreto con mas fuerza la mía, entrelazando mis dedos con los suyos con necedidad de que nunca se separen y ver como nos dejabamos llevar, él se dejaba llevar. Lentamente se acerco a mi y yo me acerque a él, siendo conciente los dos y que nuestros ojos no dejen de mirarse nunca. Sentir como sus manos calidas subían y se apoyaban en mis mejillas dejando mis manos, y que formen pequeñas caricias y me sonría chiquito, dejandome tranquila, haciendome saber que él también necesitaba lo mismo que yo y cortar los centímetros que lo separan de mis labios lentamente pero que a pesar de eso, sea yo quien empiece ese beso, porque lo necesitaba. Ese beso que demostraba todo, cuanto nos extrañabamos y amabamos. Sentir sus labios chocar los mios con necesidad y que sea una combinación perfecta, porque todo estaba intacto. Me besaba con necesidad, como si fuera el último beso de nuestras vidas y que deje entrar mi lengua a su cavidad y el beso se transforme en algo más pasional porque así eramos nosotros. Disfrutar sus labios tan dulces y perfectos, que estaban hechos para mi. Sus manos bajaron a mi cintura uniendome mas a su cuerpo y las mias rotaban entre su pelo y su nuca. Disfrutaba ese momento único, disfrutaba sus labios y lo disfrutaba a él porque él era quien me hacia la mujer mas feliz del mundo. Y volver a sentir sus manos en mi mejilla, y separarnos por necesidad de aire, finalizando el beso algo lento para después encontrarme con su sonrisa y que unos segundos mas tarde, sea él quien una nuestros labios de nuevo. Haciendome saber que siempre algo de amor queda.



LLEGÓ!!!! 💏💏💏💏💏

lunes, 12 de enero de 2015

Capítulo 25

Narra Pedro.

Eran las 17.35 pm de un domingo deprimente. No salí de casa y me arrepentia muchísimo. Sin Naomi y sin Lucía porque estaba en lo de sus abuelos y hasta el martes no iba a verla. En casa solo estaba mamá, todos los demás estaban paseando mientras yo comía sentado en el sillón de casa viendo repeticiones de partidos de river. Sí, ya se, divertidísimo -sarcasmo-. Fue una mala idea estar haciendo nada porque mi cabeza no paraba de pensar, no podía seguir así. Tenia muchísimas ganas de hablar con alguien, lo necesitaba. Necesitaba que alguien me escuche y saque sus deducciones de lo que siento, necesito a alguien que me conozca así sabe qué siento y en entre esos pensamientos, aparece mamá.

