Acá estaba yo dando vuelta mi cuarto de arriba a abajo. Eran las 20.00 hr y no encontraba ropa adecuada para la situación hasta que vi la felicidad en el rincón de mi ropero, top blanco y pollera larga azul. Decidí darme una ducha relajante porque sabía de ante mano, que iba ser una noche larga. Sequé mi pelo y empecé a vestirme. La ropa me quedaba perfecta y yo solamente trataba que me quedara mas acomodada y no se vieran pequeños detalles, cosas de mujeres. Fui hasta el espejo de mi pieza, y antes de maquillarme me puse mis zapatos azules y blancos, le di un delineado con algo de sombra a mis ojos, y por último un brillo suave a mis labios. Solo faltaba plancharme mi pelo algo rubio y algo morocho.
Eran las 21.30 y acá estaba, en la puerta de casa esperando Ludmila y Camila, de repente vi frenar un auto en la calle mientras me tocaba bocina, se bajó la ventanilla y apareció la cara de mi amiga. Empecé a caminar hasta que me di cuenta que era el auto de Pedro, mire confundida la situación, volví a caminar más lento hasta antes llegar ahí.
—Dale subi Pocha, Pedro nos lleva hasta la casa de Sol ¡Un genio! -mire hacia el lugar de conductor y lo vi sonriendome tiernamente mientas me saludaba con la mano, le devolví ambos gestos. Module un "okey" y subí por la parte tracera del auto, mis amigas ya estaban algo sacadas cantando y yo por mi parte, miraba de reojo a Pedro que vestía una camisa blanca que era tapada por un buzo bordo, tenía puesta la capucha y eso me podía. Su barba estaba en el nivel perfecto, ni larga ni corta, se veía hermoso. Al parecer pensé en él mucho tiempo porque cuando me di cuenta había frenado el auto avisandonos que llegamos. Bajamos todas y él se fue a estacionar. La casa de Sol era un mundo de gente, algunos bailaban, otros cantaban y algunos ya estaban chapando. Agarre la mano de Cami y nos fuimos hacia la barra general, donde estaban los amigos de Pedro que pararon a Cami para saludarla, yo solo sonreí de manera incómoda esperando que me devuelvan a mi amiga pero no pasaba y yo ya tenia sed, decidí alejarme un poco y pedir algo, que me dieron rápidamente, para después sentarme. Después de unos minutos levante mi vista y mi corazón paró. Pedro estaba al lado mío apoyado en la barra pidiendo algo, trague saliva y el me miró sonriendo. Se veía hermoso así y como estaba vestido, me hizo una seña de que lo espere y yo solo asentí. Después de unos minutos se paró al frente mío sonriendo.
—¿Te dejaron sola? -dijo algo cerca por la musica.
—Tus amigos me robaron a Cami -le dije mientras sonreía.
—La vi con Nacho, le hicieron la gamba -rió. —La vas a perder un rato -mordí mi labio inferior en señal de preocupación ¿Con quien iba pasar la noche?
—¡No! Me voy a quedar sola toda la noche ahora -dije bufando, odiaba esto.
—Si queres te acompaño, no tengo problema -dijo él dedicandome una sonrisa tierna cerca de mi boca.
—¿En serio te quedas? -dije mientras lo miraba fijamente a los ojos.
—Obvio ¿Para que te voy a mentir? -y después tomo algo de fernet que había pedido.
—Gracias -y él volvió a sonreirme. Así pasamos largas horas, charlando y yendo y viniendo, a veces él hablaba con sus amigos y yo con Ludmila o Camila que me daban bola de a ratos.
—¡Hey! Veni, bailemos -eran las 4.38 am y Pedro estaba un poco tomado, no sabia si tenía algo de conciencia con todo lo que hacia, ya no tenia puesto su buzo y su camisa estaba desprendida en sus primeros botones. Como no respondí volvió a hablar. —¡Dale gorda veni! Baila un ratito conmigo -haciendo puchero y abriendo sus brazos. Yo sonreía embobada desde uno de los sillones. Después de unos segundos sin respuestas decidió venir hacia donde estaba yo sorprendiendome, agarró una de mis manos para pararme, llevarme al patio de la casa y después abrazarme por la cintura atrayendome a su cuerpo con necesidad. Y como dije, quería aprovechar mi oportunidad.
martes, 30 de diciembre de 2014
Capítulo 11
Suspire y lo miré fijamente a los ojos, que me demostraban tantas cosas, tantos sentimientos. Amaba esto, mirarnos. Le hacia bien a mi corazon y a mi todo. Él me completaba, llenaba mi alma y no sé cuando voy a poder superarlo. No sé cuando voy a poder encontrar a alguien que me haga sentir lo que me hizo sentir él en toda nuestra relación. Necesitaba un beso que me transmita paz y que todo esto va terminar. Necesitaba que no existan Lucias ni recuerdos, necesitaba solo a él para ser feliz. Su mirada me recordaba todos los momentos que habíamos pasado juntos, todo lo que superamos y también, lo que él nunca me pudo perdonar y que lo entiendo porque yo tampoco podría. Saber que encontró a alguien más que lo hace feliz, como en algún momento yo lo hice, me ponía feliz pero era una felicidad amarga, esa que se siente por compromiso aunque en el fondo de mi corazon hubiese querido que nunca quiera tanto a una persona. Después de decirme eso, mis ojos se humedecieron un poco pero no quise que se aguaran.
—Sé que no es fácil olvidar a alguien así de importante pero lo lograste y sos muy feliz ahora ¿No? -sabía su respuesta pero tenía la esperanza que fuera otra.
—Soy muy feliz -mis ganas de llorar aumentaban. —Estoy en paz -me miró a los ojos. —¿Y vos? ¿Como estás?
—Bien, supongo -le sonreí. —Es raro todo esto ¿Tu novia no se va poner celosa si nos ve hablando? -pregunté con intriga.
—No, y además no vino -sonrió, me dolió e hizo una pausa. —No es celosa, confía en mi y sabe todo lo que pasé con vos -seguía sonriendo.
—No podría ser como ella ni en lo más mínimo -tragué saliva y el largo una pequeña carcajada.
—Son muy distintas en la personalidad pero en algunas cosas coinciden -dijo sin dejar de sonreír.
—Parece buena chica -soné sincera.
—Lo es -después de eso, suspiro mientras sonreía. Se notaba enamorado y yo en mi cabeza tenía mil preguntas.
—¿Hace cuanto salen? -dije con curiosidad, él tardo en contestar por lo que me hizo dudar.
—Desde fin de año pero en febrero mas o menos empezó algo serio -hizo un tipo de comillas con las manos para la última palabra. Un silencio dominó el lugar.
—¿La queres? -dije después de varios minutos tragandome el llanto para después mirar hacia un costado. Lo pude ver de reojo observandome.
—Pau -hizo una pausa. —Yo no quiero que esta charla nos haga mal a ninguno de los dos -agarró con sus manos cálidas mi cara para levantar mi mirada del suelo. Eso me estremeció. —Vos te mereces lo mejor del mundo, no funcionó conmigo pero seguro podes estar con quien vos quieras -dijo haciendo una mueca. Mis ojos ya tenían algunas lagrimas. No podía ser tan bueno, después de todo lo que sufrió por mi y yo todo lo que también sufrí. Lo amaba demasiado y no quería que este momento termine.
—Pero yo quiero estar con vos... -no sé como pude decirlo pero lo dije. Siendome sincera a mi corazón.
Narra Pedro.
Ese comentario, esas palabras, ese momento. Sentí que mi estómago en segundos se dio vuelta por completo y mi corazón latía con fuerza, mire sus ojos que buscaban algún tipo de respuesta en los míos. Yo solo trague saliva mientras mi respiración era entrecortada, la estaba sosteniendo con mis manos para que este fija mirandome y por un momento baje la vista a su boca. No quería, ni me permitía sentir algo por ella. Ella me había engañado y no me sentía bien perdonandola pero la odiaba por esto, por poder decirme una frase y darme vuelta el mundo. Que me revuelva los sentimientos y me haga pensar que a pesar de todo, ella siempre fue mía y yo siempre fui suyo pero tenía una barrera en mi corazón y no dejaba que ella pase. Tragué saliva y desvie mi vista hacia un costado para largar un suspiro.
—Yo quise estar mucho tiempo con vos, y fui muy feliz al lado tuyo -hice una pausa y mire cada gesto que hacia. —No tenes una idea cuanto me dolió separarme de vos, hacerte a un lado y solamente querer superarte. Estuve meses pensando en todo esto y no te imaginas las veces que quise ir a tu casa pero como dije hice todo lo posible para superarte y supongo que lo logre -baje mi mirada, pestañe un par de veces, mire nuevamente su cara que me demostraba nada, bese su mejilla, agarre mis cosas y me fui.
Mientras caminaba pensaba en todo lo que le dije y que fui sincero. No quería que toda esta situación me haga confundir.
Narra Paula.
Me sentía estúpida, sí. Le había dicho que quería estar con él y un poco más me deja en claro que tiene planeado casarse con Lucía y a mi ni un poco de cariño me tiene. En ese momento sentí tanta bronca e impotencia y apenas se fue, mis ojos se inundaron de lágrimas. Sentía que todo esto era una despedida, nuestra despedida. No quería aceptar que el quiera a otra persona, me negaba a perderlo. Me recoste sobre el tronco del árbol y suspire, tratando de analizar qué quería ¿Yo? A Pedro ¿Él? Se suponía, que a Lucía y ¿Ella que quería? Verlo feliz a él. Es horrible estar entre lo que pienso y siento. Mi cabeza decía que ya le había hecho mucho mal, lo confundía demasiado, que lo deje ir. Y mi corazón me transmitía el mensaje de lucha, que pelee por recuperarlo, que siempre algo de amor queda y que todo lo que pasamos junto a él, en alguna parte de su cuerpo está ahí, intacto. Decidí jugarmela porque ¿Que más voy a perder? Hoy a la noche Sol festejaba sus 17 años, hacia una gran fiesta donde estaba invitado Pedro pero no Lucía. Iba ir muchísima gente ya que invito a la mitad de los cursos de la escuela. Sabía que iba ir, no le fallaria a una de sus fieles amigas y yo, claramente quería aprovechar la situación.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
—Sé que no es fácil olvidar a alguien así de importante pero lo lograste y sos muy feliz ahora ¿No? -sabía su respuesta pero tenía la esperanza que fuera otra.
—Soy muy feliz -mis ganas de llorar aumentaban. —Estoy en paz -me miró a los ojos. —¿Y vos? ¿Como estás?
—Bien, supongo -le sonreí. —Es raro todo esto ¿Tu novia no se va poner celosa si nos ve hablando? -pregunté con intriga.
—No, y además no vino -sonrió, me dolió e hizo una pausa. —No es celosa, confía en mi y sabe todo lo que pasé con vos -seguía sonriendo.
—No podría ser como ella ni en lo más mínimo -tragué saliva y el largo una pequeña carcajada.
—Son muy distintas en la personalidad pero en algunas cosas coinciden -dijo sin dejar de sonreír.
—Parece buena chica -soné sincera.
—Lo es -después de eso, suspiro mientras sonreía. Se notaba enamorado y yo en mi cabeza tenía mil preguntas.
—¿Hace cuanto salen? -dije con curiosidad, él tardo en contestar por lo que me hizo dudar.
—Desde fin de año pero en febrero mas o menos empezó algo serio -hizo un tipo de comillas con las manos para la última palabra. Un silencio dominó el lugar.
—¿La queres? -dije después de varios minutos tragandome el llanto para después mirar hacia un costado. Lo pude ver de reojo observandome.
—Pau -hizo una pausa. —Yo no quiero que esta charla nos haga mal a ninguno de los dos -agarró con sus manos cálidas mi cara para levantar mi mirada del suelo. Eso me estremeció. —Vos te mereces lo mejor del mundo, no funcionó conmigo pero seguro podes estar con quien vos quieras -dijo haciendo una mueca. Mis ojos ya tenían algunas lagrimas. No podía ser tan bueno, después de todo lo que sufrió por mi y yo todo lo que también sufrí. Lo amaba demasiado y no quería que este momento termine.
—Pero yo quiero estar con vos... -no sé como pude decirlo pero lo dije. Siendome sincera a mi corazón.
Narra Pedro.
Ese comentario, esas palabras, ese momento. Sentí que mi estómago en segundos se dio vuelta por completo y mi corazón latía con fuerza, mire sus ojos que buscaban algún tipo de respuesta en los míos. Yo solo trague saliva mientras mi respiración era entrecortada, la estaba sosteniendo con mis manos para que este fija mirandome y por un momento baje la vista a su boca. No quería, ni me permitía sentir algo por ella. Ella me había engañado y no me sentía bien perdonandola pero la odiaba por esto, por poder decirme una frase y darme vuelta el mundo. Que me revuelva los sentimientos y me haga pensar que a pesar de todo, ella siempre fue mía y yo siempre fui suyo pero tenía una barrera en mi corazón y no dejaba que ella pase. Tragué saliva y desvie mi vista hacia un costado para largar un suspiro.
—Yo quise estar mucho tiempo con vos, y fui muy feliz al lado tuyo -hice una pausa y mire cada gesto que hacia. —No tenes una idea cuanto me dolió separarme de vos, hacerte a un lado y solamente querer superarte. Estuve meses pensando en todo esto y no te imaginas las veces que quise ir a tu casa pero como dije hice todo lo posible para superarte y supongo que lo logre -baje mi mirada, pestañe un par de veces, mire nuevamente su cara que me demostraba nada, bese su mejilla, agarre mis cosas y me fui.
Mientras caminaba pensaba en todo lo que le dije y que fui sincero. No quería que toda esta situación me haga confundir.
Narra Paula.
Me sentía estúpida, sí. Le había dicho que quería estar con él y un poco más me deja en claro que tiene planeado casarse con Lucía y a mi ni un poco de cariño me tiene. En ese momento sentí tanta bronca e impotencia y apenas se fue, mis ojos se inundaron de lágrimas. Sentía que todo esto era una despedida, nuestra despedida. No quería aceptar que el quiera a otra persona, me negaba a perderlo. Me recoste sobre el tronco del árbol y suspire, tratando de analizar qué quería ¿Yo? A Pedro ¿Él? Se suponía, que a Lucía y ¿Ella que quería? Verlo feliz a él. Es horrible estar entre lo que pienso y siento. Mi cabeza decía que ya le había hecho mucho mal, lo confundía demasiado, que lo deje ir. Y mi corazón me transmitía el mensaje de lucha, que pelee por recuperarlo, que siempre algo de amor queda y que todo lo que pasamos junto a él, en alguna parte de su cuerpo está ahí, intacto. Decidí jugarmela porque ¿Que más voy a perder? Hoy a la noche Sol festejaba sus 17 años, hacia una gran fiesta donde estaba invitado Pedro pero no Lucía. Iba ir muchísima gente ya que invito a la mitad de los cursos de la escuela. Sabía que iba ir, no le fallaria a una de sus fieles amigas y yo, claramente quería aprovechar la situación.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
lunes, 29 de diciembre de 2014
Capítulo 10
Narra Paula.
