Dejando agua por toda mi casa llegué, pero poco me importó con lo que había pasado. Hoy si sentía que él ya no me elegía, sentía que aunque intente nada iba volver a ser lo que fue, hoy si sentía que había olvidado parte de todo el amor que algún día sintió por mi y solo me tire en mi cama a llorar, aunque no tenía fuerzas ni para eso. Todo lo que habíamos pasado se borraba con el tiempo y sentía que no podía hacer nada para que vuelva. Lloraba porque lo había perdido o lo estaba perdiendo, porque ayer era la mujer más feliz del mundo por un hombre y hoy me estaba vacía culpa de ese mismo hombre. Me encerre en mi baño y me mire frente al espejo, vi como caían mis lagrimas y eso fue un click, un parate, un no puedo llorar por alguien así, no sabía si él me valoraba o no, capaz no me importaba y tampoco se lo preguntaba por miedo a la respuesta que me podía dar, ya que no tenía nada claro, no sabía si él me quería de verdad.
Dormí una siesta hasta alrededor de las 17.00 pm cuando escuché bastante gente en el comedor de mi casa hablando y haciendo bastantes ruidos, suspire y coloque una almohada sobre mi cara, mi mal humor o mi angustia no se había ido. Me sente y escuché la voz de alguien, que pude diferenciar que era de Horacio y una voz que la siguió, que era la de Pedro, un nudo se formó en mi garganta y camine sin entender hacia el pasillo que daba hacia la escalera, miré y pude ver a papá, Gonza, Pedro y Horacio hablando sobre la camioneta de papá. Me apoye sobre la pared fría y largue un suspiro pesado, no sabía si era el destino o él lo hacía a propósito. Fui hacia el baño para arreglarme y después bajar, porque en realidad no había comido nada en todo el día y el hambre que tenía era demasiada.
Baje, tratando de hacer como si nada, como si verlo no me afectara, estaba de jean y una remera grande.
—¡Horacio! -quise sonar bien. —¿Todo bien? ¿Que hacían?
—¡Pau! No sabía que estabas -me sonrió, siempre tan amable. —Estabamos acá con Pepe viendo si le podemos arreglar la camioneta a tu viejo que no sabemos bien que le pasó -hizo una mueca.
—Yo ni enterada que se rompió -mire rara a papá. —Bueno, yo me voy a comer algo y bueno, cualquier cosa si quieren algo me avisan -mire a los ojos a Pedro, como intimidandolo, él solo trago saliva y yo me fui dejando una sonrisa forzada.
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Estaba mas que colgada comiendo galletitas de chocolate y tomando algo de café, hundida en mis pensamientos, estando en mi burbuja y por eso, es que me sorprendí al ver a Pedro en el marco de la puerta con un buzo azul arremangado y una pequeña mancha en un cachete de ese no sé qué, como cual mecánico que arregla autos, mirandome fijo.
—Estoy acá hace alrededor de diez minutos -habló mientras me sonría.
—Hubieses dicho algo -largué un suspiro y me levante del banco en el que estaba, cruzando los brazos.
—Bueno bueno, seguimos de mal humor me parece ¿No?
—Dale Pedro, no jodas ¿Que queres?
—Es que... -hizo una pausa. —Nada -me miró a los ojos. —Afuera queremos mate y me mandaron a decirte -lo mire fijo y solo di media vuelta hacia la mesada sin decir nada, y así estuvimos varios minutos en ese silencio incómodo, raro, que era raro con él.
Termine de preparar de todo, y fui directo hacia la mesa para dejar todo ahí, él largó un suspiro sin mirarme a los ojos.
—Pau... -tragó saliva. —¿Podemos hablar?
—¿Para después sentirme mal? -lo mire haciendo una mueca.
—Lo que menos quiero es hacerte sentir mal, vos lo sabes.
—A veces siento que no se nota -hablé bajando la mirada, y con los ojos un poco humedecidos.
—Perdon, en serio. Yo nunca te haría mal, a pesar de todo -y me abrazó con fuerza, apoyando su cabeza sobre mi hombro y yo solo deje hundir mi cabeza su cuello, dejando que él se adueñe de mi fuerza y el peso de mi cuerpo porque me dejé enredar por sus brazos y sentir sus manos suaves tocar mi espalda, para estar así un rato largo, disfrutando del silencio, de nosotros, uno del otro y que lentamente nos separemos mirandonos a los ojos.
–Estas manchado -le hable didicandole una sonrisa chiquita mientras con la yema de uno de mis dedos tocaba en forma lenta su mejilla para quitar esa mancha.
–¿Listo? -y él sea quien se muerda el labio inferior apoyando su frente sobre la mía y que la mirada sea más profunda que la anterior. Y dejarnos llevar y darnos un beso, lento, suave, dulce, un beso raro porque sabíamos que estaba mal, o aunque sea él, casi sin transmitir algo, un beso más y que en ese momento no pueda ocultar que caigan mis lagrimas sobre mis mejillas.
Me pasas cdo subas @sofilorenzi.
ResponderBorrarAiiii q vuelvan!!!!
ResponderBorrarNecesito que dejen de boludear y vuelvan ya! No se si te das cuenta pero yo sufro con esta novela porque los pibes van y vienen, Pedro más que nada, y me desesperan ponele (?
ResponderBorrarMe encanta como escribís en serio, esta muy bien contada la historia y todo
@macaa_pauliter
ay cande cande me confuindis o sea se besan,se histerisquean pero él sigue pensando en la novia,necesito que esten juntos je,muy bueno rociibell23
ResponderBorrarnose si emocionarme porque nose como va a ser el proximo cap espero el siguiente besos
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