—Es un milagro encontrarte en casa un domingo -me sonrió mientras se sentaba a mi lado en el sillón.
—Me arrepiento de no salir igual -despegué mi vista de la televisión para apoyarme por completo en el respaldo del asiento.
—¿Por qué no saliste? Ayer tampoco volviste tan tarde.
—Es que no sé, los chicos me invitaron pero no tenía ganas -le sonreí chiquito.
—¿Y Nao? -siempre curiosa, como Paula.
—Sigue enojada -largué un suspiro.  —El otro día le fui a hablar y fue re mal todo, terminamos peor creo -miró hacia uno de los costados y tardó unos segundos en contestar.
—¿Por Pau fue la pelea?
—Si, bueno, en realidad porque le volví a hablar -hice una pausa. —Es que a veces me molesta que se enoje por todo lo que hago -largué un suspiro pesado y cruce mis brazos.
—Ella siempre fue... Celosa o de cuidarte mucho. No te tiene que sorprender o ¿Si?
—Si pero es que... No sé, la cosa es que no me quiere ni hablar.
—No digas así, es una peleita tonta -me sonrió y dejo un mimo en mimo cual bebé de tres años. —¿Y con Pau? -la mire dudoso. —Digo, no sé ¿Hablan?
—Si -recorde en segundos la noche de anoche. —No se que hacer ma -necesitaba de alguien, alguien me ayude. Ella me miró rara.
—¿Que pasó?
—Paula, Lucía, yo y mis dudas -me miró esperando que siga. —¿Nunca te paso estar entre dos personas? A una la quiero y no quiero lastimarla... Y otra me puede y siento que no la puedo superar. No quiero hacerle mal a Lucía cuando no se lo merece ma, y yo siento que no sé lo que quiero y que en cualquier momento, voy a estar con Paula y todo se va ir a la mierda. Me siento tan mal por no poder controlar nada, siento que cuando estoy con una soy feliz y a la vez cuando estoy con otra me dejo llevar, y no me gusta dejarme llevar. Encima Lu se va como tres dias a la casa de sus abuelos y yo, yo voy a quedar solo y viendome todos los días a Pau en el colegio -hice una pausa pero ella me quedó mirando como pensando qué decir en ese momento.
—¿Queres a Paula? -una pregunta tan sencilla y con una respuesta que me costaba tanto decir.
—Yo... -hice una pausa. —No es ese el tema -tragué saliva.
—¿Por qué te cuesta tanto decir que la queres? -y esas palabras rebotaron en mi cabeza minimo, diez veces. Me costaba, sí me costaba admitir eso. Mire hacia el suelo por un rato.
—La quiero -la mire a los ojos fijamente. Desde que nos separamos no había dicho que la quería, sabía que lo sentía pero no lo admitia, no sé si por orgullo o qué pero no podía decirlo. —Y siento que la necesito -mis ojos se humedecieron un poco. —Te juro que dejaría todo y volvería con ella, olvidandome de todos los errores que hicimos. Estuve a punto de besarla tres veces y no lo hice, porque tengo mil razones para no volver con ella pero siento que... Que esa conexión nunca se fue y me molesta eso, porque yo quería empezar algo nuevo y aparece ella y no puedo hacer nada porque desde que la vi no hago otra cosa que tratar de encontrarmela siempre y mirarla, y sonreír cuando lo hago -mi mamá me miraba con una sonrisa calida, muriendose de amor por lo que decía o eso pensaba yo.
—Es hermoso lo que decís. Y no puedo decirte otra cosa que negas todo lo que te pasa porque estás con alguien que no queres lo suficiente, y estas enamoradísimo de Paula a pesar de todo, y aunque capaz ahora me lo niegues yo sé que si y antes de lo que vos pienses, vas a estar enganchadisimo. Porque sé como sos, porque te conozco, sos mi hijo y se como miras a alguien. Tu mirada hablando de Pau me lleno el alma porque esta ese brillito ahí, lleno de ilusion y solo quiero que seas feliz, con quien vos elijas -para después abrazarme y que yo también la abrace.

****

Llegando a la colegio, un poco más tarde de lo habitual. Después de la charla con mamá, quede mirando tele hasta las once de la noche, me bañe y recién pude dormir alrededor de las tres am, igualmente por alguna razón estaba de buen humor. Tuve mi primera media falta del año y entre al aula saludando a mi profe de ingles y encontrarme con que todos estaban haciendo el trabajo práctico que con Paula terminamos la semana pasada, y también pude notar que ella estaba sentada sola mirandome y Nao estaba demasiado concentrada con Martín, un compañero, haciendo los ejercicios.

—¿Puedo sentarme? -le hable a Paula con una gran sonrisa.
—Y creo que es el único asiento libre, otra no te queda -me dijo de la misma manera, con un gran buen humor. Me sente y hablamos de un par de cosas sin sentido, hasta que yo me concentre en la nada misma y ella se colgo bastante usando el celular.
Después de cuarenta y cinco basicamente, sin hacer nada, la profesora nos llamo a ambos a su escritorio.

—¡Ay chicos me olvide que ustedes ya habían hecho todo! Así que en este rato me encargue en hacerle un par de ejercicios más, así no quedan sin hacer nada, si no lo terminan ahora porque ya casi toca el timbre, se juntan y mañana me lo dan ¿Si? -senti la mirada pesada de Paula a la profesora por darnos más ejercicios que a los demás, ella solo bufo y aceptó y apenas empezamos a caminar a nuestro banco se escucho el timbre. Todos empezamos a cambiarse con sus compañeros de banco verdaderos por ende yo me iría con Nao y Ludmila volvería con Pau.
—¿Como hacemos estos ejercicios? -me saco de la burbuja en la que estaba.
—No sé... Veni a casa tipo cinco si queres -pensé y hoy nadie iba estar en casa. Me arrepentí un poco.
—Bueno, dale -sentí como su sonrisa aumento más.
El día paso lento y aburrido, hable poco y nada con mis amigos y con Nao ni una palabra. Ella resentida y yo, bueno, yo indiferente.