Había sido un día pésimo el de ayer, así que decidí no pensar, estaba con una mezcla de sentimientos. Enojada, malhumorada, triste, todo. No era mi día, empezando por que me desperté tarde y tuve que salir a las corridas de casa escuchando los retos de mamá, apenas llegué al colegio habían empezado las clases por lo que tuve mi primera media falta. Entre al aula y salude a la profe de ingles, que siempre fue amorosa conmigo, me sente y refregue mis ojos tratando de despertarme por completo. Miré mi curso y estaba casi vacío, ni siquiera me había dado cuenta que no estaba ninguna de mis amigas, después me acorde que había torneo de deportes y por eso la mayoría faltó. Me pareció raro que Pedro no haya ido pero seguramente no lo llamaron porque el año pasado al no estar en la escuela, no clasificó. Lo mire por unos segundos y lo vi copiando algo concentrado, que decía en el pizarrón. Reí para mis adentros ya que él odiaba inglés. Saque mis cosas y me dispuse a copiar, después de diez minutos escuche salir a la profesora y volver a entrar unos minutos mas tarde.
—Chicos, escuchen. Ahora me surgió algo que tengo que salir de la escuela rápido y vuelvo recién en la última hora, lo que vamos hacer es armar grupos pares así lo hacen y me lo presentan ¿Si? Avisenle al resto. Los grupos armenlos ustedes ¡Me voy, nos vemos en unas horas! -suspire, mire hacia mi alrededor y todos estaban con parejas menos Pedro y yo, él me miraba con una sonrisa tímida pero a la vez dulce. Yo lo mire también y en ese momento todo el mal humor se fue.
—¿Que te parece si vamos afuera a terminar el trabajo? Odio estar encerrado -me dijo despreocupado.
—Dale -le sonreí aunque creo que no lo notó.
Era rara la situación. Salimos del aula y Pedro iba tratando de ponerse el buzo, cuando pudo, la capucha le quedó puesta y se veía hermoso. Llegamos al patio y nos sentamos bajo un árbol, estaba nublado y había un poco de viento.
—Seguro ya sabes que odio ingles -me miró e hizo una pausa. —Pero hice un esfuerzo y termine los primeros dos ejercicios -sonrió y amaba eso.
—Me sorprendes -dije largando una carcajada. Estuvimos veinte minutos tratando de terminar y lo hicimos, Pedro largo un suspiro y tiro el lápiz apenas acabó de escribir. Estuvimos un par de minutos en silencio pero decidí hablar.
—Te felicito por Lucía -me miró sorprendido. —Capaz te contó que ayer hablamos -hice una pausa y el asintió. —Te quiere y valora muchísimo -hasta a mi me dolieron mis palabras, era algo así como una despedida. Un "por fin encontraste alguien que te ama de verdad", un tipo de vuelta de página, que me dolía a mi y también a él. Lo sabía.
—Gracias por el cumplido -dijo mirando hacia el frente. —Aunque no te niego que vos, mi ex novia me diga esto de -hizo una pausa —De la chica con la que salgo ahora, es raro -sonrió para después cruzar los brazos.
—Es más que un cumplido. Es una buena chica, Ana la debe amar -lo mire de reojo.
—No la presente en casa todavía -se pauso y pensó que decir. —Creo que mamá y mis hermanas no la aceptan -me dijo dandose vuelta para chocar miradas.
—¿Como que no? -dije sorprendida.
—Si, bah creo. Ayer les comente algo de ella, y dijeron cosas que no van y bueno, reaccione mal. Estoy casando que se queden en el tiempo porque vos y yo terminamos hace mas de medio año y -hizo otra pausa, yo lo escuchaba atentamente. —Los dos rehicimos nuestras vidas y a las mujeres de casa les cuesta imaginar que venga con alguien nuevo -terminó de hablar y suspiró.
—Debe ser dificil para ellas también Pepe -dije haciendo una mueca, como si todo esto no me afectara.
—¡Para mi también fue difícil! No fue de un día para el otro que te pude superar, es dificil olvidarte de alguien tan importante, presente y que amaste tanto en tu vida como fuiste vos para mi ¿Sabes? -dijo largando todo de golpe, como si quisiera decir eso hace mucho tiempo.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
Había sido un día pésimo el de ayer, así que decidí no pensar, estaba con una mezcla de sentimientos. Enojada, malhumorada, triste, todo. No era mi día, empezando por que me desperté tarde y tuve que salir a las corridas de casa escuchando los retos de mamá, apenas llegué al colegio habían empezado las clases por lo que tuve mi primera media falta. Entre al aula y salude a la profe de ingles, que siempre fue amorosa conmigo, me sente y refregue mis ojos tratando de despertarme por completo. Miré mi curso y estaba casi vacío, ni siquiera me había dado cuenta que no estaba ninguna de mis amigas, después me acorde que había torneo de deportes y por eso la mayoría faltó. Me pareció raro que Pedro no haya ido pero seguramente no lo llamaron porque el año pasado al no estar en la escuela, no clasificó. Lo mire por unos segundos y lo vi copiando algo concentrado, que decía en el pizarrón. Reí para mis adentros ya que él odiaba inglés. Saque mis cosas y me dispuse a copiar, después de diez minutos escuche salir a la profesora y volver a entrar unos minutos mas tarde.
—Chicos, escuchen. Ahora me surgió algo que tengo que salir de la escuela rápido y vuelvo recién en la última hora, lo que vamos hacer es armar grupos pares así lo hacen y me lo presentan ¿Si? Avisenle al resto. Los grupos armenlos ustedes ¡Me voy, nos vemos en unas horas! -suspire, mire hacia mi alrededor y todos estaban con parejas menos Pedro y yo, él me miraba con una sonrisa tímida pero a la vez dulce. Yo lo mire también y en ese momento todo el mal humor se fue.
—¿Que te parece si vamos afuera a terminar el trabajo? Odio estar encerrado -me dijo despreocupado.
—Dale -le sonreí aunque creo que no lo notó.
Era rara la situación. Salimos del aula y Pedro iba tratando de ponerse el buzo, cuando pudo, la capucha le quedó puesta y se veía hermoso. Llegamos al patio y nos sentamos bajo un árbol, estaba nublado y había un poco de viento.
—Seguro ya sabes que odio ingles -me miró e hizo una pausa. —Pero hice un esfuerzo y termine los primeros dos ejercicios -sonrió y amaba eso.
—Me sorprendes -dije largando una carcajada. Estuvimos veinte minutos tratando de terminar y lo hicimos, Pedro largo un suspiro y tiro el lápiz apenas acabó de escribir. Estuvimos un par de minutos en silencio pero decidí hablar.
—Te felicito por Lucía -me miró sorprendido. —Capaz te contó que ayer hablamos -hice una pausa y el asintió. —Te quiere y valora muchísimo -hasta a mi me dolieron mis palabras, era algo así como una despedida. Un "por fin encontraste alguien que te ama de verdad", un tipo de vuelta de página, que me dolía a mi y también a él. Lo sabía.
—Gracias por el cumplido -dijo mirando hacia el frente. —Aunque no te niego que vos, mi ex novia me diga esto de -hizo una pausa —De la chica con la que salgo ahora, es raro -sonrió para después cruzar los brazos.
—Es más que un cumplido. Es una buena chica, Ana la debe amar -lo mire de reojo.
—No la presente en casa todavía -se pauso y pensó que decir. —Creo que mamá y mis hermanas no la aceptan -me dijo dandose vuelta para chocar miradas.
—¿Como que no? -dije sorprendida.
—Si, bah creo. Ayer les comente algo de ella, y dijeron cosas que no van y bueno, reaccione mal. Estoy casando que se queden en el tiempo porque vos y yo terminamos hace mas de medio año y -hizo otra pausa, yo lo escuchaba atentamente. —Los dos rehicimos nuestras vidas y a las mujeres de casa les cuesta imaginar que venga con alguien nuevo -terminó de hablar y suspiró.
—Debe ser dificil para ellas también Pepe -dije haciendo una mueca, como si todo esto no me afectara.
—¡Para mi también fue difícil! No fue de un día para el otro que te pude superar, es dificil olvidarte de alguien tan importante, presente y que amaste tanto en tu vida como fuiste vos para mi ¿Sabes? -dijo largando todo de golpe, como si quisiera decir eso hace mucho tiempo.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
domingo, 28 de diciembre de 2014
Capítulo 9
Seguimos hablando con Lu un rato largo, después fuimos a comer mc y pasamos un momento muy divertido. Ella es divertida y me hacía reír demasiado. Estábamos marchando a su casa mientras atardecía pero como había sido un día tan lindo y haber disfrutado tanto de ella, me hizo cambiar de planes. Me miró rara cuando vio que doble hacia una dirección que no era y yo la sonreí para después depositar un beso sentido en sus labios y que ella en el medio de eso me sonría. Estaba apoyada en mi hombro mientras yo manejaba por una calle de tierra, sin autos, casas, ni nada. Había pasto y olor a naturaleza, esto me trajo muchos recuerdos porque acá le pedí a Paula que sea mi novia, moví mi cabeza y borre esos recuerdos de mi mente. Volví a mirarla, ya se había separado de mi y ahora estaba apoyada en la ventana mientras el aire chocaba su pelo y lo hacia volar. Susurre un "—Linda" que fue agradecido con una sonrisa. Llegamos a un tipo de parque donde papá siempre me llevaba cuando era chico, había un árbol gigante aunque los juegos estaban algo oxidados. Baje del auto primero para buscar a Lucía del otro lado, nunca la traje de acá. Sonreía complacida y eso me tranquilizó. Entramos al parque caminando tranquilamente y ella me miro fijamente a los ojos.
—¿Por qué me miras tanto? -reí mientras paraba el paso.
—No puedo entender como solamente mirarte me hace feliz. Te odio por eso -ella mordió su labio inferior y después cruzó sus brazos.
—Que tierna sos -y la abrace tiernamente, sacando sus brazos del pecho y apoyandolos sobre mi cuerpo, a lo que ella se acoplo felizmente. Estuvimos ahí alrededor de dos o tres horas, mirandonos y jugando, charlando pero en ese momento las miradas sobraban pero eran las 21.00 hrs y a Lucía ya sus padres la reclamaban así que la deje en su casa. Volví a la mía yo también, para mi suerte estaban mis cuatro hermanos y ambos padres, me pareció un buen momento para aclarar algunas cosas.
—¡Por fin! ¿Donde estabas? -dijo mamá haciendose la ofendida aunque conmigo no funcionaba.
—Me parece que tu hijito encontró el amor de nuevo -Fede rió divertido al ver la cara de mamá, que me miró sorprendida. Yo sonreí a mas no poder.
—¿Quien es? -dijo desesperada.
—¿Como se llamaba?
—¿Donde la conociste?
—¿Ya son novios? -mis tres hermanas y mi mamá hablandome al unisono era tentador y a la vez estresante, les sonreí. Papá y Fede me miraban divertidos.
—Es una chica, se llama Lucía, la conocí en el colegio y no somos novios, todavía ¿Listo? -dije respondiendo sus preguntas.
—No me gusta el nombre Lucía -dijo Caro dando media vuelta.
—A mi tampoco -habló Sonia —¿Cuantos años tiene?
—17 -dije algo ya confundido por sus reacciones.
—¡Pedro es mas chica que vos! -dijeron mamá y Luciana al mismo tiempo con una voz histérica. Tire las llaves del auto en la mesa, me habían hartado.
—¿Cuando pensas hablar con Paula? Ella es la mejor chica que podes tener al lado tuyo ¡No quiero a ninguna minita andando por esta casa que seguro es una más y no se compara con la relación que tuviste con ella! -dijo mamá histerica y mis hermanas asentian dándole la razón ¿Que se pensaban? Estaba enojado.
—¿Tanto les molesta que esté con alguien que no sea Paula? ¡No quiero estar con ella, entiendanlo! Ni siquiera conocen a Lucía para decir estas cosas. Buscan excusas para ya no aceptarla, les conte porque pensé que lo iban a tomar bien y apoyar mi decisión de ser feliz con alguien distinta. Parece que se quedaron siete meses atrás -hice una pausa. — ¡Ustedes no son nadie para decidir con quién estoy! Yo soy feliz con ella y su opinión no me afecta en nada. -juntaste aire. —¡No vuelvan a decirle cualquiera a Lucía! ¿Entendieron? ¡No veo la hora de poder terminar de comprar mi departamento e irme! -agarre el paquete de cigarrillos que estaba en el centro de la mesa y subi las escaleras hacia mi pieza, ya sacando uno para fumar y calmar mi tensión.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
—¿Por qué me miras tanto? -reí mientras paraba el paso.
—No puedo entender como solamente mirarte me hace feliz. Te odio por eso -ella mordió su labio inferior y después cruzó sus brazos.
—Que tierna sos -y la abrace tiernamente, sacando sus brazos del pecho y apoyandolos sobre mi cuerpo, a lo que ella se acoplo felizmente. Estuvimos ahí alrededor de dos o tres horas, mirandonos y jugando, charlando pero en ese momento las miradas sobraban pero eran las 21.00 hrs y a Lucía ya sus padres la reclamaban así que la deje en su casa. Volví a la mía yo también, para mi suerte estaban mis cuatro hermanos y ambos padres, me pareció un buen momento para aclarar algunas cosas.
—¡Por fin! ¿Donde estabas? -dijo mamá haciendose la ofendida aunque conmigo no funcionaba.
—Me parece que tu hijito encontró el amor de nuevo -Fede rió divertido al ver la cara de mamá, que me miró sorprendida. Yo sonreí a mas no poder.
—¿Quien es? -dijo desesperada.
—¿Como se llamaba?
—¿Donde la conociste?
—¿Ya son novios? -mis tres hermanas y mi mamá hablandome al unisono era tentador y a la vez estresante, les sonreí. Papá y Fede me miraban divertidos.
—Es una chica, se llama Lucía, la conocí en el colegio y no somos novios, todavía ¿Listo? -dije respondiendo sus preguntas.
—No me gusta el nombre Lucía -dijo Caro dando media vuelta.
—A mi tampoco -habló Sonia —¿Cuantos años tiene?
—17 -dije algo ya confundido por sus reacciones.
—¡Pedro es mas chica que vos! -dijeron mamá y Luciana al mismo tiempo con una voz histérica. Tire las llaves del auto en la mesa, me habían hartado.
