viernes, 9 de enero de 2015

Capítulo 22

Narra Paula.

Sentí como Pedro me ignoro desde que nos fuimos al boliche porque no me quiso llevar ni volvió a hablarme. Lo vi un par de veces en el lugar con sus amigos, al principio estaba muy atenta a él pero después decidí no estar tan pendiente a lo que hacía. Disfrute un par de horas con Sol y Cami pero como tengo tanta buena suerte, ironía, cuando eran alrededor de las 4.30 de la madrugada vi como Pedro llevaba a Lucía afuera del lugar de la mano, ella estaba seria y él indiferente. En ese momento me dio un nudo en la garganta, horrible. Odiaba el histeriqueo, odiaba no saber si me quería o no, odiaba no saber que mierda quería, y me quedé ahí como una boba parada pensando, colgada mientras mordía mi labio inferior y sintiendo que no podía seguir así. Que lo necesitaba pero de esta forma me hacía mal. Después de diez minutos los vi entrar a los dos, él la abrazaba por detrás y ella solo sonreía embobada. Decidí alejarme de la situación porque mirar el momento era hacerme mal a mi misma, y no quería. Estaba con mis amigas tomando algo cuando sentía la mirada de un flaco directamente a mis ojos, era lindo, bastante. Alto, pelo morocho de ojos claros. Me fui a la barra para despejarme un poco y vi como venia a mi.

—Hola -mientras me sonría bien, no muy chamuyero ni tampoco seco.
—Hola -fingí una sonrisa porque no estaba con el mejor de los humores.
—¿Queres tomar algo? -negué y señale con mi mano el vaso de gancia que tenia en la barra, el asintió con una sonrisa mas grande que la anterior. —Pablo, un gusto -me miró fijo a los ojos.
—Paula -esta vez lo mire y sonreí de cortesia para después poner detrás de mi oreja un mechon de pelo.
—¿Despues podemos bailar? Onda tomamos algo ahora y después si.
—Dale, te espero -no era mi tipo pero bueno, algo tenia que conseguir. Todas mis amigas tenían a sus chicos acá en el boliche y yo nada, estaba enamoradisima de alguien que no sabia que ni él lo que quería. Mire para mi derecha y vi a Pedro observandome fijamente a mi, serio mientras tomaba algo que no podía diferenciar. Al parecer se dio cuenta que lo miraba y sonrió falsamente. Pensé que podía estar celoso pero no ¿O si? Tenia que aprovechar eso, esta noche.  Había alguien que me quería llegar, un ex que para mi estaba celoso, y que si me veía cerca de un hombre no se iba a controlar. Me di vuelta hacia donde estaba Pablo para sonreírle. Estuvimos un rato charlando, teníamos la misma edad aunque él era de una ciudad vecina, la verdad aburrido todo pero trataba de demostrarme lo mas feliz del mundo ahí para que Pedro sienta que si él puede estar con alguien, yo también. Mire un par de veces hacia él y seguía observandome, hasta que Pablo me habló de algo que me saco de mi pensamientos.

—¿Bailamos?
—Obvio, vamos -le sonreí para después unir una de mis manos con la de él y tratando de que Pedro vea esa unión. Fuimos hasta el centro de la pista y ahi estaba, tratando de hacer celoso a alguien que mientras estaba conmigo pocas veces lo fue. Pablo en un momento me agarró por la cintura para atraerme mas a él, no pretendía besarlo, para nada. Seguimos juntos por unos minutos mas, mientras reíamos y hablabamos, hasta que sentí como un mano se apoyo sobre el hombro de Pablo para alejarlo de golpe de mi. Y ahí lo vi a Pedro, sonriendo falsamente.

—¿Que te pasa flaco? -creo que esta parte de que Pablo se enojara no la tenía en mis planes.
—Te equivocaste de mina me parece -habló como si nada. —Te la robo un rato, no te enojes -mientras agarraba mi mano y me llevaba hacia otro lado de la pista. Dejando al otro chico sin posibilidad de respoder y yo solo me di vuelta para dedicarle un "perdón" al pobre pibe que use para poner celoso a mi ex. Me sentía orgullosa de mi por haber logrado lo que quería.

—¿Que hacías con ese flaco? -me habló con una voz indignada, yo me reía en mis adentros.
—¿Te importa?
—Obvio que me importa -hizo una pausa, yo me quede sorprendida por sus palabras que seguro fueron impulsivas. —¡No podes estar con alguien que ni siquiera conoces!
—¡Ay Pedro! ¿Estas celoso?
—Mira si voy a estar celoso -se separo un poco de mi, e hizo un gesto con sus ojos mientras levantaba una de sus cejas y se mordía el labio inferior. —Es obvio que no -le sonreí y cruce mi brazos, mirandolo de una manera desafiante. —¿Que queres? Ni hablar se puede con vos -bufó.
—¿Que dije? -me salió una carcajada desde el alma. —¡Vos sos el que venís de la nada y me alejas de un flaco!
—Te saque porque... -me miró fijo a los ojos tratando de encontrar una respuesta. —No sé porque te saque.
—¿Te das cuenta que ni vos sabes lo que queres?  -respondí sincera.
—Si que sé -me dijo tratando de sonar seguro de sus palabras.
—Entonces... -hice una pausa que al parecer para Pedro fue eterna. —¿Estas seguro de lo que sentís por Lucía y que yo no te confundo? -hablé acercandome peligrosamente a él.

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