capítulo súper hiper mega dedicado a agos que es lo mas de lo mas te quiero mil y por mas charlas❤❤❤❤

Capítulo 24

Sentimientos


Había sentimientos encontrados, sentimientos que capaz no sabían ni como expresarlos pero algo que si había, era amor. Ese amor que a pesar de negarlo o no admitirlo -Pedro- estaba tan intacto como la primera vez que la vio con otros ojos cuando eran chicos, y también había ese otro tipo de amor, ese amor que dolía de a veces y otras se amaba, ese amor bipolar -Paula- que sabía lo que quería pero tenía esa parte de sufrimiento. Eran sentimientos, por ahora, desencontrados con muchas trabas en el camino, con un camino largo, pero que siempre tenía su momento. 
Por un lado estaba Pedro que quería a Lucía y por nada quería hacerle mal, porque sentía que en cualquier momento podía amarla pero... ¿Como amar a alguien que no se compara con Paula? Porque en el fondo de él sabía que con Paula todo mejor, todo era distinto y aunque quiera a Lucía no era ni un cuarto del amor que sentía por Paula pero se negaba, se impedía aceptar que siempre algo de amor queda y que le cueste pensar en esa confusión pero que esa confusión se acabe cuando estaba frente a sus ojos verdosos, su sonrisa y su voz porque se dejaba llevar, y para él dejarse llevar era lo peor que podía hacer. El miedo a volver a sentir algo que no quería. 
Y por otro lado Paula, con un amor que nunca se fue pero lastimó y seguía lastimando, antes a él y ahora a ella. Un amor que muchas veces le dolió sentir por el error que cometió, un amor celoso, un amor posesivo, un amor pasional. Y quizá muchas veces un amor masoquista. Repetirse en la cabeza que "ya está" y estar frente a él y que todas esas palabras se terminen, porque ese amor va más allá de todo. Más que nada era un amor luchador, que quería que todo vuelva a ser como antes, quería conquistar y ser feliz porque para ella, no lo olvidaba y sin olvidar la felicidad era él. 


Narra Paula.

¿Que sentía? Amor, obvio pero ¿Que amor? Mamá siempre me dijo que era muy pasional y muy de controlar todo lo que era mío pero también sentía que si ese amor no funciono con Pedro no podía repetirlo, aunque era inevitable. Era increible como todo nuestro alrededor desaparecía cuando estábamos juntos, como todo lo que pasó no hizo que nuestra conexion se vaya. Esa mirada que teníamos era única, porque nunca la pude sentir con nadie más. La forma en que sus ojos se profundizaban en los míos tan... Tan él porque no encontraba otro significado. Y saber que en el medio de esto, había una persona -a la que Pedro, se supone, quería- y tener esa culpa de lastimar, aunque es más él que vos, y está bien. Pero esperaba que todo esto termine rápido, por el bien de todos porque odiaba esta situación, de tenerle miedo al rechazo, a que me diga "no", miedo a que no me prefiera. Miedo a que no sienta lo mismo que yo. 


Narra Pedro.

Yo no era inseguro, bipolar, indeciso, ni histérico. No podía hacerle mal a Lucía, yo me sentía bien con ella -solo cuando estábamos juntos- y Paula... Paula apareció de golpe y me cambio todo de nuevo, mis sentimientos, la forma en la que hago las cosas, y quizá sin conciencia siempre estar pendiente a ella. Hacer cosas que no debía pero que me eran inevitables. Tenía miedo a hacer lo que me hizo a mi, porque no lo merecía. Lucía me había dicho que si estaba confundo lo hable con ella pero me costaba tanto abrirme, ya que cuando estaba con ella todo esta "confusión" desaparecía. Muchísimas veces pensé en no verla, ignorarla, evadirla pero no podía, verla ya me daba ganas de hablarle y no me controlaba porque siempre todo terminaba en la misma, casi un beso. Un beso que nunca fue por mi, pero que ayer en el boliche iba pasar si no nos interrumpian ¿Lo peor? Estaba solo. No podía hablar con Lucía de esto, para nada y tampoco con Naomi, seguíamos peleados, por ende no podía salir de mis cuatro paredes. Pensando.