—¿Cuando pensas hablar con Paula? Ella es la mejor chica que podes tener al lado tuyo ¡No quiero a ninguna minita andando por esta casa que seguro es una más y no se compara con la relación que tuviste con ella! -dijo mamá histerica y mis hermanas asentian dándole la razón ¿Que se pensaban? Estaba enojado.
—¿Tanto les molesta que esté con alguien que no sea Paula? ¡No quiero estar con ella, entiendanlo! Ni siquiera conocen a Lucía para decir estas cosas. Buscan excusas para ya no aceptarla, les conte porque pensé que lo iban a tomar bien y apoyar mi decisión de ser feliz con alguien distinta. Parece que se quedaron siete meses atrás -hice una pausa. — ¡Ustedes no son nadie para decidir con quién estoy! Yo soy feliz con ella y su opinión no me afecta en nada. -juntaste aire. —¡No vuelvan a decirle cualquiera a Lucía! ¿Entendieron? ¡No veo la hora de poder terminar de comprar mi departamento e irme! -agarre el paquete de cigarrillos que estaba en el centro de la mesa y subi las escaleras hacia mi pieza, ya sacando uno para fumar y calmar mi tensión.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
Capítulo 8
Pude sentir la tensión en su cuerpo, estaba nerviosa y con una sonrisa forzada. Después de suspirar se decidió a hablar.
—¡Paula! ¿Podemos hablar? Soy Lucía, un gusto -sonrió ampliamente y pude ver cada gesto de su cara. Era linda, muy linda. Sonreí tímidamente, no sabia que podría decirme.
—Si, claro -dije algo ¿Nerviosa? Puede ser.
—Creo que sabes y te imaginas porqué o por quién te vengo hablar -hizo una pausa para que yo asintiera, lo hice. —Bueno... Mira, yo lo único que te vengo a decir es que no soy mala mina. No quiero hacerte pasar un mal momento -dijo tratando de sonar segura. —Voy a tratar de ser más específica -sonrió chiquito. —Yo a Pedro lo quiero muchísimo, más de lo que demuestro -su cara se volvió algo seria y se notó su sinceridad. —Me costó mucho que confíe en mi y que tengamos un "algo" importante -sentí un dolor en el pecho por sus palabras. —Paula, yo lo valoro muchísimo y él sabe que si algo se quiebra en nuestra relación yo voy aceptarlo pero lo que menos quiero es perderlo -me miró fijo a mis ojos. —Es importante para mi -agachó la mirada y yo trague saliva. —No estoy pidiendote que ni siquiera lo mires porque no soy nadie pero no quiero que él sufra de nuevo ¿Entendes? Y va más allá de salir o no con él. Me importa como persona -me sentí mal con sus palabras, no porque fueran hirientes sino porque nadie se había atrevido a decírmelas. Yo a Pedro le hacia mal y eso lo notaban todos. Me dolía en el fondo de mi corazón que haya encontrado a alguien que lo valorara tanto como ella. —Solamente eso ¿si? -sonrió tratando de ser amable.
—Está... Está todo bien -dije con mi voz algo frágil y una gran sonrisa forzada. Ella me devolvió la sonrisa y se alejó corriendo mientras me saludaba con su mano, para después subirse a un auto en la vereda de al frente, pudiste diferenciar que era el de Pedro. De nuevo ese dolor en el pecho y las ganas de llorar.
Narra Pedro.
Hace quince minutos estaba esperando a Lucía con el auto, frente al colegio. Estaba por salir a buscarla pero la pude ver correr hacia mi y saludando a ¿Paula? ¿Veía bien? Me parecia raro y me dio una gran intriga. Subió al auto con una gran sonrisa mientras trataba de hacerse un rodete con su largo pelo rubio, era hermosa. La mire embobado para después robarle un beso y que ella me mire a los ojos demostrando todo sin decir nada. Me dio un abrazo para después largar un "te quiero". Me hacia muy feliz. Le volví a sonreír y deposite pequeños besos tiernos en su cuello, me separe, le dedique una sonrisa y me sente fijamente en mi lugar de conductor. Ella largo una carcajada y la mire.
—¿No me pensas hablar? -dijo cruzando los brazos de una manera tierna.
—¿No vale como hablar todo este lindo recibimiento? -mordió su labio inferior. —Igual te puedo seguir hablando y haciendote recibimientos si me decís que charlabas con ella -le dije mientras me ponía los anteojos de sol, aunque sin que desaparezca mi sonrisa. La mire y encendí el auto.
—Sos chusma eh -rió divertida. —Le dije que con la mina todo bien pero que lo único que yo quería era verte feliz -sonreí, eso me hacia bien. —Que te quería muchísimo, y te valoraba tanto tanto tanto que ni se imaginaba.
—¿Cuanto me valoras? -dije divertido sonriendole de una manera tierna, mientras parábamos en un semáforo.
—Un montonaso -dijo para después depositar un beso dulce en mis labios.
—No sabes cuanto te quiero -le dije en forma tierna, ella mordió su boca y me dijo " —¡Así me dan ganas de matarte a besos gordo!". Me sentía cómodo así, junto a ella y saber que en el fondo de mi, había superado a Paula y que volver a verla no me afectó. Hasta ahora.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
—¡Paula! ¿Podemos hablar? Soy Lucía, un gusto -sonrió ampliamente y pude ver cada gesto de su cara. Era linda, muy linda. Sonreí tímidamente, no sabia que podría decirme.
—Si, claro -dije algo ¿Nerviosa? Puede ser.
—Creo que sabes y te imaginas porqué o por quién te vengo hablar -hizo una pausa para que yo asintiera, lo hice. —Bueno... Mira, yo lo único que te vengo a decir es que no soy mala mina. No quiero hacerte pasar un mal momento -dijo tratando de sonar segura. —Voy a tratar de ser más específica -sonrió chiquito. —Yo a Pedro lo quiero muchísimo, más de lo que demuestro -su cara se volvió algo seria y se notó su sinceridad. —Me costó mucho que confíe en mi y que tengamos un "algo" importante -sentí un dolor en el pecho por sus palabras. —Paula, yo lo valoro muchísimo y él sabe que si algo se quiebra en nuestra relación yo voy aceptarlo pero lo que menos quiero es perderlo -me miró fijo a mis ojos. —Es importante para mi -agachó la mirada y yo trague saliva. —No estoy pidiendote que ni siquiera lo mires porque no soy nadie pero no quiero que él sufra de nuevo ¿Entendes? Y va más allá de salir o no con él. Me importa como persona -me sentí mal con sus palabras, no porque fueran hirientes sino porque nadie se había atrevido a decírmelas. Yo a Pedro le hacia mal y eso lo notaban todos. Me dolía en el fondo de mi corazón que haya encontrado a alguien que lo valorara tanto como ella. —Solamente eso ¿si? -sonrió tratando de ser amable.
—Está... Está todo bien -dije con mi voz algo frágil y una gran sonrisa forzada. Ella me devolvió la sonrisa y se alejó corriendo mientras me saludaba con su mano, para después subirse a un auto en la vereda de al frente, pudiste diferenciar que era el de Pedro. De nuevo ese dolor en el pecho y las ganas de llorar.
Narra Pedro.
Hace quince minutos estaba esperando a Lucía con el auto, frente al colegio. Estaba por salir a buscarla pero la pude ver correr hacia mi y saludando a ¿Paula? ¿Veía bien? Me parecia raro y me dio una gran intriga. Subió al auto con una gran sonrisa mientras trataba de hacerse un rodete con su largo pelo rubio, era hermosa. La mire embobado para después robarle un beso y que ella me mire a los ojos demostrando todo sin decir nada. Me dio un abrazo para después largar un "te quiero". Me hacia muy feliz. Le volví a sonreír y deposite pequeños besos tiernos en su cuello, me separe, le dedique una sonrisa y me sente fijamente en mi lugar de conductor. Ella largo una carcajada y la mire.
—¿No me pensas hablar? -dijo cruzando los brazos de una manera tierna.
—¿No vale como hablar todo este lindo recibimiento? -mordió su labio inferior. —Igual te puedo seguir hablando y haciendote recibimientos si me decís que charlabas con ella -le dije mientras me ponía los anteojos de sol, aunque sin que desaparezca mi sonrisa. La mire y encendí el auto.
—Sos chusma eh -rió divertida. —Le dije que con la mina todo bien pero que lo único que yo quería era verte feliz -sonreí, eso me hacia bien. —Que te quería muchísimo, y te valoraba tanto tanto tanto que ni se imaginaba.
—¿Cuanto me valoras? -dije divertido sonriendole de una manera tierna, mientras parábamos en un semáforo.
—Un montonaso -dijo para después depositar un beso dulce en mis labios.
—No sabes cuanto te quiero -le dije en forma tierna, ella mordió su boca y me dijo " —¡Así me dan ganas de matarte a besos gordo!". Me sentía cómodo así, junto a ella y saber que en el fondo de mi, había superado a Paula y que volver a verla no me afectó. Hasta ahora.
Novelas favoritas y recomendadas:
- @fatipauliter http://sondosopuestos.blogspot.com.ar/?m=1
- @togetherthepair http://www.juntosalaparpyp.blogspot.com.ar/?m=1
- @juspauliter http://viendoteconotrosojos.blogspot.com.ar/?m=1
- @pauliypeterfans http://queriendonoperderteteperdi.blogspot.com.ar/?m=1
- @nare_pauchaves thelovematchpyp.blogspot.com.ar
sábado, 27 de diciembre de 2014
Capítulo 7
Puede que suene feo pero por Paula siento poco y nada. Por lo que me dijeron entre líneas Sol, Ludmila y Cami ella pensaba que todo iba ser como antes y se equivocó tanto ¿Como volver a ser algo que se perdió por completo? ¿Como volver a confiar? ¿Como armar un rompecabezas cuando faltan la mitad de las piezas? Imposible. No sé como hice para olvidarla, cuando apenas había pasado todo estaba tan perdido. No sabía que hacer y me refugie en Naomi, en sus palabras y contención. Estuvo ahí desde el día 1, quizá no hablábamos porque yo con mi aspecto demostraba como me sentía pero ella estaba ahí, haciendome el aguante, capaz sin decirme algo pero con un abrazo, un mimo, algo. Muchas veces Paula quiso acercarse a mi para hablar pero yo me negue, no quería ni verla. Me sentía humillado, un estupido, años de estar con ella acompañandola en toda su vida y ella se cago en todo con ese viaje. Siempre que la veo me acuerdo de eso, de ese momento, de ese dolor, de las palabras que nos dijimos, la bronca y la decepción pero como me dijo mi padre, todo pasa. Y todo pasó. Con el tiempo llegó Lucía, que poco a poco se iba convirtiendo en mi todo y formaba parte de mi vida cotidiana. Ella fue quien me conquisto día a día y a quien yo también conquiste. El miedo de volver a confiar y que ella lo entienda, aunque logró que yo crea en ella y que todo va salir bien. Era amor.
Narra Paula.
Después de haber pensado tanto, en todo. Me encontraba en casa con mis tres fieles amigas, necesitaba esto, contención.
—¡Dale pocha, arriba el ánimo! -decía Ludmila por tercera vez.
—No puedo creer que esté con otra persona y sea feliz -miré para un costado para después suspirar y tomar algo de mate.
—El destino da muchas vuelvas amiga ¡Quien te dice que capaz vuelven con el tiempo! -Camila y su remo constante con las cosas imposibles que siempre ella las hacia posibles.
—¡Dale Pau! Anda saber, capaz Pedro se quiere hacer el lindo y ni esta con la mina -habló Sol irónicamente.
—Gracias por el aguante amigas eh -yo y mi humor.
—No te enojes Polet pero ¿y? ¿nos vas a contar? -la mire desentendida, levantando una ceja —¿Lo seguís queriendo?
—Como el primer día -dije con mi todo sincero, mis amigas suspiraron todas al unísono y eso me dio algo de risa.
—El también te quiere -me miró Camila seria.
—No como yo lo quiero -la mire a los ojos.
—¡No te hagas la cabeza por una mina que ni siquiera es la novia oficial! -gritó Sol desde la cocina.
—Es que chicas, ustedes no vieron como me hablaba hoy. Seguro la re quiere y está enganchado.
—No va alcanzar a quererla como te quiso a vos -Ludmila me miraba a los ojos y yo sonreí tiernamente por su cumplido. Las chicas se quedaron hasta la noche en casa y apenas toque mi cama, me dormí. Mi cabeza explotaba.
Nuevamente la rutina y despertarme a las 7.00 am, estaba de buen humor y rogue que nadie me ponga de mal humor. Llegué al colegio y toda mi idea de no estar mal se derrumbo apenas pise la escuela viendo a Pedro sentado con Lucía a upa, riendo, se veían felices. Trague saliva y me quedé afuera esperando a mis amigas. El día pasó tan lento que una que otra vez, casi me duermo. Escribimos todo el día y no me dieron tiempo para concentrarme en otra cosa, Pedro habló poco y nada, estaba fijado en la tarea. Cuando se hizo la hora, salí a las corridas porque moría de hambre pero cuando estaba en la vereda un golpe suave en el hombro, me obligó a darme vuelta. Me sorprendí al ver a Lucía con una sonrisa forzada frente a mi.
Narra Paula.
Después de haber pensado tanto, en todo. Me encontraba en casa con mis tres fieles amigas, necesitaba esto, contención.
—¡Dale pocha, arriba el ánimo! -decía Ludmila por tercera vez.
—No puedo creer que esté con otra persona y sea feliz -miré para un costado para después suspirar y tomar algo de mate.
—El destino da muchas vuelvas amiga ¡Quien te dice que capaz vuelven con el tiempo! -Camila y su remo constante con las cosas imposibles que siempre ella las hacia posibles.
—¡Dale Pau! Anda saber, capaz Pedro se quiere hacer el lindo y ni esta con la mina -habló Sol irónicamente.
—Gracias por el aguante amigas eh -yo y mi humor.
—No te enojes Polet pero ¿y? ¿nos vas a contar? -la mire desentendida, levantando una ceja —¿Lo seguís queriendo?
—Como el primer día -dije con mi todo sincero, mis amigas suspiraron todas al unísono y eso me dio algo de risa.
—El también te quiere -me miró Camila seria.
—No como yo lo quiero -la mire a los ojos.
—¡No te hagas la cabeza por una mina que ni siquiera es la novia oficial! -gritó Sol desde la cocina.
—Es que chicas, ustedes no vieron como me hablaba hoy. Seguro la re quiere y está enganchado.
—No va alcanzar a quererla como te quiso a vos -Ludmila me miraba a los ojos y yo sonreí tiernamente por su cumplido. Las chicas se quedaron hasta la noche en casa y apenas toque mi cama, me dormí. Mi cabeza explotaba.
