jueves, 8 de enero de 2015

Capítulo 21

Un pucho, dos puchos, tres puchos, cuatro puchos, cinco puchos y así seguía... Calmando mis nervios o ese algo dentro mío, tratando de aclarar qué quería porque siento que ni yo lo sabía. No podía seguir así, jugando a esto cuando voy a salir perdiendo, y lo admitía ya que Lucía no merecía esto y Paula tampoco, aunque ella me lo haya hecho, en otros términos o circunstancias, pero yo no era así. Y Naomi tenía razón, cuando no estaba con Lucía me acercaba a Paula y yo en verdad, quería a Lu, había logrado quererla demasiado y si algo fallara en nuestra relación no podria dejarla pero odiaba ser bipolar, o impulsivo, porque no podía estar alejado de Paula, o mejor dicho no quería. Había dejado adentro a Paula con seguramente mil dudas, porque casi la bese, pensé que podía jugar un poco pero no me salió porque me termine confundiendo, no es que sienta algo por ella ¿O si? No, no, no. Yo no podía engañarla a Lucía, eso me repetía en mi cabeza.
Me habré quedado afuera del lugar casi una hora, por lo que cuando entré mis amigos me dijeron para irnos al boliche porque ya eran más de la una y media de la madrugada, casi dos. Trate de ignorar a Paula, bueno, trate no, lo hice y así hasta llegar al lugar porque preferí no llevarla en mi auto y que fuera con otro de mis amigos.
Cuando llegamos vi a Lucía hacer la fila con sus amigas y Santiago, un amigo de ella, que digamos no teníamos la mejor relación, nos llevabamos mal porque según él yo reemplace a Paula con ella, y bueno. Me molestó que este con él, no me había dicho que saldrían juntos aunque yo tampoco le dije que invite a las chicas. Bufé porque no quería estar peor con ella pero ya estaba enojado, me pare para hacer la fila y ella estaba a cuatro o cinco personas adelante mío. La escucha reír con sus amigos, y ese flaco. No aguante mis celos y le escribí un whatsapp.

"—Que feliz se te ve con Santiago. La próxima avisame que salis con él, beso." 

Ver como ella agarraba el celular y leía el mensaje, y yo cruzarme de brazos haciendome el despreocupado, mirando a otro lado, hasta que sentí vibrar el celular en mi bolsillo izquierdo.

"—Quiero pasar una linda noche sin sentirme la mina más boluds del mundo por estar con un flaco que no sé si ni siquiera me quiere."

Y sentirme un tarado por no valorar, o no lo suficiente, a alguien que sí me quería. Acaricie mi nuca en señal de ese no sé qué de nuevo y escribí lo que me salió.

"—¿Podemos hablar?"

No tuve respuestas, capaz porque entro al boliche, capaz porque no quería hablarme, capaz porque no vio que le conteste. Y otra vez ese miedo de perderla por una boludeces, un conjunto de boludeces. Mis pensamientos desaparecieron cuando entramos al lugar. La musica, las personas, el calor, todo era un combo que no me dejaba otra que prenderme. Estuve así alrededor de dos o tres horas con mis amigos, tomando un poco de todo. Me había cruzado a Lu un par de veces y ninguna palabra, ella por la suya y yo por la mía, yo con mis amigos y ella con... Con Santiago y sus amigas.
Eran las cuatro y algo de la madrugada y decidí salir un rato afuera a tomar aire, en verdad era a fumar. Lo necesitaba, por suerte antes de ir al patio del lugar vi a Lucía sola en la puerta del baño de mujeres esperando a alguien. No dude ni un segundito y la agarre de su mano para llevarla afuera aunque...

—¡No quiero ir afuera Pedro! -histerica histerica histerica ¿O yo era el histerico?
—¿Hablamos afuera si? -dije tranquilo y ella solo bufo. Caminamos hasta una parte con unos asientos cuadrados con luces alrededor, había personas a pocos metros pero si hablabamos nadie nos iba a escuchar.
—¿Que pasa? -dijo indiferente cruzando los brazos y algo distante de mi. Pude ver que llevaba una pollera larga roja con top blanco, pelo más largo de lo normal porque estaba planchado. Yo solo le sonreía.
—Nos peleamos y te pones linda eh -vi como mordió su labio inferior en señal de ironía aunque sea distante.
 —¿Que queres? Las chicas seguro me están esperando adentro -y me quede fijo mirandola, sus expresiones y pensar como pude quererla tanto en tan poco tiempo, en ese momento me di cuenta que no podía hacerle mal. Me negaba. Me acerque fija ella, apoyando mis manos en su cintura y atrayendola a mi para darle un beso lleno de amor, al que ella al principio no siguio pero después de segundos si, colocando sus manos en mi nuca y haciendo mas fuerte la unión. Estuvimos así minutos, besos y besos, hasta que nos separamos y nuestros ojos se conectaron.

—Odio que seas tan bipolar -dijo con una pequeña sonrisa pero lo decía de verdad.
—Yo también odio mi bipolaridad -le respondí de la mismo forma, divertido. Y le di otro beso, esta vez uno rápido para que ella después me diga que vayamos adentro y que yo asienta. Después ella se fue con sus amigas y yo con los chicos. Ya tenía otro humor, estaba mas tranquilo aunque eso me duro poco porque vi como un chico encaraba a Paula, que tampoco se le negaba y otra vez esa bronca, y quedandome ahí en mi lugar, mirando de lejos la situación para ver hasta donde llevaba.

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