domingo, 11 de enero de 2015

Capítulo 23

Ahí estaba yo, a escasos centímetros de su boca, viendo cada uno de sus rasgos, su barba, la forma en que me miraba, sus ojos que se clavaban en los míos de manera perfecta, la curva de su nariz y sintiendo su respiración. Lleve una de mis manos a su mejilla y la acaricie analizando cada parte de ella y con la otra apoye sus brazos a mis caderas, para que la envuelvan, y él se dejó, se dejó manejar por mi. Subí mis manos a su nuca depositando suaves y lentas caricias, y en el mismo momento hice chocar nuestras narices. Hundí mi cara en su cuello y me aferre mas a él, atrayendolo a mi. Sentí su perfume que llenaba mi cuerpo con esa fragancia que usaba desde que yo se la había regalado un par de años atrás. Me aleje unos pequeños centímetros para poder depositar pequeños besos en su cuello, sentidos, y disfrutados por mi porque los necesitaba, necesitaba tenerlo cerca mío hoy y siempre, a pesar de todo lo que pase. Subí mi cabeza a unos de los costados de su cara dejando mi boca a la altura de su oreja susurrando un "Te amo". Que lo dije lento, para que sea especial, y sentir como sus ojos buscaron los míos y que me los observe buscando algo en mi mirada. Y yo esperando que me diga algo, o mejor dicho que me diga algo relacionado a esa declaración. Verlo tragar saliva y que sentir que sus manos quemaban mi cintura, y saber en tu interior que era el momento, que era ahora o nunca. Ir acercandose a su boca, que yo sabía que necesitaba lo mismo que yo porque me buscaba siempre, y que no podía esperar más ya que se dejaba llevar, por mi, por mis caricias, por todo lo que sé que siente. Y ver como todo se desmorona en segundos escuchando un "—¡Pedro!" de uno de sus amigos, cuando apenas había alcanzando a rozar sus labios y que él se descoloque. Como si yo lo tuviera hipnotizado, alejandose de mi de manera abrupta, mirandome sin entender y que yo me resigne, largando un suspiro pesado porque nunca podía, "porque siempre nos faltaban cinco centavos para el peso".
 Él me miró, acaricio su nuca, trago saliva y me susurro un "—Cuando podamos nos vemos a solas" y alejarse caminando también confundido. Sentir ese escalofrío en mi espalda como si hubiera un mensaje oculto en esas palabras, mi estomago se revolvio y sentí como mis piernas temblaron hacia eso, hacia él. Porque me podía en todo sentido, y a pesar de que hubiera muchos momentos en que nos hicimos mal mutuamente amaba esto. Amaba tenerlo cerca porque estas cosas, sí me hacen bien.
Saber que nada estaba perdido y que esa conexion estaba ahí, a pesar de todo estaba ahí con peleas, separaciones, bipolaridades, estaba intacta y solo nos faltaba dejarse llevar... Porque aunque él sea quien no este decidido a volver a estar conmigo yo sabía bien el porqué de eso, la inseguridad de volver a confiar en alguien que te hizo tanto mal, como nos hicimos los dos, con el post engaño mío y sus palabras que durante meses no salieron de mi cabeza pero todo pasaba, y mamá siempre me decía que después de la tormenta sale el sol, un gran sol, que yo espero demasiado.

viernes, 9 de enero de 2015

Capítulo 22

Narra Paula.

Sentí como Pedro me ignoro desde que nos fuimos al boliche porque no me quiso llevar ni volvió a hablarme. Lo vi un par de veces en el lugar con sus amigos, al principio estaba muy atenta a él pero después decidí no estar tan pendiente a lo que hacía. Disfrute un par de horas con Sol y Cami pero como tengo tanta buena suerte, ironía, cuando eran alrededor de las 4.30 de la madrugada vi como Pedro llevaba a Lucía afuera del lugar de la mano, ella estaba seria y él indiferente. En ese momento me dio un nudo en la garganta, horrible. Odiaba el histeriqueo, odiaba no saber si me quería o no, odiaba no saber que mierda quería, y me quedé ahí como una boba parada pensando, colgada mientras mordía mi labio inferior y sintiendo que no podía seguir así. Que lo necesitaba pero de esta forma me hacía mal. Después de diez minutos los vi entrar a los dos, él la abrazaba por detrás y ella solo sonreía embobada. Decidí alejarme de la situación porque mirar el momento era hacerme mal a mi misma, y no quería. Estaba con mis amigas tomando algo cuando sentía la mirada de un flaco directamente a mis ojos, era lindo, bastante. Alto, pelo morocho de ojos claros. Me fui a la barra para despejarme un poco y vi como venia a mi.