Nuevamente la rutina y despertarme a las 7.00 am, estaba de buen humor y rogue que nadie me ponga de mal humor. Llegué al colegio y toda mi idea de no estar mal se derrumbo apenas pise la escuela viendo a Pedro sentado con Lucía a upa, riendo, se veían felices. Trague saliva y me quedé afuera esperando a mis amigas. El día pasó tan lento que una que otra vez, casi me duermo. Escribimos todo el día y no me dieron tiempo para concentrarme en otra cosa, Pedro habló poco y nada, estaba fijado en la tarea. Cuando se hizo la hora, salí a las corridas porque moría de hambre pero cuando estaba en la vereda un golpe suave en el hombro, me obligó a darme vuelta. Me sorprendí al ver a Lucía con una sonrisa forzada frente a mi.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Capítulo 6
Estaba enojada con él, conmigo, con esa tal Lucía, con mis amigas, con el mundo. Podía notarse mi enojo con solo mirarme, por la tensión de mi cuerpo o la forma en la que mordía mis labios. Tragué saliva después de hablarle gritando esas palabras, que las tenía atragantadas y necesitaba escupirlas de alguna manera. Pude ver el gesto que hizo Pedro con sus ojos, no entendía mi planteo o escena de celos. Tenía una cara seria, largo un suspiro pesado y me miró.
—¿En serio pensas que después de lo que me hiciste podes hacerme esta escenita ridícula? -me miró enojado, yo tragué saliva, iba contestar pero volvió a hablar —¡Yo hago de mi vida lo que quiero, puedo estar con quien quiera! Ni vos, ni mi familia, ni nadie me dice con quien estar -se acercó a mi a pasos firmes —Yo hoy estoy bien con alguien que me transmite confianza -hizo una pausa y me miró con sus ojos tristes. —Algo que vos perdiste para mi —dijo con una voz frágil, casi en forma de susurro y se alejó, dando un portazo. Suspiré y contuve mis ganas de llorar. Odiaba esta situación, odiaba el día en que conoció a alguien más, me odiaba a mi por haberlo engañado. Salí rápidamente y trate que mis amigas no se dieran cuenta de como estaba emocionalmente.
Narra Pedro.
No sé porque actuaba así con Paula. Todos mis amigos y Naomi me dijeron que ni siquiera merecía que le hable después de todo lo que pasó pero no podía. Paula era alguien importante en mi vida, o fue alguien importante. Nuestras familias eran demasiado unidas por lo que sería incomodo que no nos dijeramos ni hola, pero hoy la situación me superó. Yo podía hablarle de vez en cuando o no tener problema en estar cerca de ella pero de ahí a aceptar un planteo por algo que ni siquiera le interesa. No tiene porqué molestarle si tengo o no una relación. Cuando tampoco la tengo, si, salía con Lucia pero todavía no habíamos dado ese paso de novios.
A mi me costó muchísimo superar de algún modo a Paula y en esos momentos duros, Lucía estuvo conmigo sin ningún fin de interes. Ella solo estaba, para hacerme sonreír, para escucharme o solo hacerme compañía. Después de un par de meses, empecé a verla con otros ojos, yo di el famoso "primer paso". Era una buena chica, y físicamente hermosa, pelo rubio largo, ojos mieles, un poco mas baja que yo, simpática. Cuando estaba con ella no importaba simplemente nada, solo ella. Me hace bien. Empezamos a salir a fines del año pasado y después de un tiempo, me dijo que le parecía lindo y que le gustaba un poco desde apenas había empezado el colegio. Ella fue quien me ayudó a sacar a Paula de mi cabeza, y no quería dejarla por nada del mundo. Me transmitía paz. Lucía, cuando éramos amigos siempre me había insistido con que tenía que hablar con Paula y aclarar los tantos. Cuando decidí volver a la escuela y sabiendo que iba verla de nuevo, tuvimos una charla seria en la que ella me desmostró lo sincera que es.
Flashback
—Pedro, yo sé que vos siempre me repetis que no sea paranoica con este tema pero de verdad si te llegas a confundir, yo voy a estar acá porque antes de ser este algo, eramos amigos y... -la interrumpí.
—Lu... -dije mirandola con una sonrisa.
—Yo te puedo entender, y lo feo que debe ser verla de nuevo con todo lo que pasó porque... -volví a interrumpirla.
—Amor... -la miraba tan dulcemente.
—Sé todo lo que pasaron y también quiero que sepas que voy a estar siempre -y antes que vuelva a hablar, la besé. Ese beso fue un antes y un después, en ese beso le demostré cuanto la quería y necesitaba al lado mío. Me hacia fuerte. Después de unos minutos, nos separamos y decidí hablar.
—No va pasar nada de eso porque yo te elijo a vos. Solamente a vos -y esta vez fue ella quien me besó.
Fin de flashback.
Estos siete meses sin ella hubiesen sido muchos más difíciles, nunca la tome como una reemplazante de Paula porque no lo era. Estuve con ella cuando me sentí preparado y hoy, ella me hacia bien.
—¿En serio pensas que después de lo que me hiciste podes hacerme esta escenita ridícula? -me miró enojado, yo tragué saliva, iba contestar pero volvió a hablar —¡Yo hago de mi vida lo que quiero, puedo estar con quien quiera! Ni vos, ni mi familia, ni nadie me dice con quien estar -se acercó a mi a pasos firmes —Yo hoy estoy bien con alguien que me transmite confianza -hizo una pausa y me miró con sus ojos tristes. —Algo que vos perdiste para mi —dijo con una voz frágil, casi en forma de susurro y se alejó, dando un portazo. Suspiré y contuve mis ganas de llorar. Odiaba esta situación, odiaba el día en que conoció a alguien más, me odiaba a mi por haberlo engañado. Salí rápidamente y trate que mis amigas no se dieran cuenta de como estaba emocionalmente.
Narra Pedro.
No sé porque actuaba así con Paula. Todos mis amigos y Naomi me dijeron que ni siquiera merecía que le hable después de todo lo que pasó pero no podía. Paula era alguien importante en mi vida, o fue alguien importante. Nuestras familias eran demasiado unidas por lo que sería incomodo que no nos dijeramos ni hola, pero hoy la situación me superó. Yo podía hablarle de vez en cuando o no tener problema en estar cerca de ella pero de ahí a aceptar un planteo por algo que ni siquiera le interesa. No tiene porqué molestarle si tengo o no una relación. Cuando tampoco la tengo, si, salía con Lucia pero todavía no habíamos dado ese paso de novios.
A mi me costó muchísimo superar de algún modo a Paula y en esos momentos duros, Lucía estuvo conmigo sin ningún fin de interes. Ella solo estaba, para hacerme sonreír, para escucharme o solo hacerme compañía. Después de un par de meses, empecé a verla con otros ojos, yo di el famoso "primer paso". Era una buena chica, y físicamente hermosa, pelo rubio largo, ojos mieles, un poco mas baja que yo, simpática. Cuando estaba con ella no importaba simplemente nada, solo ella. Me hace bien. Empezamos a salir a fines del año pasado y después de un tiempo, me dijo que le parecía lindo y que le gustaba un poco desde apenas había empezado el colegio. Ella fue quien me ayudó a sacar a Paula de mi cabeza, y no quería dejarla por nada del mundo. Me transmitía paz. Lucía, cuando éramos amigos siempre me había insistido con que tenía que hablar con Paula y aclarar los tantos. Cuando decidí volver a la escuela y sabiendo que iba verla de nuevo, tuvimos una charla seria en la que ella me desmostró lo sincera que es.
Flashback
—Pedro, yo sé que vos siempre me repetis que no sea paranoica con este tema pero de verdad si te llegas a confundir, yo voy a estar acá porque antes de ser este algo, eramos amigos y... -la interrumpí.
—Lu... -dije mirandola con una sonrisa.
—Yo te puedo entender, y lo feo que debe ser verla de nuevo con todo lo que pasó porque... -volví a interrumpirla.
—Amor... -la miraba tan dulcemente.
—Sé todo lo que pasaron y también quiero que sepas que voy a estar siempre -y antes que vuelva a hablar, la besé. Ese beso fue un antes y un después, en ese beso le demostré cuanto la quería y necesitaba al lado mío. Me hacia fuerte. Después de unos minutos, nos separamos y decidí hablar.
—No va pasar nada de eso porque yo te elijo a vos. Solamente a vos -y esta vez fue ella quien me besó.
Fin de flashback.
Estos siete meses sin ella hubiesen sido muchos más difíciles, nunca la tome como una reemplazante de Paula porque no lo era. Estuve con ella cuando me sentí preparado y hoy, ella me hacia bien.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Capítulo 5
Después de esa charla que necesitaba yo, y él también, decidí irme de la cocina dejándolo solo de nuevo. Fui al baño y si, en ese momento no pude aguantar las lágrimas aunque traté de contenerme ya que estaba en una casa ajena y no quería que todos sepan que había llorado, menos Pedro porque se daría cuenta que es por él. No pasó mucho tiempo cuando papá y mamá decidieron irse, saludamos a todos y volvimos a casa. Suspire cuando me sente en el auto en señal de que se había acabado la noche, mamá cuando llegamos me dio un beso en la frente y un sentido abrazado. Subí a mi pieza, me acoste y pensé. Pensé en todo, en nuestra relacion actual, en la que tuvimos, en el nosotros, en él, en mi, cuando lo engañe, los momentos feliz y tristes, pensé en nuestro todo. No podía aceptar que todo se termine, no quería que todo se acabe por un error mío. Lo amaba y estaba segura, trate de analizar bien todo y tampoco creo que Pedro me odie. Alguna vez escuche decir a mi papá que del odio al amor hay un solo paso, pero del amor al odio, ninguno ya que es imposible. El amor queda, siempre algo queda. Me dormí sin darme cuenta, llorando. Había sido una larga noche.
Eran 7.00 de la mañana y mamá no fallaba en despertarme para ir al colegio, me levante con un humor raro, me vestí, baje y comi. No tenía muchos ánimos por lo que me fui de casa algo temprano. Iba caminado hundida en mis pensamientos, ni siquiera me di cuenta de que había pasado por la casa de Pedro. Ya había llegado a la escuela pero como era demasiado temprano, busque a Camila así no estaba sola, después de hacer unas tres cuadras y ya encontrarme con ella, volvimos. Entramos al colegio y en el pasillo estaban Ludmila y Sol, las saludamos y hablamos un rato esperando que toque el timbre. Pedro estaba a unos metros nuestros con sus amigos, que eran un grupo de mas o menos seis chicos. De repente se unieron a ellos, un par de chicas, que saludaron a cada uno animadamente. Mi cara ya se había desfigurado un poco. Unos minutos más tarde, apareció una chica algo baja, pelo rubio largo, con grandes ojos color miel, que saludó en general y se acerco en forma decidida a Pedro, que la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Pude sentir como mi corazon se derrumbaba en segundos, la cara de mis amigas eran de lastima y como de un "te íbamos a contar eso". Sentí ese estupido nudo en la garganta y el dolor en el pecho, mordí mi lengua con fuerza para contener la rabia y la bronca. Mis ojos seguían fijos en esa imagen, aunque ya tenia algunas lagrimas, Pedro la abrazaba dulcemente por la cintura mientras le decía algo por el oído a lo que ella rió segundos después. Me sentía tan estúpida por creer en que todo iba ser igual, que el me quería, que podía lograr nuevamente que me ame, pensé que en el fondo podíamos volver a ser lo que alguna vez fuimos. Baje la mirada y me dirigí al baño para lavarme la cara. Ludmila fue las única que me siguió, y cuando me encontraba de frente al espejo, me dio vuelta para abrazarme y decirme un "—No te pongas mal, perdón." Yo la abracé tan fuerte sin decir nada. Me separe y refregue mis ojos. Escuchamos sonar el timbre y mientras caminabamos decidí preguntarle algo.
—¿Quien es? -dije con una voz frágil.
—Se llama Lucía, tiene un año menos que nosotras, va a 5to economía. Nueva en la escuela, bueno, empezó a mediados del año pasado. Empezaron a salir o algo así en el verano. Por lo que sé no son novios, van despacio -hizo una pausa. —Él... Él la quiere Pau -me miró fijamente a los ojos, sabía que le dolía decirme eso. Le susurre un gracias y me meti en el aula. Ahí estaba él, hablando animadamente con Naomi, los dos reian. Entre y solamente me sente. El preceptor nos dijo que solamente tendríamos la primera hora, ya que los demás profesores tenían un tipo de congreso y no estaban. Nos podíamos retirar. Agredecí eso. La clase de biologia paso mas lenta de lo que imaginaba, hasta que no aguante y me recoste en el banco, faltaban diez minutos para irnos y mi cabeza decía basta. Cerré los ojos y trate de no pensar en nada aunque era imposible. Si, por fin. Junte las cosas en forma lenta y Pedro también, Ludmila me esperaba con las chicas pero cuando vieron que solo quedaba él, decidieron salir del aula. Mordía mis labios para no decirle nada, tenia una mezcla de sentimientos gigantes pero no aguante. Él se cargo la mochila al hombro y cuando estaba por salir del aula, le dije.
—¿No me pensabas decir que tenias novia? -dije con rabia en los ojos y en mi tono de voz. —¡Me hiciste quedar como una estúpida!
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Capítulo 4
Después de ese lindo momento con Ana, me encontraba con todos en el living disfrutando de un helado frío y refrescante. Con Pedro no volvimos a hablar nada importante, solo tuvimos intercambios de palabras en forma normal en medio de una charla generalizada.
Eran más o menos las 23.30 de la noche y la tormenta cada vez era peor. Eso ya me ponia mal porque odiaba las tormentas y más cuando estoy en casas ajenas. Miraba el patio de esta grande casa por la ventana donde solamente veia las manchas de gotas de agua, hasta que sentí ese horrible olor a cigarrillo cerca de mi aunque no había nadie alrededor. Mire cuidadosamente hacia la cocina y sí, ahí estaba él. Apoyado contra la pared, mirando hacia la nada y concentrado, al lado de la ventana con una de sus partes abiertas así el olor se expandia. Odiaba ver esa imágen, odiaba que él fume pero no podía hacer nada, siempre lo hizo y al fin y al cabo era su vida. Siempre trate de que lo dejara pero nunca lo logre del todo, sí pude hacer que pase dos o a lo sumo tres días sin tocar uno pero claramente, el vicio fue más fuerte. Aunque tenía que admitir que un hombre fumando, mas siendo él, se veía hermoso. Estaba con las mangas de su camisa arremangadas y me podía completamente, mordi mi labio inferior en señal de que ya no aguantaba. No sabia que él se había dado de mi presencia y eso hizo que me sonrojara.
—¿No te cansas de espiarme? -mis mejillas estaban mas que enrojecidas y lo pudo notar. Mi cabeza estaba apoyada en el marco de la puerta y mi cuerpo casi no se venía por lo que decidí entrar por completo a la cocina.
