Ahí estaba yo, a escasos centímetros de su boca, viendo cada uno de sus rasgos, su barba, la forma en que me miraba, sus ojos que se clavaban en los míos de manera perfecta, la curva de su nariz y sintiendo su respiración. Lleve una de mis manos a su mejilla y la acaricie analizando cada parte de ella y con la otra apoye sus brazos a mis caderas, para que la envuelvan, y él se dejó, se dejó manejar por mi. Subí mis manos a su nuca depositando suaves y lentas caricias, y en el mismo momento hice chocar nuestras narices. Hundí mi cara en su cuello y me aferre mas a él, atrayendolo a mi. Sentí su perfume que llenaba mi cuerpo con esa fragancia que usaba desde que yo se la había regalado un par de años atrás. Me aleje unos pequeños centímetros para poder depositar pequeños besos en su cuello, sentidos, y disfrutados por mi porque los necesitaba, necesitaba tenerlo cerca mío hoy y siempre, a pesar de todo lo que pase. Subí mi cabeza a unos de los costados de su cara dejando mi boca a la altura de su oreja susurrando un "Te amo". Que lo dije lento, para que sea especial, y sentir como sus ojos buscaron los míos y que me los observe buscando algo en mi mirada. Y yo esperando que me diga algo, o mejor dicho que me diga algo relacionado a esa declaración. Verlo tragar saliva y que sentir que sus manos quemaban mi cintura, y saber en tu interior que era el momento, que era ahora o nunca. Ir acercandose a su boca, que yo sabía que necesitaba lo mismo que yo porque me buscaba siempre, y que no podía esperar más ya que se dejaba llevar, por mi, por mis caricias, por todo lo que sé que siente. Y ver como todo se desmorona en segundos escuchando un "—¡Pedro!" de uno de sus amigos, cuando apenas había alcanzando a rozar sus labios y que él se descoloque. Como si yo lo tuviera hipnotizado, alejandose de mi de manera abrupta, mirandome sin entender y que yo me resigne, largando un suspiro pesado porque nunca podía, "porque siempre nos faltaban cinco centavos para el peso".
Él me miró, acaricio su nuca, trago saliva y me susurro un "—Cuando podamos nos vemos a solas" y alejarse caminando también confundido. Sentir ese escalofrío en mi espalda como si hubiera un mensaje oculto en esas palabras, mi estomago se revolvio y sentí como mis piernas temblaron hacia eso, hacia él. Porque me podía en todo sentido, y a pesar de que hubiera muchos momentos en que nos hicimos mal mutuamente amaba esto. Amaba tenerlo cerca porque estas cosas, sí me hacen bien.
Saber que nada estaba perdido y que esa conexion estaba ahí, a pesar de todo estaba ahí con peleas, separaciones, bipolaridades, estaba intacta y solo nos faltaba dejarse llevar... Porque aunque él sea quien no este decidido a volver a estar conmigo yo sabía bien el porqué de eso, la inseguridad de volver a confiar en alguien que te hizo tanto mal, como nos hicimos los dos, con el post engaño mío y sus palabras que durante meses no salieron de mi cabeza pero todo pasaba, y mamá siempre me decía que después de la tormenta sale el sol, un gran sol, que yo espero demasiado.
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