—Hola -mientras me sonría bien, no muy chamuyero ni tampoco seco.
—Hola -fingí una sonrisa porque no estaba con el mejor de los humores.
—¿Queres tomar algo? -negué y señale con mi mano el vaso de gancia que tenia en la barra, el asintió con una sonrisa mas grande que la anterior. —Pablo, un gusto -me miró fijo a los ojos.
—Paula -esta vez lo mire y sonreí de cortesia para después poner detrás de mi oreja un mechon de pelo.
—¿Despues podemos bailar? Onda tomamos algo ahora y después si.
—Dale, te espero -no era mi tipo pero bueno, algo tenia que conseguir. Todas mis amigas tenían a sus chicos acá en el boliche y yo nada, estaba enamoradisima de alguien que no sabia que ni él lo que quería. Mire para mi derecha y vi a Pedro observandome fijamente a mi, serio mientras tomaba algo que no podía diferenciar. Al parecer se dio cuenta que lo miraba y sonrió falsamente. Pensé que podía estar celoso pero no ¿O si? Tenia que aprovechar eso, esta noche.  Había alguien que me quería llegar, un ex que para mi estaba celoso, y que si me veía cerca de un hombre no se iba a controlar. Me di vuelta hacia donde estaba Pablo para sonreírle. Estuvimos un rato charlando, teníamos la misma edad aunque él era de una ciudad vecina, la verdad aburrido todo pero trataba de demostrarme lo mas feliz del mundo ahí para que Pedro sienta que si él puede estar con alguien, yo también. Mire un par de veces hacia él y seguía observandome, hasta que Pablo me habló de algo que me saco de mi pensamientos.

—¿Bailamos?
—Obvio, vamos -le sonreí para después unir una de mis manos con la de él y tratando de que Pedro vea esa unión. Fuimos hasta el centro de la pista y ahi estaba, tratando de hacer celoso a alguien que mientras estaba conmigo pocas veces lo fue. Pablo en un momento me agarró por la cintura para atraerme mas a él, no pretendía besarlo, para nada. Seguimos juntos por unos minutos mas, mientras reíamos y hablabamos, hasta que sentí como un mano se apoyo sobre el hombro de Pablo para alejarlo de golpe de mi. Y ahí lo vi a Pedro, sonriendo falsamente.

—¿Que te pasa flaco? -creo que esta parte de que Pablo se enojara no la tenía en mis planes.
—Te equivocaste de mina me parece -habló como si nada. —Te la robo un rato, no te enojes -mientras agarraba mi mano y me llevaba hacia otro lado de la pista. Dejando al otro chico sin posibilidad de respoder y yo solo me di vuelta para dedicarle un "perdón" al pobre pibe que use para poner celoso a mi ex. Me sentía orgullosa de mi por haber logrado lo que quería.

—¿Que hacías con ese flaco? -me habló con una voz indignada, yo me reía en mis adentros.
—¿Te importa?
—Obvio que me importa -hizo una pausa, yo me quede sorprendida por sus palabras que seguro fueron impulsivas. —¡No podes estar con alguien que ni siquiera conoces!
—¡Ay Pedro! ¿Estas celoso?
—Mira si voy a estar celoso -se separo un poco de mi, e hizo un gesto con sus ojos mientras levantaba una de sus cejas y se mordía el labio inferior. —Es obvio que no -le sonreí y cruce mi brazos, mirandolo de una manera desafiante. —¿Que queres? Ni hablar se puede con vos -bufó.
—¿Que dije? -me salió una carcajada desde el alma. —¡Vos sos el que venís de la nada y me alejas de un flaco!
—Te saque porque... -me miró fijo a los ojos tratando de encontrar una respuesta. —No sé porque te saque.
—¿Te das cuenta que ni vos sabes lo que queres?  -respondí sincera.
—Si que sé -me dijo tratando de sonar seguro de sus palabras.
—Entonces... -hice una pausa que al parecer para Pedro fue eterna. —¿Estas seguro de lo que sentís por Lucía y que yo no te confundo? -hablé acercandome peligrosamente a él.