—Perdon, tengo que decirle a mamá que me enseñe eso -dije con una sonrisa tierna, que demostraba cuanto lo quería.
—Apuesto que te enseñó -dijo para después llevar el cigarrillo a su boca y unos segundos luego, largar el humo. —Sí, ya se que no te gusta pero es mi casa -mientras me sonría y bajaba el cigarrillo hacia un costado de su cuerpo.
—Creo que ya te diste cuenta sin que ni siquiera te lo diga -lo miraba a los ojos fijamente.
—Es obvio, nunca te gustó esto para mi -mientras señalaba el cigarrillo y volvia a repetir la accion de unos segundos atras.
—Te hace mal Pedro -fue lo más sincero que le dije en toda la noche, mi mirada demostraba tristeza y claramente, mi voz no era la mejor. Odiaba el día que se le ocurrió fumar.
—Muchas cosas me hacen mal -dijo en todo sincero y a la vez, despreocupado. Lo miraste con una mirada de no entender, con una mezcla también de cara triste. —No me mires con esa cara de pobresita. Sabes que no sirve y desde que tengo recuerdos, tenemos esta charla -volvió a hablar con una pequeña sonrisa que brotaba de su boca.
—Por lo menos hice el intento -sonreí y lo pude ver dando la última pitada y al fin, terminarlo. Al parecer iba fumar otro ya que agarro la caja y saco el encendedor de su bolsillo pero lo interrumpí.
—Si queres te doy diez tabletas de chicles pero no fumes otro -el me miro fijamente, suspirando y dejando ver una cálida sonrisa, y a la vez apoyando nuevamente la cajita en la mesada.
—Esta bien, pero lo hago para que mamá no se queje por tanto humo en la cocina -sonreí por su comentario.
—Ella la debe pasar peor que yo -dije sincera.
—Igual estoy fumando menos, es el primero del día. Y entre los ultimos cuatro días, solo fume cinco en total -dijo con una cara orgullosa. Era un logro, para él y también para mi. Hubo momentos, como por ejemplo antes de que me vaya a Chile, en que Pedro alcazaba a fumar más de una caja por día. Y que ahora haya fumado un cigarrillo en todo el día, había que felicitarlo. Deseaba que deje ese horrible vicio. Estuvimos un par de minutos en silencio, pero tenía tantas preguntas en mi cabeza que ya no aguantaba. Lo veía tan indefenso, con la respiración tranquila y pausada. Decidí romper el silencio.
—¿Siempre va ser así nuestra relación? -pude notar que no entendió mi pregunta ya que levantó la ceja y miro hacia un costado, después abajo, tratando de encontrar las palabras correctas.
—Depende mi humor -rió. —Hoy estoy bien y la verdad que la pase bien, con vos -pensó e hizo una pausa. —Con tu familia, la mía, pasamos un lindo momento -trató de sonar seguro en sus palabras.
—Nunca tuvimos la posibilidad de hablar después de... -paraste y buscaste la palabra exacta. —Despues de... Lo que pasó.
—Paula, yo la verdad -suspiró —No quiero hablar de eso, si no trate de arreglar la situación antes, no lo voy a querer hacerlo ahora -sentiste como tu corazón se rompía lentamente mientras lograbas aceptar sus palabras. —No creo poder ser tu amigo, ni lograr hacer como si nada todo los días -hizo otra pausa. —Yo, solo voy a ser yo. Y todo lo que pasó, quedó siete meses atras, olvidado porque si me acuerdo de todo eso, es hacerme mal a mi mismo -miraste hacia abajo, haciendo un esfuerzo enorme para que tus lagrimas no salieran de tus ojos. Lo lograste aunque estos, quedaron empañados. Lo miraste y sentiste tanto amor, un amor desde tu corazón. Un amor sincero, que no se iba ir ni hoy, mañana ni en mucho tiempo. Siempre contradecí la frase "el verdadero amor perdona" y la corregia diciendo "el verdadero amor no traiciona" pero en ese momento, mirandolo a los ojos, entendí el mensaje. Somos seres humanos, cometemos errores y necesitaba que me perdone. Y que me vuelva amar, como en algún momento lo hizo. Lo necesitaba a él, solamente a él.
Eran más o menos las 23.30 de la noche y la tormenta cada vez era peor. Eso ya me ponia mal porque odiaba las tormentas y más cuando estoy en casas ajenas. Miraba el patio de esta grande casa por la ventana donde solamente veia las manchas de gotas de agua, hasta que sentí ese horrible olor a cigarrillo cerca de mi aunque no había nadie alrededor. Mire cuidadosamente hacia la cocina y sí, ahí estaba él. Apoyado contra la pared, mirando hacia la nada y concentrado, al lado de la ventana con una de sus partes abiertas así el olor se expandia. Odiaba ver esa imágen, odiaba que él fume pero no podía hacer nada, siempre lo hizo y al fin y al cabo era su vida. Siempre trate de que lo dejara pero nunca lo logre del todo, sí pude hacer que pase dos o a lo sumo tres días sin tocar uno pero claramente, el vicio fue más fuerte. Aunque tenía que admitir que un hombre fumando, mas siendo él, se veía hermoso. Estaba con las mangas de su camisa arremangadas y me podía completamente, mordi mi labio inferior en señal de que ya no aguantaba. No sabia que él se había dado de mi presencia y eso hizo que me sonrojara.
—¿No te cansas de espiarme? -mis mejillas estaban mas que enrojecidas y lo pudo notar. Mi cabeza estaba apoyada en el marco de la puerta y mi cuerpo casi no se venía por lo que decidí entrar por completo a la cocina.
—Perdon, tengo que decirle a mamá que me enseñe eso -dije con una sonrisa tierna, que demostraba cuanto lo quería.
—Apuesto que te enseñó -dijo para después llevar el cigarrillo a su boca y unos segundos luego, largar el humo. —Sí, ya se que no te gusta pero es mi casa -mientras me sonría y bajaba el cigarrillo hacia un costado de su cuerpo.
—Creo que ya te diste cuenta sin que ni siquiera te lo diga -lo miraba a los ojos fijamente.
—Es obvio, nunca te gustó esto para mi -mientras señalaba el cigarrillo y volvia a repetir la accion de unos segundos atras.
—Te hace mal Pedro -fue lo más sincero que le dije en toda la noche, mi mirada demostraba tristeza y claramente, mi voz no era la mejor. Odiaba el día que se le ocurrió fumar.
—Muchas cosas me hacen mal -dijo en todo sincero y a la vez, despreocupado. Lo miraste con una mirada de no entender, con una mezcla también de cara triste. —No me mires con esa cara de pobresita. Sabes que no sirve y desde que tengo recuerdos, tenemos esta charla -volvió a hablar con una pequeña sonrisa que brotaba de su boca.
—Por lo menos hice el intento -sonreí y lo pude ver dando la última pitada y al fin, terminarlo. Al parecer iba fumar otro ya que agarro la caja y saco el encendedor de su bolsillo pero lo interrumpí.
—Si queres te doy diez tabletas de chicles pero no fumes otro -el me miro fijamente, suspirando y dejando ver una cálida sonrisa, y a la vez apoyando nuevamente la cajita en la mesada.
—Esta bien, pero lo hago para que mamá no se queje por tanto humo en la cocina -sonreí por su comentario.
—Ella la debe pasar peor que yo -dije sincera.
—Igual estoy fumando menos, es el primero del día. Y entre los ultimos cuatro días, solo fume cinco en total -dijo con una cara orgullosa. Era un logro, para él y también para mi. Hubo momentos, como por ejemplo antes de que me vaya a Chile, en que Pedro alcazaba a fumar más de una caja por día. Y que ahora haya fumado un cigarrillo en todo el día, había que felicitarlo. Deseaba que deje ese horrible vicio. Estuvimos un par de minutos en silencio, pero tenía tantas preguntas en mi cabeza que ya no aguantaba. Lo veía tan indefenso, con la respiración tranquila y pausada. Decidí romper el silencio.
—¿Siempre va ser así nuestra relación? -pude notar que no entendió mi pregunta ya que levantó la ceja y miro hacia un costado, después abajo, tratando de encontrar las palabras correctas.
—Depende mi humor -rió. —Hoy estoy bien y la verdad que la pase bien, con vos -pensó e hizo una pausa. —Con tu familia, la mía, pasamos un lindo momento -trató de sonar seguro en sus palabras.
—Nunca tuvimos la posibilidad de hablar después de... -paraste y buscaste la palabra exacta. —Despues de... Lo que pasó.
—Paula, yo la verdad -suspiró —No quiero hablar de eso, si no trate de arreglar la situación antes, no lo voy a querer hacerlo ahora -sentiste como tu corazón se rompía lentamente mientras lograbas aceptar sus palabras. —No creo poder ser tu amigo, ni lograr hacer como si nada todo los días -hizo otra pausa. —Yo, solo voy a ser yo. Y todo lo que pasó, quedó siete meses atras, olvidado porque si me acuerdo de todo eso, es hacerme mal a mi mismo -miraste hacia abajo, haciendo un esfuerzo enorme para que tus lagrimas no salieran de tus ojos. Lo lograste aunque estos, quedaron empañados. Lo miraste y sentiste tanto amor, un amor desde tu corazón. Un amor sincero, que no se iba ir ni hoy, mañana ni en mucho tiempo. Siempre contradecí la frase "el verdadero amor perdona" y la corregia diciendo "el verdadero amor no traiciona" pero en ese momento, mirandolo a los ojos, entendí el mensaje. Somos seres humanos, cometemos errores y necesitaba que me perdone. Y que me vuelva amar, como en algún momento lo hizo. Lo necesitaba a él, solamente a él.
martes, 23 de diciembre de 2014
Capítulo 3
La mirada que nos dimos me ayudó a poder disfrutar de la noche, sentí nuevamente esa conexión. Esa electricidad que solamente él podía hacer en mi cuerpo. A penas entre y después de lo que ya saben, suspire y él se alejó de la escena tranquilamente, entrando en la cocina a acompañar a su mamá. Papa, mis hermanos y un parte mayoritaria de la familia de Pedro estaban sentados en el living, cuando estaba por entrar, pude escuchar a Sonia decir "—¿Y Pau vino?", a lo que papá asintió, estaba por hablar pero Horacio lo interrumpió diciendo.
—La vi en la entrada, saludando a Pedro ¡Anda saber si no hay reconciliación pronta!
—¡Por favor! -Delfina.
—Lo veo raro, Pedro es cabeza dura y lento, lento, lento -Carolina. Rei para mis adentros con su comentario. Hasta que una voz tan cerca de mi oído me asustó completamente. Sabía que era él, otra vez él. Estaba atrás mío, nuevamente sonriendo, como me podía, con una mirada fija en mis ojos y el pelo totalmente desordenado. No podía ni siquiera respirar ¿Por qué aparece así de la nada? ¿No tiene rencores? Tenía tantas preguntas. Quedé mirandolo a los ojos, tratando de encontrar alguna respuesta pero después de varios minutos, lo único que recibí fue un pequeña carcajada de su parte.
—¿Que pasa? ¿Te sigo dejando muda como en la primaria? -su voz era graciosa y no, no quería arruinar el momento con ninguna de las mil preguntas en mi mente. Podía notar su buen humor y aunque me sorprenda, ame eso. Tras sus palabras, me sonroje por lo que él volvió a reirse. —No se si te enseñaron pero escuchar detrás de las paredes está mal. -me dijo sonriendo dulcemente. Era demasiado tierno.
—Para tu información no estaba espiando, iba a entrar -clave una mirada fija en él.
—¡Claro Pau! -sí, me había dicho Pau. —Y vos no me engañaste en Chile -no podía creer lo que había dicho. Yo quedé con una mezcla de dolor en el pecho, mi cara roja y la boca abierta mientras él estaba dado vuelta riendose, pero riendose de verdad. Todavía no podía creer lo que había dicho. —¿Y esa cara? -podía ver como aguantaba su risa.
—¡Ay Pedro, no digas esas cosas! Me pone mal -el rió un poco menos y me asintió modulando un "okey" para después retirarse de aquel pasillo. Quede helada y me recoste contra la pared fría y de golpe, él de nuevo.
—Perdon, me olvide de algo. Ya estamos por comer por si no sabias que estas acá por eso ¿Venis? -extendiendome una mano y yo solamente mire fijamente sus ojos que eran alumbrados por la luna que sobrepasaba la ventana, aunque brillaban por si solos. Él se unió a mi mirada y así estuvimos largos minutos, hasta que de golpe, lluvia. Eso nos descoloco totalmente, por lo que Pedro se acaricio su nuca, volvió a mirarme y decir.
—Nuestra comida ya debe estar congelada -y en verdad, eso era lo que menos me importaba. Meses esperando este momento y aunque no sabia porque actuaba tan dulce conmigo, lo aproveche y lo quiero seguir aprovechando. No sé si esto va ser solo ahora o siempre pero necesitaba tenerlo así, cerca. Me hace bien.
—La verdad, no me importa aunque Ana se va enojar conmigo porque ni siquiera la salude -dije sonriendo tiernamente, cuando de repente escuchamos un " —¡No importa! Sigan, sigan" de quién en algún momento fue mi suegra. Pedro agacho la mirada mientras reia, después negó y me pidió perdón con la mirada.
—Ya sabes como es mamá, no cambia más -suspiró —¿Vamos? Tengo hambre -sonrió, esa sonrisa que me hacia tan bien. Lo mire mordiendome el labio en señal que él me daba ternura, me sonroje porque seguro se dio cuenta.
—Vamos, lo que menos quiero es que mueras de hambre -lo vi mirarme y susurrar un gracias. Caminamos por el pasillo, pasamos por el living y entramos al comedor como si nada. La casa de Pedro seguía básicamente igual, aunque con cambios obvios de una ama de casa como Ana. Sentí la mirada de todos sobre mi y más la de mamá pero no eran malas miradas, sino que estaban acompañadas de sonrisas, sonrisas que no podían esconderse. Había dos lugares vacíos, separados por Delfi pero ella rápidamente se corrió, dejando los dos pegados. Mordí mi labio, en señal de ironía. Podía ver a Pedro normalmente, como si no hubiera pasado nada, cuando estuvimos hablando tan bien y de una forma tan linda hace minutos, y no era algo comun cuando yo no era cualquiera, era su ex novia quien lo había engañado. Sí. Dolía decirlo.
—¿Me vas a quedar mirando embobada o me vas a servir comida caliente? -reí con el comentario de Pedro, aunque todos me acompañaron. Me sentía cómoda, como si estuvieramos un año atras comiendo en familia aunque sea una vez al mes. La comida transcurrió tranquila, Pedro y yo fuimos los ultimos en terminar ya que llegamos bastante tarde. Entablamos una conversación pero con la presencia de nuestras madres ordenando y esperando para servir el postre.
