¿Quien no tuvo una historia de amor perfecta a pesar de todo los defectos, altos y bajos o piedras en el camino? Me refiero a ser feliz de corazon, sentir que tu corazón explota cada vez que estas junto a él. Habían pasado exactamente siete meses de esa relación, que para mi, fue de lo mas perfecta ¿Y ahora que somos? Dos desconocidos y eso duele. Duele mas que nada en mi vida, pensar que esa persona es la misma que daba todo por mi y yo le falle. Ese dolor. Esa cicatriz. Esa culpa. No hay día en que lo vea y no recuerde cuán felices éramos. Siempre nos gustamos, me acuerdo perfectamente de nuestro primer beso. Éramos chicos y jugabamos, pleno viaje escolar y nosotros no tuvimos mejor idea que meternos entre los arboles, hasta que encontramos un auto viejo y oxidado, Pedro para demostrar valentía me preguntó si quería jugar, su voz era tan inocente y a la vez sentía que podía enfrentar el mundo solo. Yo acepte, jugamos a que nosotros éramos padres y nos íbamos de vacaciones con nuestros tres hijos, Benjamín, Bautista y Olivia. En plena accion del juego, él se cuelga tiernamente mirandome como me vuelvo a hacer esas trencitas que tenia y podía fichar su mirada llena de amor. Sabias que era súper respetuoso y a pesar de ser nenes, solamente de once años, era raro. Él te miro, vos lo miraste y se dio. Recordabas todo con detalle, el "te quiero" que te dijo, cuando te agarro de la mano. Y si otra vez te tildaste varios minutos, por no decir muchos, recordando y analizando que ya no tenían once años, si no que dieciocho y todo lo lindo que pasó, pasó y es pasado. No podías negar tu amor y que por un beso cambias todo, absolutamente todo. Lo habías elegido pero ese nudo en las garganta volvia, una y otra vez. No podías perdonarte ese error. Siempre que pensabas en él, te venia la pregunta de ¿Por qué te tuviste que ir a Chile por tanto tiempo? ¿Por qué el te amaba tanto que decidió gastar sus ahorros y visitarte de sorpresa? ¿Por qué tuviste que dejarte llevar por el alcohol y arruinar la gran historia de tu vida? Soy Paula Chaves y acá resumi mi gran historia de amor.
Hoy era un dia especial, él volvia a escuela, en otras palabras, volvias a verlo. A sentirlo, a mirarlo, a disfrutarlo aunque de lejos y saber que esta todo mal. Por lo que sabia y me contó mi amiga, y su amiga, Ludmila, él había decido el año pasado, cuando pasó todo esto, irse a una ciudad vecina a terminar el 5to año del secundario. Si, no te quería ni ver. Seguro piensan que es un embole hacer todo esto cuando solamente le faltaban cuatro meses de clases pero Pedro lo quiso así y así pasó. No le fue dificil porque gracias a su padre, y en general a su familia que tiene un gran prestigio y poder económico, se instaló facilmente allá.
Estabas en tu pieza dando vueltas alrededor de tu cama, nerviosa por mirarlo, sentias esas mariposas en el estomago y en una de esas, te negaste a ir al colegio por esas malditas preguntas en tu mente ¿Me odiara? ¿Tendra novia? ¿Y si no me quiere ver ni en figurita? Si, cada vez estabas mas paranoica pero lo que mas temias es que no le intereses ni un poquito, que no te quiera ni te odie. Te lastimaria mas que nada, la indiferencia. Eran las 7.47 am y no te animabas a salir de tu casa ¿Lo peor? Su casa queda a una cuadra de la mía, y quiera o no tendría que pasar por ahí. Tomaste valor de alguna parte y saliste, ibas con tu celular haciendo no se qué porque de los nervios no podías ni escribirle a Ludmila. Para cuando te diste cuenta ya estabas a dos casas de pasar por ese lugar, donde habían pasado tantas cosas, besos, abrazos, peleas, reconciliaciones, momentos de diversión y tristezas, en esa vereda tenías una historia. Quedaste colgada varios minutos y de un segundo a otro, todo tu cuerpo se paralizo. Él estaba ahí, con una mochila color celeste, un jean ajustado y el buzo del colegio. Su pelo mojado y despeinado recién salido de bañarse con la llave del auto en mano, y tratando de guardar su billetera. No sabias como pudiste analizarlo en tan poco tiempo porque todo pasó rápido. Él subió al auto y se fue, sin ver hacia atras y no sabias si tuviste suerte o mala suerte porque no te vio. Cuando te quisiste acordar eran casi las 8 am, casi moris y fuiste a las corridas rezando no llegar tarde el primer día de colegio. Llegaste, todo estaba igual, por suerte apenas estuviste al frente de la puerta de tu salón toco el timbre. Un escalofrío recorrio tu cuerpo cuando escuchaste su voz y seguido su risa, seguramente todos adentro estaban felices que haya vuelto. Te dolio pensarlo, sus amigos, quienes en algún momento fueron los tuyos, después de lo que paso meses atrás, dejaron de hablarte y también tenias mala relación con ellos. Tenias dos amigas más aparte de Ludmila, Sol y Camila. Ellas al principio también se enojaron con vos porque les dolio pero con el tiempo aflojaron y volvieron a hablar. La única que hasta hoy no puede ni verte y que era casi tu hermana, era Naomi. Ella que, aclaremos fue amiga de Pedro desde antes que yo, nunca pudo perdonar ese error y mejor que Ludmila, los chicos y yo sabia cuanto había sufrido Pedro. Por lo que sabias, Naomi hizo el intercambio con Pedro a la otra ciudad, para bancar a su mejor amigo. Hoy volvia y eso también te dolia.
