Narra Paula.
—¿Y qué? ¿Yo era romántico? No me veo -hablaba mientras me miraba sonriendo, sacandome toda la incomodidad de encima, sentirme segura (a pesar de todo) porque sus ojos eran la ventana a un nuevo cuento.
—No romántico pero si tenías momentos, un día para un aniversario imprimiste una foto de nosotros dos, la encuadraste y me la dejaste en mi mesita de luz antes de las doce, con una flor hermosa. El detalle era que la foto era mi favorita -disfrutaba de tenerlo acá, conmigo, cerca mío. —Creo que fue el primer aniversario y el primer regalo. Un amor -él bajo la mirada sin dejar de sonreír pero esta vez fue más de inocencia y ternura, me había matado de ternura.
—¿En serio hacia eso? Debe ser lindo pero un poco goma -rió y yo lo acompañe.
—¡A mi me encanto! Teníamos como 14 o 15 años -mordió su labio inferior.
—Estabas muerta por mi eh -y que yo golpee su hombro largando una risa.
—¡Pedro! -pero el controló este golpe mío bajando mi brazo y abrazandome enredando sus brazos por mi cuerpo, uniendo sus manos en mi otro hombro.
—¡Mentira tonta! Ahora capaz ya no pero por lo que me contas ahí estabas muerta por mi -yo quizá inconcientemente (quizá no, fue) apoye mi cabeza en su pecho para escuchar sus latidos, después de meses de no hacerlo.
—Dejame tener un poco de dignidad.
Nos enroscamos mas juntos, el apoyó su cabeza en la mía, que estaba sobre su pecho mientras me abrazaba. Esta imagen era mi felicidad en el estado más puro. La paz que me transmitía era inigualable, hacia que todo se equilibre y no importe lo de afuera. Sino que importe lo de ahora, nosotros, él y yo, sin saberlo. Me permití respirar como algún tipo si "Si, estoy con él. Juntos, a pesar de todo." porque siempre era un a pesar de todo, a pesar de... Lo nuestro siempre fue un a pesar de. A pesar de las peleas, de los errores, de los malos entendido, a pesar de los demás, a pesar de tener las cosas no claras, del tiempo, la bronca, y me era inevitable no decirlo. Abrazada a él me sentía amada aunque no me ame, parecía una paradoja. Estos gestos me llevaban a un poco más de un año atras, cuando habíamos disfrutado más que nunca del otro. Yo sabía que aunque no se acordara esos momentos existen en las personas en alguna parte de su cuerpo, esa piel, esa química, haber, había claro. Y pareciera que nos ponemos de acuerdo hasta en pensar, porque nos encontrabamos abrazados y ambos en silencio.
—Pensé que nunca íbamos a estar así, de nuevo -levante mi cabeza separandome de su pecho para mirarlo a los ojos.
—¿Así cómo? -me respondió extrañado.
—Abrazados, poder estar juntos en sí -baje la mirada. —Tuve miedo por todo lo que pasaste...
—Tonta, mirame -levanto mi mentón. —Todo esto es raro pero en serio me siento bien con vos, no sé si será por lo que fuimos aunque no me acuerde pero de verdad te lo digo. Me relajas y me sacas de todo ese mundo de presiones que siento -le sonreí, había sido un cumplido tan lindo.
—No sabes lo bien que me hace escuchar eso -nuestros ojos eran imanes, que no tenían intención alguna de terminar la conexión que creabamos. Me sonrió, le sonreí, nos sonreímos y así pasamos un par de minutos más juntos, disfrutando de ese algo que no forzamos ninguno de los dos porque si se tenía que dar, se iba dar solo aunque no veía la hora que me identifique como una mujer que lo quiere (y que él tiene que querer). Era increible como haciendole frente al miedo de qué va pasar y teniendo siempre un poquito de paciencia las cosas mejoraban, de forma lenta, claro. También me di cuenta como las situaciones límites que tenemos que pasar, como fue el accidente de Pedro, nos daban a todos una segunda oportunidad de valorarlo y valorar cada gesto o acción que hacia, como ahora, verlo reírse mientras el sol refleja sus ojos y me deja en un tipo de trance por un par de minutos, parando el tiempo en una foto de él, observar detalladamente cada centímetro de su todo. Me completaba, podía llenar cada vacío que sentía, que con él todo era más fácil y si estábamos (o estaba) al lado suyo no tenía que importarme el resto. El comenzó a hablarme de algún tema en el que yo no me concentre y no podía prestarle atención a otra cosa que no sea como modulaba y que yo solo le sonreia embobada, porque otra palabra no me describía mejor que esa. Nunca, siendo sincera, pensé que un juego (que no fue tan juego) podía terminar siendo algo tan límite como esto, porque todo era diferente si estábamos separados como fueron esos meses, raros y sufridos para mi, de los que nunca se habló. Porque una persona sin alguien que lo complementaba no era la misma, en el sentido interno u emocional. No sabía en que momento podíamos habernos hecho tanto bien para llegar a conectarnos tanto porque sin él algo fallaba, no sabía en que momento pude saber que lo que sentía era amor porque todo se dio y no tuvimos intensión alguna de frenarlo, porque fuimos más allá de los mini besitos a escondidas cuando teníamos once años, porque el tiempo pasaba y a los quince todo fue más serio cuando él me dijo, en la cara, que me quería en serio, nunca me lo voy a olvidar, y me preguntó para ser novios y que después de un tiempo, ya con más de un mes de novios, reciba las cargadas de sus amigos por haberme dicho el primer te amo en público y que yo me muera de amor. Cosas que a una la marcan.
Cuando él tuvo una recaída mientras estaba internado, y el miedo abarco mi cuerpo asimile que si algo pasaba una parte mía se iba con él o que si en algún momento nos alejabamos tanto, se iba llevar una parte de mi vida como seguramente yo una de él, aunque pensar cosas que no pasaron es mejor directamente no pensarlas porque ahora él esta conmigo y yo estoy con él y lo que cada uno tiene del otro seguían juntos, inseparables, mas sólidos que nunca porque a pesar de todo éramos uno.