jueves, 8 de enero de 2015

Capítulo 21

Un pucho, dos puchos, tres puchos, cuatro puchos, cinco puchos y así seguía... Calmando mis nervios o ese algo dentro mío, tratando de aclarar qué quería porque siento que ni yo lo sabía. No podía seguir así, jugando a esto cuando voy a salir perdiendo, y lo admitía ya que Lucía no merecía esto y Paula tampoco, aunque ella me lo haya hecho, en otros términos o circunstancias, pero yo no era así. Y Naomi tenía razón, cuando no estaba con Lucía me acercaba a Paula y yo en verdad, quería a Lu, había logrado quererla demasiado y si algo fallara en nuestra relación no podria dejarla pero odiaba ser bipolar, o impulsivo, porque no podía estar alejado de Paula, o mejor dicho no quería. Había dejado adentro a Paula con seguramente mil dudas, porque casi la bese, pensé que podía jugar un poco pero no me salió porque me termine confundiendo, no es que sienta algo por ella ¿O si? No, no, no. Yo no podía engañarla a Lucía, eso me repetía en mi cabeza.
Me habré quedado afuera del lugar casi una hora, por lo que cuando entré mis amigos me dijeron para irnos al boliche porque ya eran más de la una y media de la madrugada, casi dos. Trate de ignorar a Paula, bueno, trate no, lo hice y así hasta llegar al lugar porque preferí no llevarla en mi auto y que fuera con otro de mis amigos.
Cuando llegamos vi a Lucía hacer la fila con sus amigas y Santiago, un amigo de ella, que digamos no teníamos la mejor relación, nos llevabamos mal porque según él yo reemplace a Paula con ella, y bueno. Me molestó que este con él, no me había dicho que saldrían juntos aunque yo tampoco le dije que invite a las chicas. Bufé porque no quería estar peor con ella pero ya estaba enojado, me pare para hacer la fila y ella estaba a cuatro o cinco personas adelante mío. La escucha reír con sus amigos, y ese flaco. No aguante mis celos y le escribí un whatsapp.

"—Que feliz se te ve con Santiago. La próxima avisame que salis con él, beso." 

Ver como ella agarraba el celular y leía el mensaje, y yo cruzarme de brazos haciendome el despreocupado, mirando a otro lado, hasta que sentí vibrar el celular en mi bolsillo izquierdo.

"—Quiero pasar una linda noche sin sentirme la mina más boluds del mundo por estar con un flaco que no sé si ni siquiera me quiere."

Y sentirme un tarado por no valorar, o no lo suficiente, a alguien que sí me quería. Acaricie mi nuca en señal de ese no sé qué de nuevo y escribí lo que me salió.

"—¿Podemos hablar?"

No tuve respuestas, capaz porque entro al boliche, capaz porque no quería hablarme, capaz porque no vio que le conteste. Y otra vez ese miedo de perderla por una boludeces, un conjunto de boludeces. Mis pensamientos desaparecieron cuando entramos al lugar. La musica, las personas, el calor, todo era un combo que no me dejaba otra que prenderme. Estuve así alrededor de dos o tres horas con mis amigos, tomando un poco de todo. Me había cruzado a Lu un par de veces y ninguna palabra, ella por la suya y yo por la mía, yo con mis amigos y ella con... Con Santiago y sus amigas.
Eran las cuatro y algo de la madrugada y decidí salir un rato afuera a tomar aire, en verdad era a fumar. Lo necesitaba, por suerte antes de ir al patio del lugar vi a Lucía sola en la puerta del baño de mujeres esperando a alguien. No dude ni un segundito y la agarre de su mano para llevarla afuera aunque...