Agarraste el picaporte y entraste, trataste que fuera lo mas rápido posible pero esas risas que escuchaste antes, se transformaron en silencio, un silencio obvio e incomodo. Miraste hacia ahí, no supiste como pero lo viste de espaldas, de nuevo esa electricidad recorrio tu cuerpo y clavaste una mirada fija en su nuca por unos segundos y te sentaste, donde todos los años lo hacias. Te dio bronca que desde donde estabas, no podías verle la cara, a los segundos de sentarte, escuchaste a Ludmila y Sol darle un beso sonoro a Pedro en la mejilla y dirigirse a donde estabas vos. Pensaste y aceptaste que hoy iba ser un dia largo.
Después de largos minutos y un silencio incomodo con tus amigas, pudiste verle la cara. Te colgaste viendo sus rasgos, su barba, la sonrisa que algunas veces hizo, el pelo que todavía lo tenia algo húmedo, podías descifrar su buen humor a kilómetros. El profesor de literatura había llegado y lo único que hacía era hablar, hablar y hablar. Pedro se sentaba en la fila del medio, ante ultimo banco. Sí, lo tenías al costado. Estaba sentado con Naomi, que estaba un poco cambiada, pelo al hombro y un poco mas alta. En el aula escuchaste su risa o mejor dicho, sus risas un par de veces. Ella siempre fue una persona sociable y carismática, los profesores la amaban y le era fácil hacer amistades. Pedro en su momento, me había contado que la conoció en Mármol de chicos, eran vecinos y sus padres muy amigos, la relación se dio y hasta el día de hoy son inseparable. Antes de ponerse de novios oficialmente, ella era un tema fijo de peleas entre ustedes, hasta que entendiste que ella lo aprecia solamente como amigo pero que siempre iba estar. En una de esas tuve una charla, en la que me aclaro que Pedro era una gran parte de su vida, mas que amigo, mas que todo, era alguien importante para ella y nunca lo iba abandonar, pase lo que pase. Me acuerdo que ella me pidió solo un favor, que no lo lastime y lo valore muchísimo. Se hicieron grandes amigas, vivían básicamente hablando, hasta obviamente ese momento. Nunca te vas a olvidar de su reacción, podias ver la decepción en sus ojos y la bronca de haber confiado en alguien. Ella solamente te dijo "que fuiste un gran error" y eso te dolio. La amistad que tiene con Pedro es tan grande, que ella decidió irse con él a otra ciudad, él la aprecia mas que a nada. Siempre fue unida a ella para todo, no puede hacer algo sin que ella lo apruebe y era muy celoso de sus novios. Parece una típica relación de novios pero no, eso fue lo que mas me costo aceptar de todo porque ellos tienen la amistad más sincera que vi en mi vida. Por que tenía planeado antes que pelearamos, irse a estudiar a La Plata con ella y sí, todavía te daba un poco de celos.