—¿Seguis queriendo estudiar trabajadora social? -amaba que todavía se acuerde de estas cosas.
—Si, claramente ¿Vos? ¿Producción?
—Si, claramente -dijo imitando mi voz, lo que me obligo a darle un golpe suave en el hombro. —¡Alejandra, Paula me pega mientras como! -dijo señalandome con cara de nene de dos años. Lo fulmine con una mirada irónica y rei nuevamente. No quería que esta noche termine.
—¡Paula, deja a Pedro en paz! -estaba por retrucar pero Pedro me ganó de mano-
—Ya escuchaste a tu mamá -dijo disfrutando la situación. Después de unos minutos, me colgue riendo al ver como comia Pedro. Claramente no había cambiado nada, con verlo ya era feliz.
—Madura -le susurre mientras le tiraba una servilleta-
Ana nos interrumpió, diciéndole a Pedro que ni siquiera con visitas podía comer sin mancharse la camisa por lo que, tuvo que irse a cambiar. Reí aunque lo que menos quería es que se vaya. Quedé mirando su espalda hasta que desaparecio por completo, estaba totalmente anonadada.
—¡Ya se que mi bebé es perfecto pero disimula hija! -dijo Ana riendo dulcemente. En ese momento sentí tanta verguenza, y lo único que me salió fue agachar la mirada. —A pesar de todo te sigo eligiendo para el futuro de él ¿sabes? -dijo después de un tiempo, suspirando y dejando el helado a un lado para decirme eso en un tono sincero y que yo solo quede a punto de las lagrimas. Si, ya se. Sensible.
—No creo que él me siga eligiendo, después de todo lo que lo hice sufrir -dije riendo amargadamente, y Ana me miró con tristeza.
—Conozco a mi hijo, más que a mi misma. Puede ser duro, terco, bipolar, todo pero si te esforzas vas a poder -me dijo para después darme un sentido abrazo.
—La vi en la entrada, saludando a Pedro ¡Anda saber si no hay reconciliación pronta!
—¡Por favor! -Delfina.
—Lo veo raro, Pedro es cabeza dura y lento, lento, lento -Carolina. Rei para mis adentros con su comentario. Hasta que una voz tan cerca de mi oído me asustó completamente. Sabía que era él, otra vez él. Estaba atrás mío, nuevamente sonriendo, como me podía, con una mirada fija en mis ojos y el pelo totalmente desordenado. No podía ni siquiera respirar ¿Por qué aparece así de la nada? ¿No tiene rencores? Tenía tantas preguntas. Quedé mirandolo a los ojos, tratando de encontrar alguna respuesta pero después de varios minutos, lo único que recibí fue un pequeña carcajada de su parte.
—¿Que pasa? ¿Te sigo dejando muda como en la primaria? -su voz era graciosa y no, no quería arruinar el momento con ninguna de las mil preguntas en mi mente. Podía notar su buen humor y aunque me sorprenda, ame eso. Tras sus palabras, me sonroje por lo que él volvió a reirse. —No se si te enseñaron pero escuchar detrás de las paredes está mal. -me dijo sonriendo dulcemente. Era demasiado tierno.
—Para tu información no estaba espiando, iba a entrar -clave una mirada fija en él.
—¡Claro Pau! -sí, me había dicho Pau. —Y vos no me engañaste en Chile -no podía creer lo que había dicho. Yo quedé con una mezcla de dolor en el pecho, mi cara roja y la boca abierta mientras él estaba dado vuelta riendose, pero riendose de verdad. Todavía no podía creer lo que había dicho. —¿Y esa cara? -podía ver como aguantaba su risa.
—¡Ay Pedro, no digas esas cosas! Me pone mal -el rió un poco menos y me asintió modulando un "okey" para después retirarse de aquel pasillo. Quede helada y me recoste contra la pared fría y de golpe, él de nuevo.
—Perdon, me olvide de algo. Ya estamos por comer por si no sabias que estas acá por eso ¿Venis? -extendiendome una mano y yo solamente mire fijamente sus ojos que eran alumbrados por la luna que sobrepasaba la ventana, aunque brillaban por si solos. Él se unió a mi mirada y así estuvimos largos minutos, hasta que de golpe, lluvia. Eso nos descoloco totalmente, por lo que Pedro se acaricio su nuca, volvió a mirarme y decir.
—Nuestra comida ya debe estar congelada -y en verdad, eso era lo que menos me importaba. Meses esperando este momento y aunque no sabia porque actuaba tan dulce conmigo, lo aproveche y lo quiero seguir aprovechando. No sé si esto va ser solo ahora o siempre pero necesitaba tenerlo así, cerca. Me hace bien.
—La verdad, no me importa aunque Ana se va enojar conmigo porque ni siquiera la salude -dije sonriendo tiernamente, cuando de repente escuchamos un " —¡No importa! Sigan, sigan" de quién en algún momento fue mi suegra. Pedro agacho la mirada mientras reia, después negó y me pidió perdón con la mirada.
—Ya sabes como es mamá, no cambia más -suspiró —¿Vamos? Tengo hambre -sonrió, esa sonrisa que me hacia tan bien. Lo mire mordiendome el labio en señal que él me daba ternura, me sonroje porque seguro se dio cuenta.
—Vamos, lo que menos quiero es que mueras de hambre -lo vi mirarme y susurrar un gracias. Caminamos por el pasillo, pasamos por el living y entramos al comedor como si nada. La casa de Pedro seguía básicamente igual, aunque con cambios obvios de una ama de casa como Ana. Sentí la mirada de todos sobre mi y más la de mamá pero no eran malas miradas, sino que estaban acompañadas de sonrisas, sonrisas que no podían esconderse. Había dos lugares vacíos, separados por Delfi pero ella rápidamente se corrió, dejando los dos pegados. Mordí mi labio, en señal de ironía. Podía ver a Pedro normalmente, como si no hubiera pasado nada, cuando estuvimos hablando tan bien y de una forma tan linda hace minutos, y no era algo comun cuando yo no era cualquiera, era su ex novia quien lo había engañado. Sí. Dolía decirlo.
—¿Me vas a quedar mirando embobada o me vas a servir comida caliente? -reí con el comentario de Pedro, aunque todos me acompañaron. Me sentía cómoda, como si estuvieramos un año atras comiendo en familia aunque sea una vez al mes. La comida transcurrió tranquila, Pedro y yo fuimos los ultimos en terminar ya que llegamos bastante tarde. Entablamos una conversación pero con la presencia de nuestras madres ordenando y esperando para servir el postre.
—¿Seguis queriendo estudiar trabajadora social? -amaba que todavía se acuerde de estas cosas.
—Si, claramente ¿Vos? ¿Producción?
—Si, claramente -dijo imitando mi voz, lo que me obligo a darle un golpe suave en el hombro. —¡Alejandra, Paula me pega mientras como! -dijo señalandome con cara de nene de dos años. Lo fulmine con una mirada irónica y rei nuevamente. No quería que esta noche termine.
—¡Paula, deja a Pedro en paz! -estaba por retrucar pero Pedro me ganó de mano-
—Ya escuchaste a tu mamá -dijo disfrutando la situación. Después de unos minutos, me colgue riendo al ver como comia Pedro. Claramente no había cambiado nada, con verlo ya era feliz.
—Madura -le susurre mientras le tiraba una servilleta-
Ana nos interrumpió, diciéndole a Pedro que ni siquiera con visitas podía comer sin mancharse la camisa por lo que, tuvo que irse a cambiar. Reí aunque lo que menos quería es que se vaya. Quedé mirando su espalda hasta que desaparecio por completo, estaba totalmente anonadada.
—¡Ya se que mi bebé es perfecto pero disimula hija! -dijo Ana riendo dulcemente. En ese momento sentí tanta verguenza, y lo único que me salió fue agachar la mirada. —A pesar de todo te sigo eligiendo para el futuro de él ¿sabes? -dijo después de un tiempo, suspirando y dejando el helado a un lado para decirme eso en un tono sincero y que yo solo quede a punto de las lagrimas. Si, ya se. Sensible.
—No creo que él me siga eligiendo, después de todo lo que lo hice sufrir -dije riendo amargadamente, y Ana me miró con tristeza.
—Conozco a mi hijo, más que a mi misma. Puede ser duro, terco, bipolar, todo pero si te esforzas vas a poder -me dijo para después darme un sentido abrazo.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Capítulo 2
Fue un día agotador tanto en física como psicologicamente. Después de matemática, tuvimos un recreo común y corriente, donde me la pase sentada pensando, dos horas de química y sí, por fin ¡Fin del día! Era difícil empezar mi último año en el secundario, aunque no me afecta emocionalmente porque quería ya librarme de todo esto y poder irme tranquila al gran Buenos Aires para poder empezar con mis estudios de trabajo social. Me aburria la rutina, y esto era algo tan constante que llegaba a estresarme. Aunque obviamente los factores influyen y este no fue el motivo principal de mi mal estar, verlo me dio vuelta el mundo en todos los sentidos. Sentía que si cerraba los ojos, volvería a escuchar su voz, mirar sus gestos y expresiones, disfrutar de su sonrisa pero todo lo que pasó, pasó para mal. Ni siquiera volvió a mirarme después del momento con el profesor de matemática y eso me dolió, yo pienso que quedaron tantas cosas inconclusas que no sé por cuanto tiempo voy a poder manejar la situación. Odiaba su indiferencia y que haga como si nada pasó, aunque sé que algo le afectaba verme. Cuando estábamos juntos, pocas veces lo vi enojado porque cuando algo le parecía incorrecto aparecía el Pedro indiferente, distante y ese era el mas odiaba. Parecía que no le importara, con el tiempo lo fui tratando de superar aunque él dejó de lados esos "ataques". Desde ese momento, comenzamos a disfrutar de alguna manera nuestra relación. Había pocos celos de su parte porque no era el tipo de chico que no me dejaba salir con amigas o esas cosas, solamente opinaba sobre alguna ropa que usaba o si miraba de más pero nada raro. Yo por mi parte, sí, era celosa porque tengo razones para serlo. Pedro es un chico lindo, con el que muchas querrían estar, siempre fue un buen compañero y descrito por todas mis amigas como alguien tierno. Y claramente eso atrae, lo admito. No podía creer como existían chicas que se le regalaban con moño y todo, sabiendo que el estaba en una relacion aunque siempre confié en él, ciegamente. No sé en que momento pero con el tiempo la relación se desgastó, empezaron las peleas tontas y absurdas de su parte o los celos ridículos míos, y así estuvimos meses, yendo y viniendo, como podíamos. Mi viaje a Santiago de Chile fue la gota que rebalsó el vaso, nunca estuvo seguro de que lo hiciera aunque sin embargo me apoyo en mi decisión. Fue ese el momento en que dejamos en claro que, yo allá haría lo que quiera y el acá igual. Yo sabía que en el fondo ninguno de los dos haríamos algo fuera de la común, porque a pesar de las peleas, nos amábamos pero sin darme cuenta fui yo la que arruino la historia.
Mi cabeza quería seguir pensando pero mi cuerpo dijo basta, y sin darme cuenta caí en un profundo sueño. Eran las 19.00 hrs y sentí como alguien trataba de despertarme gritando un "—¡Paula arriba!", tape mi cabeza con la almohada pero era inútil. Estire mis brazos, mire alrededor tratando de descifrar que pasaba, desperté por completo o al menos tenía algo de conciencia, agarre el reloj de mi mesa de cama y vi la hora, no podía creer lo mucho que había dormido. Cuando iba agarrar mi celular que no paraba de titilar otro grito me puso histérica " —¡Paula!". Me paré, abrí la puerta rápidamente y volví a acostarme.
—¡Por fin nena! Te venimos a decir algo -tu mamá, siempre tan amorosa en la forma de despertarte.
—¿Qué? -dijiste sin ánimos, no había sido del todo tu día. La escuchaste suspirar, mirando de reojo los costandos tratando de encontrar las palabras adecuadas.
—La familia de Pedro nos invitó a comer pero si no queres venir no vengas, no pienso obligarte por todo lo que pasó, y bueno vos sabes -largó todo de golpe y quedaste algo helada ¿Habías escuchado bien? ¿Ir a comer a su casa? Tragaste saliva. —Ana me dijo que le preguntó a Pedro si le molestaría que vos estés ahí y él no tiene problema, depende de vos hija...
Quedaste atontada después de ese comentario, era una buena oportunidad para hablar o bueno, hacer el intento. Miraste hacia un punto fijo en tu ventana por si en algún lado estaba escrita tu respuesta pero no, no estaba. Largaste un gran suspiro y de golpe, tus ojos se llenaron de lagrimas. Tu mamá solamente atinó a abrazarte, demostrándote amor. Después de unos largos segundos, te separaste y la miraste.
—¿Pensas que le va gustar que lleve el vestido verde que tanto le parecía lindo? -y deje salir una sonrisa amargada pero con algo de esperanza. Alejandra me miró con amor y acarició mi mejilla izquierda.
Me di un buen baño relajante, para poder concentrarme y pensar bien como iba actuar frente a él. Me puse un vestido verde suelto, sencillo pero a la vez muy lindo, perfecto para la ocasión. Esta prenda me traía muchos recuerdos y en verdad, Pedro siempre me dijo que le gustaba como me quedaba. Un pequeño nudo se formo en mi garganta pero no quería llorar, no ahora. Peine mi pelo, deje caer algunos pequeños bucles formados en la punta de estos, lave mis dientes, me mire al espejo, largue un suspiro y salí del baño. Baje las escaleras y ahí estaban mis papas, hermano y hermana. Me miraban con una cara rara pero, linda al final. Abrimos la puerta casa y mientras íbamos subiendo al auto, papá me susurro un " —Tranquila", que obviamente me relajo bastante. La casa de Pedro quedaba a una cuadra y casas de la mía pero mamá insistió en que vayamos en auto porque había algo de viento y seguramente más a la noche empeoraría. Llegamos. Los nervios comenzaban a expresarse mas de lo normal y podía hasta yo darme cuenta, que mis labios no aguantarían mas si seguía mordiéndolos. Bajamos y Delfi me dio un beso fuerte, sentido, mirándome a los ojos. Mamá golpeo y se escuchó detrás de la puerta un " —¡Pedro abrí!" seguido de un "—Voy", me estremeció su voz. La puerta se abrió y ahí, lo viste. Mi corazon volvió a paralizarse y mi manos sudaban, tragaste saliva y largaste otro suspiro. Estaba perfecto, zapatillas y jean negros con una camisa blanca, acompañada de pequeños detalles. Me di cuenta de algo en apenas segundos, esa camisa se la habías regalado vos para su último aniversario y sí, otra vez las dudas. Al parecer estuviste colgada algunos largos minutos porque sus palabras me sacaron de la burbuja en la que estaba.