—¡No quiero ir afuera Pedro! -histerica histerica histerica ¿O yo era el histerico?
—¿Hablamos afuera si? -dije tranquilo y ella solo bufo. Caminamos hasta una parte con unos asientos cuadrados con luces alrededor, había personas a pocos metros pero si hablabamos nadie nos iba a escuchar.
—¿Que pasa? -dijo indiferente cruzando los brazos y algo distante de mi. Pude ver que llevaba una pollera larga roja con top blanco, pelo más largo de lo normal porque estaba planchado. Yo solo le sonreía.
—Nos peleamos y te pones linda eh -vi como mordió su labio inferior en señal de ironía aunque sea distante.
 —¿Que queres? Las chicas seguro me están esperando adentro -y me quede fijo mirandola, sus expresiones y pensar como pude quererla tanto en tan poco tiempo, en ese momento me di cuenta que no podía hacerle mal. Me negaba. Me acerque fija ella, apoyando mis manos en su cintura y atrayendola a mi para darle un beso lleno de amor, al que ella al principio no siguio pero después de segundos si, colocando sus manos en mi nuca y haciendo mas fuerte la unión. Estuvimos así minutos, besos y besos, hasta que nos separamos y nuestros ojos se conectaron.

—Odio que seas tan bipolar -dijo con una pequeña sonrisa pero lo decía de verdad.
—Yo también odio mi bipolaridad -le respondí de la mismo forma, divertido. Y le di otro beso, esta vez uno rápido para que ella después me diga que vayamos adentro y que yo asienta. Después ella se fue con sus amigas y yo con los chicos. Ya tenía otro humor, estaba mas tranquilo aunque eso me duro poco porque vi como un chico encaraba a Paula, que tampoco se le negaba y otra vez esa bronca, y quedandome ahí en mi lugar, mirando de lejos la situación para ver hasta donde llevaba.

martes, 6 de enero de 2015

Capítulo 20

Las palabras de Nao no salían de mi cabeza y me negaba a aceptar que fueran verdad. Era demasiado rencoroso para aceptar que Paula me removió de nuevo los sentimientos, todos los sentimientos. Y aunque hubiese querido estar con ella, el otro día en la fiesta, no me arrepiento de hacerle dicho que "no" porque me dolía pensar hacerle mal a Lucía cuando... Cuando ella no se lo merecía. A pesar que estemos peleados porque ella prefirio salir con sus amigas en vez que conmigo, como tipo de "reconciliación", no quería arruinar el momento. Si, ya sé una boludes la pelea pero quería que nos veamos o hagamos, solo por hoy, algo solos después del malentendido o lo que fue, y ella me dijo que no, lo tomé mal y bueno. Discutimos, ella se fue enojada planteandome que había arreglado con sus amigas antes y que yo hoy iba salir con los chicos, aunque me olvide de decirle el pequeño detalle de que invite a Sol, Cami y Ludmi con Pau incluida en este tipo de previa, por invitarlas porque como ella se fue con sus amigas y me negó salir, yo salgo con los míos e invito a mi ex novia aunque obviamente diez minutos después me arrepentí pero era tarde. Ahora estaba con Nacho yendo a abrir la puerta donde seguramente estaba Paula, seguramente hermosa, y seguramente no me iba poder controlar a histeriquearla. Todas entraron y pude sentir como me ignoro un poco, no le di importancia o quise no darle importancia pero la veía tan sola, tan perdida, tan parada sin saber que hacer, porque sus amigas se fueron con mis amigos, y no me quedó otra alternativa aunque podría haberla dejado sola y seguir como si nada pero era yo, y ella era Paula, mi ex. Y en nuestra relación todo fue así, y mas este último tiempo, todo es "casualidad". Fui lentamente caminando hacia su espalda y aprete su cintura haciéndola saltar del miedo. Reí por su susto y por como me miró sorprendida al ver que era yo. Su mirada estaba triste, como perdida, su cara era algo seria y yo no entendía porque la indiferencia.
Yo, por mi parte, seguía enojado con Lucía por negarme la salida ¿Que le costaba cancelar con las amigas? Eso no era nada pero podía jugar a algo, aunque había muchas posibilidades de quemarme. Me acerque fijamente a su boca y me termine corriendo hacia su oído, chocando mi piel con la suya.