Estuviste pensando toda la primera hora y el timbre de recreo te descoloco, en un momento a otro volviste a sentir esa electricidad que ya habías sentido, Pedro le había hablando a Ludmila que estaba al lado mio. No podías mirar otra cosa que su boca, como modulaba y escuchabas su voz, que transmitia paz, la paz que te hizo feliz tanto tiempo. Me concentre tanto en él que no escuche la conversión, solo un "avisa y avisame", no quise preguntar y me pare para comprar en el kiosco. En el camino chocaste con Naomi, fue tu culpa porque venias hundida en tus asuntos y uno de ellos era Pedro, hiciste que se le caiga un par de alfajores. Susurraste un —Perdon -que obviamente no tuvo respuesta, solo agarro lo caido en el suelo y siguio su camino. La escuchaste suspirar y cada segundo te dabas cuenta que no queria verte ni en figurita. Volviste a tu aula, Pedro estaba con sus amigos, Ludmila, Sol y Camila estaban sentadas hablando de algo que al parecer no querían que me enterara porque apenas llegué, se callaron. Naomi estaba apartada usando el celular. Miraste tu reloj y todavía quedaban cinco minutos de recreo. Querías volver a pensar pero la voz de tu amiga te desconcentro.
—Pau, gorda ¿Estas bien? ¿Te pego verlo? -Ludmila.
—¿Se nota? -dije desanimada y con una mirada baja y rara, demasiado.
—Este tema merece una tarde de mates porque en cinco minutos ni locas nos alcanza -Sol. Dijiste un por favor casi susurrando y escondiendo tu cabeza entre tus brazos que estaban apoyados en la mesa.
—A todas nos pego verlo de nuevo a él, a Nao... Es un día raro -Camila.
—Ella no me quiere ni ver y él bueno, no me miró ni a la cara -reiste amargadamente y sentiste el abrazo de tu amiga incondicional, Camila.
—Todo pasa amiga -dijo esta mirandote a los ojos. El timbre interrumpió ese momento, todos se sentaron y Pedro pasó por al lado tuyo para encontrar su asiento, otra vez tu corazon latio fuerte. Ahora tenían dos horas de matemáticas, para tu suerte con un profesor copado, lo venían teniendo desde que empezaron la secundaria. Era exigente como todos pero con él podíamos hablar tranquilamente, entro al aula con una sonrisa, dejó el portafolio, suspiro y observó el curso pero se concentro en Pedro.
—¡Pero qué sorpresa señor Alfonso! Pensé que nos iba dejar para siempre -tuve ganas de llorar no supe ni porqué en ese momento. Di vuelta mi cabeza y por primera vez en el día, y en mucho tiempo, lo vi de cerca y concentrandome en el y en nada más. —Ah pero no volvió solo ¡Naomi! Esto merece festejo, curso completo ahora sí.
—¿Nos extrañaba? -Pedro, te dolio un poco escuchar su voz y que después de eso, sonria. Se veía tan... Tan él.
—¡No se dan una idea! -todos entendimos la ironía en el mensaje del profesor y mas de una risa se escuchó. —¿Se puede saber el motivo de la salida el año pasado del instituto? -no pudiste aguantar ni siquiera mirarlo, sentiste como Ludmila te abrazo y nuevamente escondiste tu cara.
—Temas míos y como no quería irme sola, le dije a Pedro si venia y bueno, como es un genio vino -Naomi había sacado del paso a Pedro que no pude ver su reacción a la pregunta.
—¡Igual quedese tranquilo que a usted y a nuestros amigos solamente extrañamos! -Pedro, y ese dolor que cada vez era mas grande. No querías darte el lujo de llorar en el aula y encima la primera vez que lo veias. Refregaste tus ojos y miraste al frente como si nada pasara.
—Me alegra que hayan vuelto chicos. Bueno sigamos, a ver ¡Señorita Chaves! -y esto era lo que te faltaba. No querías hablar, no hoy. Sonreiste falsamente y que el momento pase, como todos.
—¡Profe! -eso fue lo único que me salió decir, trate de ser espontánea y sonar sincera.
—Iba decir pero quizá metia la pata me parece ¿no? -lo miraste frunciendo el seño esperando que te de alguna señal y si, te miró y tiro su cabeza al costado, señalando a Pedro a lo que algunos comentarios se escucharon. Y algo te hizo erizar la piel, demasiado.
—No profe. Se terminó -te diste vuelta y lo mirasta a él que había acabado de decir eso con una voz tan ronca que te pareció rara en él, no podías ni modular y por primera vez te miro el también a los ojos, tratando de descifrar lo que sentías. Tragaste saliva, él de un momento a otro volvió a mirar al profesor que hacia con su boca, al parecer, una señal de lástima.
—¡Que mal chicos! Hacían linda pareja y yo que los vi desde el principio me da lastima pero bueno. Seguramente vendrán tiempos mejores -nos dijo mirandonos de manera cómplice, dejandonos un mensaje de esperanza en sus ojos.
Candelaria estoy muerta. Me muero. Chau. Seguí escribiendo. xoxo ahre chau
ResponderBorrarhola cande
ResponderBorrar