viernes, 2 de enero de 2015

Capítulo 14

Volvimos a la fiesta y todos estaban ya sacados, mientras bailaban. Pude sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo por el contacto de nuestras manos juntas, mire esa unión y después a él, bueno, su nuca, la forma en que caminaba y como cada diez segundos, daba vuelta su cabeza para ver como venia yo. Pasamos por al lado de su grupo de amigos y Hernan nos paró de golpe.

—¡Che! ¿Y esto qué mierda es Pedro? -dijo con un tono de voz elevado, un poco por la musica y otro por la sorpresa de vernos juntos. Pedro me puso atras de él y se acarició la nuca.

—¿Que cosa? Estamos buscando a Cami así ella no se queda sola -tragó la saliva y me señaló. Me dolió que de alguna u otra manera me haya negado porque eso sinceramente, no hacíamos. —¿No la viste? -Hernan negó.

—No te mandes ninguna cagada ¡En serio te digo! -lo decía por mi, yo era un error. Mire para abajo y Pedro apretó con mas fuerza mi mano y volvimos a caminar, hasta llegar a un pastillo de la casa donde no había nadie. Pedro soltó mi mano, se recostó sobre la pared y saco su caja de cigarillos.

—Por favor, ahora no -le dije parandome al lado de él casi chocando su hombro.

—Lo necesito -saco uno y después el encendedor y sí, lo prendió. Le dio una pitada como si fuera la ultima que probaria en su vida, cerrando sus ojos tratando de disfrutarla, se supone que le sacaba los nervios, la tensión o la ansiedad, pensé para mis adentros. Después largo todo el humo y se fue sentando lentamente sobre el piso frío. Le copie la posición y ahi estábamos los dos, en silencio, disfrutando de ese silencio. Pasaron varios minutos, entonces decidí romper el hielo.

—¿Estas borracho o tenes algo de conciencia? -lo mire de reojo. Hizo una cara rara y me negó mientras le daba una de las últimas pitadas al cigarillo.

—Soy conciente, tampoco tome tanto che -me dijo dedicandome una sonrisa.

—¿Entonces hiciste todo eso afuera porque lo querías hacer? -lo mire algo seria y suplicante, esperando que me diga algo con el mayor amor el mundo. Ilusa yo.

—Es que... -hizo una pausa y pensó que decir. —Lo necesitaba -me miro a los ojos y otra vez esa electricidad de pie a cabeza en mi cuerpo. Agache la mirada.

—Yo también -no se lo iba negar, me moría de ganas por abrazarlo así y hubiese querido algo más pero no se dio. Podía verlo de perfil, y era impresionante que no tenga defectos. Me gustaba todo de él, la curva de su nariz, sus labios que no eran ni gruesos ni finos, sus ojos marrones que brillaban por si solos siempre y su pelo despeinado, que hace minutos atras me había encargados de acariciar entero. La forma en la que le daba las pitadas al cigarrillo, vi cada detalle. Y en ese momento me arrepentí de no haberlo besado cuando estábamos afuera, quiza esa había sido mi última oportunidad. Su respiración era pausada y tranquila, y su mirada estaba perdida. 

—¿Fue un lindo momento, no? -dije tratando de remar el momento, al parecer él no tenía porqué hacerlo.

—Fue un momento... -pensó una palabra exacta. —Sincero -mirandome no tan serio, pero si a los ojos profundamente.
La situación era así, intercambiamos palabras y silencio, palabras y silencio, palabras y silencio. Me ponía incomoda, odiaba esto. Él jugaba con el encendedor de sus cigarrillos y yo con las puntas de mi pelo, mirando el lugar.

—Seguro Nao no me quiere ni ver -dije de la nada, fue un pensamiento que paso por mi mente y se lo tire. Sabía la respuesta, todo con ella estaba peor que con Pedro, sí. Él quedó sorprendido por mis palabras. Después de unos largos segundos respondió.

—¿Te soy sincero? -asentí sin ganas. —Estoy peleado con ella -fruncí el seño. —Se enojó y me hizo un planteo, lógico, de que te vuelva a hablar -hizo una pausa. —Supongo que tiene razón, porque a veces hago como si nada pasó con vos y no es así -sonaba sincero. —Y bueno le dije que yo elegí esto, yo no me enoje pero ella sí. Fui a la casa antes de venir acá e irte a buscar pero me dijo que no iba ir, para ver como te hablaba y después ande mal -sonrió. —Me tiene un poco bajón el tema. La extraño y recién es un día que no hablamos -estaba serio y sus ojitos cambiaron ese brillo, que antes tenían.

—Pedro yo no quiero que ustedes se peleen por mi culpa -hable sorprendida por todo lo que me había dicho, no me esperaba que estén peleados. Y menos por mi. —Si queres yo puedo hablar con ella o...

—¡No! -dijo negando con una sonrisa. —Me va matar peor porque te conté, mejor hablo yo con ella en estos días para arreglarnos.

—Como vos quieras -le dedique una sonrisa. —¿Con Lucía se lleva bien?

—Andamos curiosas eh -y yo largué una carcajada. —Si, pero creo que apenas empezamos a salir la amenazo mil veces -sonreía a más no poder. —Le cuesta aceptar a cualquier chica que se me acerque después de lo que... De lo que paso con vos -al final con esa palabras, la gran sonrisa que tenia se disminuyó un poco.

Otra vez silencio, no supe que contestar a lo que dijo y me quede muda. Él tampoco se molesto en decir algo más, entonces ahi estábamos los dos, con una mezcla de frío pero disfrutando de nuestra compañía.

—No quiero hacerle a Lucía lo que vos me hiciste a mi -dijo rompiendo todo ese momento perfecto, rompiendo ese silencio y mirandome a los ojos de una manera triste.


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