sábado, 27 de diciembre de 2014

Capítulo 7

Puede que suene feo pero por Paula siento poco y nada. Por lo que me dijeron entre líneas Sol, Ludmila y Cami ella pensaba que todo iba ser como antes y se equivocó tanto ¿Como volver a ser algo que se perdió por completo? ¿Como volver a confiar? ¿Como armar un rompecabezas cuando faltan la mitad de las piezas? Imposible. No sé como hice para olvidarla, cuando apenas había pasado todo estaba tan perdido. No sabía que hacer y me refugie en Naomi, en sus palabras y contención. Estuvo ahí desde el día 1, quizá no hablábamos porque yo con mi aspecto demostraba como me sentía pero ella estaba ahí, haciendome el aguante, capaz sin decirme algo pero con un abrazo, un mimo, algo. Muchas veces Paula quiso acercarse a mi para hablar pero yo me negue, no quería ni verla. Me sentía humillado, un estupido, años de estar con ella acompañandola en toda su vida y ella se cago en todo con ese viaje. Siempre que la veo me acuerdo de eso, de ese momento, de ese dolor, de las palabras que nos dijimos, la bronca y la decepción pero como me dijo mi padre, todo pasa. Y todo pasó. Con el tiempo llegó Lucía, que poco a poco se iba convirtiendo en mi todo y formaba parte de mi vida cotidiana. Ella fue quien me conquisto día a día y a quien yo también conquiste. El miedo de volver a confiar y que ella lo entienda, aunque logró que yo crea en ella y que todo va salir bien. Era amor.

Narra Paula.

 Después de haber pensado tanto, en todo. Me encontraba en casa con mis tres fieles amigas, necesitaba esto, contención.
—¡Dale pocha, arriba el ánimo! -decía Ludmila por tercera vez.
—No puedo creer que esté con otra persona y sea feliz -miré para un costado para después suspirar y tomar algo de mate.
—El destino da muchas vuelvas amiga ¡Quien te dice que capaz vuelven con el tiempo! -Camila y su remo constante con las cosas imposibles que siempre ella las hacia posibles.
—¡Dale Pau! Anda saber, capaz Pedro se quiere hacer el lindo y ni esta con la mina -habló Sol irónicamente.
—Gracias por el aguante amigas eh -yo y mi humor.
—No te enojes Polet pero ¿y? ¿nos vas a contar? -la mire desentendida, levantando una ceja —¿Lo seguís queriendo?
Como el primer día -dije con mi todo sincero, mis amigas suspiraron todas al unísono y eso me dio algo de risa.
El también te quiere -me miró Camila seria.
—No como yo lo quiero -la mire a los ojos.
—¡No te hagas la cabeza por una mina que ni siquiera es la novia oficial! -gritó Sol desde la cocina.
—Es que chicas, ustedes no vieron como me hablaba hoy. Seguro la re quiere y está enganchado.
No va alcanzar a quererla como te quiso a vos -Ludmila me miraba a los ojos y yo sonreí tiernamente por su cumplido. Las chicas se quedaron hasta la noche en casa y apenas toque mi cama, me dormí. Mi cabeza explotaba.
Nuevamente la rutina y despertarme a las 7.00 am, estaba de buen humor y rogue que nadie me ponga de mal humor. Llegué al colegio y toda mi idea de no estar mal se derrumbo apenas pise la escuela viendo a Pedro sentado con Lucía a upa, riendo, se veían felices. Trague saliva y me quedé afuera esperando a mis amigas. El día pasó tan lento que una que otra vez, casi me duermo. Escribimos todo el día y no me dieron tiempo para concentrarme en otra cosa, Pedro habló poco y nada, estaba fijado en la tarea. Cuando se hizo la hora, salí a las corridas porque moría de hambre pero cuando estaba en la vereda un golpe suave en el hombro, me obligó a darme vuelta. Me sorprendí al ver a Lucía con una sonrisa forzada frente a mi.

1 comentario:

  1. Buenísima nove! Recién la encontre, odiooo mucho a Lucía jajajaj me la pasas cada q subas xfa soy @GraciasxTodoPYP

    ResponderBorrar