—¿No vas a pasar? Mira que no muerdo -ahí estaba él, con los brazos cruzados, mirándome con una sonrisa graciosa en su cara, esperando una respuesta que por ahora, no aparecía. Te quedaste helada pero tenías que decir algo.
—Si... Es que... Pensaba -suspiraste —Mejor paso -él rió de forma chiquita y asintió, corrió su cuerpo para un costado y te dejó pasar, le sonreíste mirando sus ojos más brillantes que nunca, amaste el momento en que conectaron miradas. Era distinto a todo, él era distinto a todos. En ese momento supiste que seguías enamorada de él, como el primer día.
Iba ser una larga noche, y eso te pareció mas que bueno.
Mi cabeza quería seguir pensando pero mi cuerpo dijo basta, y sin darme cuenta caí en un profundo sueño. Eran las 19.00 hrs y sentí como alguien trataba de despertarme gritando un "—¡Paula arriba!", tape mi cabeza con la almohada pero era inútil. Estire mis brazos, mire alrededor tratando de descifrar que pasaba, desperté por completo o al menos tenía algo de conciencia, agarre el reloj de mi mesa de cama y vi la hora, no podía creer lo mucho que había dormido. Cuando iba agarrar mi celular que no paraba de titilar otro grito me puso histérica " —¡Paula!". Me paré, abrí la puerta rápidamente y volví a acostarme.
—¡Por fin nena! Te venimos a decir algo -tu mamá, siempre tan amorosa en la forma de despertarte.
—¿Qué? -dijiste sin ánimos, no había sido del todo tu día. La escuchaste suspirar, mirando de reojo los costandos tratando de encontrar las palabras adecuadas.
—La familia de Pedro nos invitó a comer pero si no queres venir no vengas, no pienso obligarte por todo lo que pasó, y bueno vos sabes -largó todo de golpe y quedaste algo helada ¿Habías escuchado bien? ¿Ir a comer a su casa? Tragaste saliva. —Ana me dijo que le preguntó a Pedro si le molestaría que vos estés ahí y él no tiene problema, depende de vos hija...
Quedaste atontada después de ese comentario, era una buena oportunidad para hablar o bueno, hacer el intento. Miraste hacia un punto fijo en tu ventana por si en algún lado estaba escrita tu respuesta pero no, no estaba. Largaste un gran suspiro y de golpe, tus ojos se llenaron de lagrimas. Tu mamá solamente atinó a abrazarte, demostrándote amor. Después de unos largos segundos, te separaste y la miraste.
—¿Pensas que le va gustar que lleve el vestido verde que tanto le parecía lindo? -y deje salir una sonrisa amargada pero con algo de esperanza. Alejandra me miró con amor y acarició mi mejilla izquierda.
Me di un buen baño relajante, para poder concentrarme y pensar bien como iba actuar frente a él. Me puse un vestido verde suelto, sencillo pero a la vez muy lindo, perfecto para la ocasión. Esta prenda me traía muchos recuerdos y en verdad, Pedro siempre me dijo que le gustaba como me quedaba. Un pequeño nudo se formo en mi garganta pero no quería llorar, no ahora. Peine mi pelo, deje caer algunos pequeños bucles formados en la punta de estos, lave mis dientes, me mire al espejo, largue un suspiro y salí del baño. Baje las escaleras y ahí estaban mis papas, hermano y hermana. Me miraban con una cara rara pero, linda al final. Abrimos la puerta casa y mientras íbamos subiendo al auto, papá me susurro un " —Tranquila", que obviamente me relajo bastante. La casa de Pedro quedaba a una cuadra y casas de la mía pero mamá insistió en que vayamos en auto porque había algo de viento y seguramente más a la noche empeoraría. Llegamos. Los nervios comenzaban a expresarse mas de lo normal y podía hasta yo darme cuenta, que mis labios no aguantarían mas si seguía mordiéndolos. Bajamos y Delfi me dio un beso fuerte, sentido, mirándome a los ojos. Mamá golpeo y se escuchó detrás de la puerta un " —¡Pedro abrí!" seguido de un "—Voy", me estremeció su voz. La puerta se abrió y ahí, lo viste. Mi corazon volvió a paralizarse y mi manos sudaban, tragaste saliva y largaste otro suspiro. Estaba perfecto, zapatillas y jean negros con una camisa blanca, acompañada de pequeños detalles. Me di cuenta de algo en apenas segundos, esa camisa se la habías regalado vos para su último aniversario y sí, otra vez las dudas. Al parecer estuviste colgada algunos largos minutos porque sus palabras me sacaron de la burbuja en la que estaba.
—¿No vas a pasar? Mira que no muerdo -ahí estaba él, con los brazos cruzados, mirándome con una sonrisa graciosa en su cara, esperando una respuesta que por ahora, no aparecía. Te quedaste helada pero tenías que decir algo.
—Si... Es que... Pensaba -suspiraste —Mejor paso -él rió de forma chiquita y asintió, corrió su cuerpo para un costado y te dejó pasar, le sonreíste mirando sus ojos más brillantes que nunca, amaste el momento en que conectaron miradas. Era distinto a todo, él era distinto a todos. En ese momento supiste que seguías enamorada de él, como el primer día.
Iba ser una larga noche, y eso te pareció mas que bueno.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Capítulo 1
¿Quien no tuvo una historia de amor perfecta a pesar de todo los defectos, altos y bajos o piedras en el camino? Me refiero a ser feliz de corazon, sentir que tu corazón explota cada vez que estas junto a él. Habían pasado exactamente siete meses de esa relación, que para mi, fue de lo mas perfecta ¿Y ahora que somos? Dos desconocidos y eso duele. Duele mas que nada en mi vida, pensar que esa persona es la misma que daba todo por mi y yo le falle. Ese dolor. Esa cicatriz. Esa culpa. No hay día en que lo vea y no recuerde cuán felices éramos. Siempre nos gustamos, me acuerdo perfectamente de nuestro primer beso. Éramos chicos y jugabamos, pleno viaje escolar y nosotros no tuvimos mejor idea que meternos entre los arboles, hasta que encontramos un auto viejo y oxidado, Pedro para demostrar valentía me preguntó si quería jugar, su voz era tan inocente y a la vez sentía que podía enfrentar el mundo solo. Yo acepte, jugamos a que nosotros éramos padres y nos íbamos de vacaciones con nuestros tres hijos, Benjamín, Bautista y Olivia. En plena accion del juego, él se cuelga tiernamente mirandome como me vuelvo a hacer esas trencitas que tenia y podía fichar su mirada llena de amor. Sabias que era súper respetuoso y a pesar de ser nenes, solamente de once años, era raro. Él te miro, vos lo miraste y se dio. Recordabas todo con detalle, el "te quiero" que te dijo, cuando te agarro de la mano. Y si otra vez te tildaste varios minutos, por no decir muchos, recordando y analizando que ya no tenían once años, si no que dieciocho y todo lo lindo que pasó, pasó y es pasado. No podías negar tu amor y que por un beso cambias todo, absolutamente todo. Lo habías elegido pero ese nudo en las garganta volvia, una y otra vez. No podías perdonarte ese error. Siempre que pensabas en él, te venia la pregunta de ¿Por qué te tuviste que ir a Chile por tanto tiempo? ¿Por qué el te amaba tanto que decidió gastar sus ahorros y visitarte de sorpresa? ¿Por qué tuviste que dejarte llevar por el alcohol y arruinar la gran historia de tu vida? Soy Paula Chaves y acá resumi mi gran historia de amor.
Hoy era un dia especial, él volvia a escuela, en otras palabras, volvias a verlo. A sentirlo, a mirarlo, a disfrutarlo aunque de lejos y saber que esta todo mal. Por lo que sabia y me contó mi amiga, y su amiga, Ludmila, él había decido el año pasado, cuando pasó todo esto, irse a una ciudad vecina a terminar el 5to año del secundario. Si, no te quería ni ver. Seguro piensan que es un embole hacer todo esto cuando solamente le faltaban cuatro meses de clases pero Pedro lo quiso así y así pasó. No le fue dificil porque gracias a su padre, y en general a su familia que tiene un gran prestigio y poder económico, se instaló facilmente allá.
Estabas en tu pieza dando vueltas alrededor de tu cama, nerviosa por mirarlo, sentias esas mariposas en el estomago y en una de esas, te negaste a ir al colegio por esas malditas preguntas en tu mente ¿Me odiara? ¿Tendra novia? ¿Y si no me quiere ver ni en figurita? Si, cada vez estabas mas paranoica pero lo que mas temias es que no le intereses ni un poquito, que no te quiera ni te odie. Te lastimaria mas que nada, la indiferencia. Eran las 7.47 am y no te animabas a salir de tu casa ¿Lo peor? Su casa queda a una cuadra de la mía, y quiera o no tendría que pasar por ahí. Tomaste valor de alguna parte y saliste, ibas con tu celular haciendo no se qué porque de los nervios no podías ni escribirle a Ludmila. Para cuando te diste cuenta ya estabas a dos casas de pasar por ese lugar, donde habían pasado tantas cosas, besos, abrazos, peleas, reconciliaciones, momentos de diversión y tristezas, en esa vereda tenías una historia. Quedaste colgada varios minutos y de un segundo a otro, todo tu cuerpo se paralizo. Él estaba ahí, con una mochila color celeste, un jean ajustado y el buzo del colegio. Su pelo mojado y despeinado recién salido de bañarse con la llave del auto en mano, y tratando de guardar su billetera. No sabias como pudiste analizarlo en tan poco tiempo porque todo pasó rápido. Él subió al auto y se fue, sin ver hacia atras y no sabias si tuviste suerte o mala suerte porque no te vio. Cuando te quisiste acordar eran casi las 8 am, casi moris y fuiste a las corridas rezando no llegar tarde el primer día de colegio. Llegaste, todo estaba igual, por suerte apenas estuviste al frente de la puerta de tu salón toco el timbre. Un escalofrío recorrio tu cuerpo cuando escuchaste su voz y seguido su risa, seguramente todos adentro estaban felices que haya vuelto. Te dolio pensarlo, sus amigos, quienes en algún momento fueron los tuyos, después de lo que paso meses atrás, dejaron de hablarte y también tenias mala relación con ellos. Tenias dos amigas más aparte de Ludmila, Sol y Camila. Ellas al principio también se enojaron con vos porque les dolio pero con el tiempo aflojaron y volvieron a hablar. La única que hasta hoy no puede ni verte y que era casi tu hermana, era Naomi. Ella que, aclaremos fue amiga de Pedro desde antes que yo, nunca pudo perdonar ese error y mejor que Ludmila, los chicos y yo sabia cuanto había sufrido Pedro. Por lo que sabias, Naomi hizo el intercambio con Pedro a la otra ciudad, para bancar a su mejor amigo. Hoy volvia y eso también te dolia.
Agarraste el picaporte y entraste, trataste que fuera lo mas rápido posible pero esas risas que escuchaste antes, se transformaron en silencio, un silencio obvio e incomodo. Miraste hacia ahí, no supiste como pero lo viste de espaldas, de nuevo esa electricidad recorrio tu cuerpo y clavaste una mirada fija en su nuca por unos segundos y te sentaste, donde todos los años lo hacias. Te dio bronca que desde donde estabas, no podías verle la cara, a los segundos de sentarte, escuchaste a Ludmila y Sol darle un beso sonoro a Pedro en la mejilla y dirigirse a donde estabas vos. Pensaste y aceptaste que hoy iba ser un dia largo.
Después de largos minutos y un silencio incomodo con tus amigas, pudiste verle la cara. Te colgaste viendo sus rasgos, su barba, la sonrisa que algunas veces hizo, el pelo que todavía lo tenia algo húmedo, podías descifrar su buen humor a kilómetros. El profesor de literatura había llegado y lo único que hacía era hablar, hablar y hablar. Pedro se sentaba en la fila del medio, ante ultimo banco. Sí, lo tenías al costado. Estaba sentado con Naomi, que estaba un poco cambiada, pelo al hombro y un poco mas alta. En el aula escuchaste su risa o mejor dicho, sus risas un par de veces. Ella siempre fue una persona sociable y carismática, los profesores la amaban y le era fácil hacer amistades. Pedro en su momento, me había contado que la conoció en Mármol de chicos, eran vecinos y sus padres muy amigos, la relación se dio y hasta el día de hoy son inseparable. Antes de ponerse de novios oficialmente, ella era un tema fijo de peleas entre ustedes, hasta que entendiste que ella lo aprecia solamente como amigo pero que siempre iba estar. En una de esas tuve una charla, en la que me aclaro que Pedro era una gran parte de su vida, mas que amigo, mas que todo, era alguien importante para ella y nunca lo iba abandonar, pase lo que pase. Me acuerdo que ella me pidió solo un favor, que no lo lastime y lo valore muchísimo. Se hicieron grandes amigas, vivían básicamente hablando, hasta obviamente ese momento. Nunca te vas a olvidar de su reacción, podias ver la decepción en sus ojos y la bronca de haber confiado en alguien. Ella solamente te dijo "que fuiste un gran error" y eso te dolio. La amistad que tiene con Pedro es tan grande, que ella decidió irse con él a otra ciudad, él la aprecia mas que a nada. Siempre fue unida a ella para todo, no puede hacer algo sin que ella lo apruebe y era muy celoso de sus novios. Parece una típica relación de novios pero no, eso fue lo que mas me costo aceptar de todo porque ellos tienen la amistad más sincera que vi en mi vida. Por que tenía planeado antes que pelearamos, irse a estudiar a La Plata con ella y sí, todavía te daba un poco de celos.
Estuviste pensando toda la primera hora y el timbre de recreo te descoloco, en un momento a otro volviste a sentir esa electricidad que ya habías sentido, Pedro le había hablando a Ludmila que estaba al lado mio. No podías mirar otra cosa que su boca, como modulaba y escuchabas su voz, que transmitia paz, la paz que te hizo feliz tanto tiempo. Me concentre tanto en él que no escuche la conversión, solo un "avisa y avisame", no quise preguntar y me pare para comprar en el kiosco. En el camino chocaste con Naomi, fue tu culpa porque venias hundida en tus asuntos y uno de ellos era Pedro, hiciste que se le caiga un par de alfajores. Susurraste un —Perdon -que obviamente no tuvo respuesta, solo agarro lo caido en el suelo y siguio su camino. La escuchaste suspirar y cada segundo te dabas cuenta que no queria verte ni en figurita. Volviste a tu aula, Pedro estaba con sus amigos, Ludmila, Sol y Camila estaban sentadas hablando de algo que al parecer no querían que me enterara porque apenas llegué, se callaron. Naomi estaba apartada usando el celular. Miraste tu reloj y todavía quedaban cinco minutos de recreo. Querías volver a pensar pero la voz de tu amiga te desconcentro.