—Pensé que no ibas a venir -hablé solamente para que ella pueda escucharme y me despegué de la misma manera, lentamente.
—No le podía fallar a las chicas -habló con una actitud superada, sabía que le costaba hacerse la indiferente y yo, yo solamente le sonreí.
—Yo tuve la idea de invitarlas -hablé y vi como sus ojos hicieron un gesto raro, no se esperaba eso o bueno, ni yo tampoco pero mis impulsos me llevaron a eso.
—¿En serio? ¿Por qué? -siempre tan curiosa.
—No sé, a las chicas las extrañaba mil y bueno, les dije a los otros, si vienen ellas que vengas vos también, y obvio que me encanta que hayas venido -era un lance, oculto bajo con otras cosas. Capaz se daba cuenta, capaz no. Sabía que si seguía así, algo iba terminar mal y eso no podía pasar.
—Gracias por el cumplido -vi como sus ojos bajaron a mi ropa, mi pecho, mis piernas y después mi zapatos. Era tan obvia, que eso la hacia única. Aproveche esos momentos, para observarla también. Vestido blanco al cuerpo con brillos que eran notables, estaba linda, muy linda. Despegue la vista sobre su ropa y volví a verla a ella, que seguía colgada hasta que en un momento se sonrojó porque yo le sonreía tiernamente. Decidí jugarmela un poco más, confiaba en mi.

—¿Y como estoy vestido? ¿Lindo? -de su boca se escapó una sonrisa, y no existía más esa Paula superada o indiferente.
—Muy -dijo eso y automáticamente me acerque unos centímetros a ella, como un impulso, otro impulso. Viendo como ella mordía suavemente su labio inferior.
—¿Te gusto? -era una pregunta con doble sentido, aunque por como la hice, fue como persona. Como si gustara una persona, y clave mi mirada en sus ojos brillantes.
—¿Y yo a vos te gusto? -y ella también se acercó peligrosamente a mi. Estábamos tan cerca o quizá no tanto como otras veces.
—Un poco, solo un poco o poquito -ella sonrió sin creer en mis palabras, como ironica. —¿Qué? -pregunté divertido.
—¿Solo un poco? Años de relacion tenemos. Ese "solo un poco" es muy pobre -sonrió cálidamente y miro hacia un costado, pensando que decir para después volver a mirarme a los ojos. —A mi me gustas -y a los segundos ver como sus ojos, su cuerpo o su todo se volvió nervioso y fue ahi cuando apoye delicadamente, una de mis manos sobre su cintura, transmitiendole confianza y en ese momento ya no estaba jugando con fuego, porque el fuego ya me quemaba.
—¿Cuanto te gusto? -le susurre por un costado de su cabeza, mientras subía y bajaba mi mano por su espada. Sentí como ella apoyo su cabeza en mi hombro, dejando todo su peso sobre él, con la respiración tranquila.
—Muchísimo -habló mientras llevaba una de sus manos a mi nuca, acariciandola en forma tierna y pausada, como analizando cada centímetro de esta. La abrace con mas fuerza atrayendola a mi, con la necesidad de que nuestros cuerpos estuvieran mas pegados, mas juntos, mas unidos. No se cuando tiempo estuvimos así, pero se me cruzaron tantas cosas por la cabeza. Sentía tanta paz estando así, con ella, escuchandola respirar y sabiendo que acá, en esta unión de nosotros había una historia. Nos conociamos tanto, habíamos estamos juntos desde chicos y que a pesar de todas las cosas sigamos de alguna manera conectados, y que sea magia nunca se haya ido porque estos momentos eran únicos. Despues de largos minutos, empezamos a separarnos, ella saco su cabeza de mi hombro, yo le copie el gesto. Estábamos a nada, sentíamos ambos nuestras respiraciones, sus ojos estaban fijos en los míos como esperando que llegue el momento y yo estaba ahí, observandola como hace mucho no lo hacía. Su piel suave, sus ojos verdosos y la cicatriz, que cada vez que sonría se le notaba más. Sentí una electricidad en mi espalda cuando sus manos tocaron mi pelo, y bajaron hacia los costados de mi cara, apoyadas en mi barba, nuestras narices se rozaban y su mirada era cada vez mas profunda.

—No... No quiero que esto sea así -hablé de la nada, casi sin conciencia y sorprendiendola. —No quiero hacerle mal a nadie con esto, si esto pasa tengo que aclarar un par de cosas. Quiero que sea especial -cerré mis ojos y la abrace mas fuerte que antes, como si fuera un perdón por casi hacer algo que al final no hice. Me separe, la mire, le di un beso rápido casi sin pensarlo en la comisura de sus labios y me fui al patio de la casa de mi amigo, a respirar, a calmar mis nervios, a fumar, a despejar mi cabeza.