miércoles, 14 de enero de 2015

Capítulo 27

Narra Pedro

Estabamos sentados al frente del lago, yo con la espalda apoyada en el tronco del árbol y ella con su cuerpo completamente en el pasto, excepto su cabeza que se encontraba sobre mis piernas. Podía escuchar su respiracion tranquila mientras acariciaba su pelo y observaba a la nada misma, pensando. Sabía que esto iba a pasar y no quería que fuera así, porque hice lo mismo que me hicieron a mi, a alguien que yo quería pero también estaba ella... Ella que tanto bien me hizo y la que también, convirtió una de las cosas que más me dolió en mi vida. Pero a pesar de todas esas contras, me arriesgue, me dejé llevar, hice lo que sentía correcto en ese momento porque esa conexión seguía intacta y el saber como estos sentimientos eran mutuos. Miraba su cara detenidamente, sus ojos verdes y más que nada su cicatriz, que quizá sin conciencia acaricie y vi como al hacer eso, la saque completamente de sus pensamientos. Ella se separó de mis piernas dedicandome una sonrisa cálida, para quedarnos frente a frente. Ambos al mismo tiempo largamos un suspiro.

—¿Y ahora? -habló en forma tímida, como con miedo a mi respuesta.
—Ahora no sé -hablé subiendo una de mis cejas y ver como ella bajaba la mirada llevando un mechón detrás de su oreja. —Hey, no me arrepentí de esto -levante su cabeza con mis manos apoyadas en sus mejillas, sus ojos estaban algo tristes o desilusionados. —Obvio que me siento mal por parte -hice una mueca. —Pero lo hice porque me deje llevar -me pause. —Por vos, por lo que sentía, por todo. No quiero que pienses que a esto lo hice porque si, en serio -deje una pequeña sonrisa al final de la oración, y me anime a darle un beso dulce, sentido, distinto a los que me daba con Lucía, un beso corto pero que marcaba un algo. Nos separamos y solo nos dedicamos a dejar escapar pequeñas sonrisas, para ver nuevamente en su mirada ese brillo único.
—Necesitaba esto -solo me dijo esas palabra y me abrazo por completo, apoyando todo su cuerpo sobre el mío, escondiendo su cabeza en mi cuello y que sus manos envuelvan mi espalda con fuerza, y que yo repita todas esas acciones porque también la necesitaba cerca, sentir su perfume y que todo, aunque sea en ese momento, este bien, que no había pasado ni futuro, que eramos solamente nosotros.
Escuché unos sollozos pequeños, y separe a Paula de mi cuello para que fije su mirada en mi a pocos centímetros de ella, sus ojos dejaban escapar unas pocas lagrimas a las que yo saque con la yema de mi dedo, que ella me dedique una sonrisa chiquita. Baje mis manos a su cintura e hice un movimiento que la obligó a sentarse sobre mi, llevando sus piernas largas alrededor de mi cintura.
—¿Por qué lloras?
—Es que... -mordió su labio inferior para contener un poco el llanto, y ella por su cuenta limpie alguna que otra lagrima. —Perdón, soy una sensible -sonrió.
—Eso ya lo sé -le devolví la sonrisa, ella también lo hizo pero sumandole a que sus ojos se achinaron por eso, me daba mucha ternura ese gesto. —Pero siempre hay un porqué.
—Es que siento que... Te necesitaba mas que nunca y que vos trataste de superarme o superar todo lo que tuvimos y capaz lo lograste -yo negue con la cabeza pero deje que siguiera. —Y yo llegué, bueno, te volví a ver y te confundí en todo porque vos estabas con Lucía, y yo de alguna u otra forma hice que vos hagas algo que no querías.
—Primero, trate de olvidarte eso sí pero no pude. Segundo, fui yo el que decidió venir de nuevo acá y verte porque pensé que podía pilotear la situación, igual me equivoque. Tercero, no creo que sea el momento de hablar de Lucía. Cuarto, siempre hago lo que siento, nadie me obliga a nada. Y quinto... Creo que no hay -dije haciendo una mueca y esta vez fue ella quien me sonrió para después depositar un beso en mi labios, tierno y con mucho amor porque los dos disfrutabamos del momento, sin pensar en el "que va pasar", y yo otra vez dejandome llevar por ella. Apoyando mis manos en su cintura apretandola más a mi cuerpo.


****


Estábamos al frente de su casa, en el parque habíamos estado como dos horas, por ende eran alrededor de las ocho pm. Caminamos en silencio pero no fue incomodo, sino ese que se disfruta porque pasas tiempo con "la persona".

—Bueno, gracias por acompañarme -ella paró el paso en la vereda frente a su garaje, sonriendome.
—No pasa nada aunque en alguna vos vas a tener que acompañarme a la mía eh, aunque mamá seguro te ve y te va robar por mil horas, así que mejor no -la vi largar una carcajada por mi comentario.
—Sos muy tarado -hizo una pausa. —Ay para ¿Seguis teniendo el número de siempre?
—Si, nunca lo cambie ¿Por?
—No, por nada.
—Bueno ¡Aunque sea admití que me queres mandar mensajitos!
—¡Callate bobo! Me voy adentro porque mamá me va matar -se acercó para darme un beso en la boca pero le corrí la cara.
—Admitilo -mientras apoyaba mis manos en su cintura.
—Sos nene de cinco años ¿Te das cuenta? -dijo divertida.
—Me parece que me voy a mi casa sin despedirme porque no escucho ningún "si Pedro, quiero mandarte mensajitos". Chau Paula, nos vemos -la solte y camine unos tres pasos.
—Si Pedro, quiero mandarte mensajitos -y sentir como me abrazaba por detrás dejando pequeños besos en mi cuello, darme vuelta y ella sea quien empiece un beso lleno y nada más, que con amor.

1 comentario:

  1. Hermoso cap!!! Me.encanta q estén juntos!!! Espero el prox cap, bsoo @GraciasxTodoPYP

    ResponderBorrar