—Pau, gorda ¿Estas bien? ¿Te pego verlo? -Ludmila.
—¿Se nota? -dije desanimada y con una mirada baja y rara, demasiado.
—Este tema merece una tarde de mates porque en cinco minutos ni locas nos alcanza -Sol. Dijiste un por favor casi susurrando y escondiendo tu cabeza entre tus brazos que estaban apoyados en la mesa.
—A todas nos pego verlo de nuevo a él, a Nao... Es un día raro -Camila.
—Ella no me quiere ni ver y él bueno, no me miró ni a la cara -reiste amargadamente y sentiste el abrazo de tu amiga incondicional, Camila.
—Todo pasa amiga -dijo esta mirandote a los ojos. El timbre interrumpió ese momento, todos se sentaron y Pedro pasó por al lado tuyo para encontrar su asiento, otra vez tu corazon latio fuerte. Ahora tenían dos horas de matemáticas, para tu suerte con un profesor copado, lo venían teniendo desde que empezaron la secundaria. Era exigente como todos pero con él podíamos hablar tranquilamente, entro al aula con una sonrisa, dejó el portafolio, suspiro y observó el curso pero se concentro en Pedro.
—¡Pero qué sorpresa señor Alfonso! Pensé que nos iba dejar para siempre -tuve ganas de llorar no supe ni porqué en ese momento. Di vuelta mi cabeza y por primera vez en el día, y en mucho tiempo, lo vi de cerca y concentrandome en el y en nada más. —Ah pero no volvió solo ¡Naomi! Esto merece festejo, curso completo ahora sí.
—¿Nos extrañaba? -Pedro, te dolio un poco escuchar su voz y que después de eso, sonria. Se veía tan... Tan él.
—¡No se dan una idea! -todos entendimos la ironía en el mensaje del profesor y mas de una risa se escuchó. —¿Se puede saber el motivo de la salida el año pasado del instituto? -no pudiste aguantar ni siquiera mirarlo, sentiste como Ludmila te abrazo y nuevamente escondiste tu cara.
—Temas míos y como no quería irme sola, le dije a Pedro si venia y bueno, como es un genio vino -Naomi había sacado del paso a Pedro que no pude ver su reacción a la pregunta.
—¡Igual quedese tranquilo que a usted y a nuestros amigos solamente extrañamos! -Pedro, y ese dolor que cada vez era mas grande. No querías darte el lujo de llorar en el aula y encima la primera vez que lo veias. Refregaste tus ojos y miraste al frente como si nada pasara.
—Me alegra que hayan vuelto chicos. Bueno sigamos, a ver ¡Señorita Chaves! -y esto era lo que te faltaba. No querías hablar, no hoy. Sonreiste falsamente y que el momento pase, como todos.
—¡Profe! -eso fue lo único que me salió decir, trate de ser espontánea y sonar sincera.
—Iba decir pero quizá metia la pata me parece ¿no? -lo miraste frunciendo el seño esperando que te de alguna señal y si, te miró y tiro su cabeza al costado, señalando a Pedro a lo que algunos comentarios se escucharon. Y algo te hizo erizar la piel, demasiado.
—No profe. Se terminó -te diste vuelta y lo mirasta a él que había acabado de decir eso con una voz tan ronca que te pareció rara en él, no podías ni modular y por primera vez te miro el también a los ojos, tratando de descifrar lo que sentías. Tragaste saliva, él de un momento a otro volvió a mirar al profesor que hacia con su boca, al parecer, una señal de lástima.
—¡Que mal chicos! Hacían linda pareja y yo que los vi desde el principio me da lastima pero bueno. Seguramente vendrán tiempos mejores -nos dijo mirandonos de manera cómplice, dejandonos un mensaje de esperanza en sus ojos.
Hoy era un dia especial, él volvia a escuela, en otras palabras, volvias a verlo. A sentirlo, a mirarlo, a disfrutarlo aunque de lejos y saber que esta todo mal. Por lo que sabia y me contó mi amiga, y su amiga, Ludmila, él había decido el año pasado, cuando pasó todo esto, irse a una ciudad vecina a terminar el 5to año del secundario. Si, no te quería ni ver. Seguro piensan que es un embole hacer todo esto cuando solamente le faltaban cuatro meses de clases pero Pedro lo quiso así y así pasó. No le fue dificil porque gracias a su padre, y en general a su familia que tiene un gran prestigio y poder económico, se instaló facilmente allá.
Estabas en tu pieza dando vueltas alrededor de tu cama, nerviosa por mirarlo, sentias esas mariposas en el estomago y en una de esas, te negaste a ir al colegio por esas malditas preguntas en tu mente ¿Me odiara? ¿Tendra novia? ¿Y si no me quiere ver ni en figurita? Si, cada vez estabas mas paranoica pero lo que mas temias es que no le intereses ni un poquito, que no te quiera ni te odie. Te lastimaria mas que nada, la indiferencia. Eran las 7.47 am y no te animabas a salir de tu casa ¿Lo peor? Su casa queda a una cuadra de la mía, y quiera o no tendría que pasar por ahí. Tomaste valor de alguna parte y saliste, ibas con tu celular haciendo no se qué porque de los nervios no podías ni escribirle a Ludmila. Para cuando te diste cuenta ya estabas a dos casas de pasar por ese lugar, donde habían pasado tantas cosas, besos, abrazos, peleas, reconciliaciones, momentos de diversión y tristezas, en esa vereda tenías una historia. Quedaste colgada varios minutos y de un segundo a otro, todo tu cuerpo se paralizo. Él estaba ahí, con una mochila color celeste, un jean ajustado y el buzo del colegio. Su pelo mojado y despeinado recién salido de bañarse con la llave del auto en mano, y tratando de guardar su billetera. No sabias como pudiste analizarlo en tan poco tiempo porque todo pasó rápido. Él subió al auto y se fue, sin ver hacia atras y no sabias si tuviste suerte o mala suerte porque no te vio. Cuando te quisiste acordar eran casi las 8 am, casi moris y fuiste a las corridas rezando no llegar tarde el primer día de colegio. Llegaste, todo estaba igual, por suerte apenas estuviste al frente de la puerta de tu salón toco el timbre. Un escalofrío recorrio tu cuerpo cuando escuchaste su voz y seguido su risa, seguramente todos adentro estaban felices que haya vuelto. Te dolio pensarlo, sus amigos, quienes en algún momento fueron los tuyos, después de lo que paso meses atrás, dejaron de hablarte y también tenias mala relación con ellos. Tenias dos amigas más aparte de Ludmila, Sol y Camila. Ellas al principio también se enojaron con vos porque les dolio pero con el tiempo aflojaron y volvieron a hablar. La única que hasta hoy no puede ni verte y que era casi tu hermana, era Naomi. Ella que, aclaremos fue amiga de Pedro desde antes que yo, nunca pudo perdonar ese error y mejor que Ludmila, los chicos y yo sabia cuanto había sufrido Pedro. Por lo que sabias, Naomi hizo el intercambio con Pedro a la otra ciudad, para bancar a su mejor amigo. Hoy volvia y eso también te dolia.
Agarraste el picaporte y entraste, trataste que fuera lo mas rápido posible pero esas risas que escuchaste antes, se transformaron en silencio, un silencio obvio e incomodo. Miraste hacia ahí, no supiste como pero lo viste de espaldas, de nuevo esa electricidad recorrio tu cuerpo y clavaste una mirada fija en su nuca por unos segundos y te sentaste, donde todos los años lo hacias. Te dio bronca que desde donde estabas, no podías verle la cara, a los segundos de sentarte, escuchaste a Ludmila y Sol darle un beso sonoro a Pedro en la mejilla y dirigirse a donde estabas vos. Pensaste y aceptaste que hoy iba ser un dia largo.
Después de largos minutos y un silencio incomodo con tus amigas, pudiste verle la cara. Te colgaste viendo sus rasgos, su barba, la sonrisa que algunas veces hizo, el pelo que todavía lo tenia algo húmedo, podías descifrar su buen humor a kilómetros. El profesor de literatura había llegado y lo único que hacía era hablar, hablar y hablar. Pedro se sentaba en la fila del medio, ante ultimo banco. Sí, lo tenías al costado. Estaba sentado con Naomi, que estaba un poco cambiada, pelo al hombro y un poco mas alta. En el aula escuchaste su risa o mejor dicho, sus risas un par de veces. Ella siempre fue una persona sociable y carismática, los profesores la amaban y le era fácil hacer amistades. Pedro en su momento, me había contado que la conoció en Mármol de chicos, eran vecinos y sus padres muy amigos, la relación se dio y hasta el día de hoy son inseparable. Antes de ponerse de novios oficialmente, ella era un tema fijo de peleas entre ustedes, hasta que entendiste que ella lo aprecia solamente como amigo pero que siempre iba estar. En una de esas tuve una charla, en la que me aclaro que Pedro era una gran parte de su vida, mas que amigo, mas que todo, era alguien importante para ella y nunca lo iba abandonar, pase lo que pase. Me acuerdo que ella me pidió solo un favor, que no lo lastime y lo valore muchísimo. Se hicieron grandes amigas, vivían básicamente hablando, hasta obviamente ese momento. Nunca te vas a olvidar de su reacción, podias ver la decepción en sus ojos y la bronca de haber confiado en alguien. Ella solamente te dijo "que fuiste un gran error" y eso te dolio. La amistad que tiene con Pedro es tan grande, que ella decidió irse con él a otra ciudad, él la aprecia mas que a nada. Siempre fue unida a ella para todo, no puede hacer algo sin que ella lo apruebe y era muy celoso de sus novios. Parece una típica relación de novios pero no, eso fue lo que mas me costo aceptar de todo porque ellos tienen la amistad más sincera que vi en mi vida. Por que tenía planeado antes que pelearamos, irse a estudiar a La Plata con ella y sí, todavía te daba un poco de celos.
Estuviste pensando toda la primera hora y el timbre de recreo te descoloco, en un momento a otro volviste a sentir esa electricidad que ya habías sentido, Pedro le había hablando a Ludmila que estaba al lado mio. No podías mirar otra cosa que su boca, como modulaba y escuchabas su voz, que transmitia paz, la paz que te hizo feliz tanto tiempo. Me concentre tanto en él que no escuche la conversión, solo un "avisa y avisame", no quise preguntar y me pare para comprar en el kiosco. En el camino chocaste con Naomi, fue tu culpa porque venias hundida en tus asuntos y uno de ellos era Pedro, hiciste que se le caiga un par de alfajores. Susurraste un —Perdon -que obviamente no tuvo respuesta, solo agarro lo caido en el suelo y siguio su camino. La escuchaste suspirar y cada segundo te dabas cuenta que no queria verte ni en figurita. Volviste a tu aula, Pedro estaba con sus amigos, Ludmila, Sol y Camila estaban sentadas hablando de algo que al parecer no querían que me enterara porque apenas llegué, se callaron. Naomi estaba apartada usando el celular. Miraste tu reloj y todavía quedaban cinco minutos de recreo. Querías volver a pensar pero la voz de tu amiga te desconcentro.
—Pau, gorda ¿Estas bien? ¿Te pego verlo? -Ludmila.
—¿Se nota? -dije desanimada y con una mirada baja y rara, demasiado.
—Este tema merece una tarde de mates porque en cinco minutos ni locas nos alcanza -Sol. Dijiste un por favor casi susurrando y escondiendo tu cabeza entre tus brazos que estaban apoyados en la mesa.
—A todas nos pego verlo de nuevo a él, a Nao... Es un día raro -Camila.
—Ella no me quiere ni ver y él bueno, no me miró ni a la cara -reiste amargadamente y sentiste el abrazo de tu amiga incondicional, Camila.
—Todo pasa amiga -dijo esta mirandote a los ojos. El timbre interrumpió ese momento, todos se sentaron y Pedro pasó por al lado tuyo para encontrar su asiento, otra vez tu corazon latio fuerte. Ahora tenían dos horas de matemáticas, para tu suerte con un profesor copado, lo venían teniendo desde que empezaron la secundaria. Era exigente como todos pero con él podíamos hablar tranquilamente, entro al aula con una sonrisa, dejó el portafolio, suspiro y observó el curso pero se concentro en Pedro.
—¡Pero qué sorpresa señor Alfonso! Pensé que nos iba dejar para siempre -tuve ganas de llorar no supe ni porqué en ese momento. Di vuelta mi cabeza y por primera vez en el día, y en mucho tiempo, lo vi de cerca y concentrandome en el y en nada más. —Ah pero no volvió solo ¡Naomi! Esto merece festejo, curso completo ahora sí.
—¿Nos extrañaba? -Pedro, te dolio un poco escuchar su voz y que después de eso, sonria. Se veía tan... Tan él.
—¡No se dan una idea! -todos entendimos la ironía en el mensaje del profesor y mas de una risa se escuchó. —¿Se puede saber el motivo de la salida el año pasado del instituto? -no pudiste aguantar ni siquiera mirarlo, sentiste como Ludmila te abrazo y nuevamente escondiste tu cara.
—Temas míos y como no quería irme sola, le dije a Pedro si venia y bueno, como es un genio vino -Naomi había sacado del paso a Pedro que no pude ver su reacción a la pregunta.
—¡Igual quedese tranquilo que a usted y a nuestros amigos solamente extrañamos! -Pedro, y ese dolor que cada vez era mas grande. No querías darte el lujo de llorar en el aula y encima la primera vez que lo veias. Refregaste tus ojos y miraste al frente como si nada pasara.
—Me alegra que hayan vuelto chicos. Bueno sigamos, a ver ¡Señorita Chaves! -y esto era lo que te faltaba. No querías hablar, no hoy. Sonreiste falsamente y que el momento pase, como todos.
—¡Profe! -eso fue lo único que me salió decir, trate de ser espontánea y sonar sincera.
—Iba decir pero quizá metia la pata me parece ¿no? -lo miraste frunciendo el seño esperando que te de alguna señal y si, te miró y tiro su cabeza al costado, señalando a Pedro a lo que algunos comentarios se escucharon. Y algo te hizo erizar la piel, demasiado.
—No profe. Se terminó -te diste vuelta y lo mirasta a él que había acabado de decir eso con una voz tan ronca que te pareció rara en él, no podías ni modular y por primera vez te miro el también a los ojos, tratando de descifrar lo que sentías. Tragaste saliva, él de un momento a otro volvió a mirar al profesor que hacia con su boca, al parecer, una señal de lástima.
—¡Que mal chicos! Hacían linda pareja y yo que los vi desde el principio me da lastima pero bueno. Seguramente vendrán tiempos mejores -nos dijo mirandonos de manera cómplice, dejandonos un mensaje de esperanza en sus ojos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)