martes, 6 de enero de 2015

Capítulo 20

Las palabras de Nao no salían de mi cabeza y me negaba a aceptar que fueran verdad. Era demasiado rencoroso para aceptar que Paula me removió de nuevo los sentimientos, todos los sentimientos. Y aunque hubiese querido estar con ella, el otro día en la fiesta, no me arrepiento de hacerle dicho que "no" porque me dolía pensar hacerle mal a Lucía cuando... Cuando ella no se lo merecía. A pesar que estemos peleados porque ella prefirio salir con sus amigas en vez que conmigo, como tipo de "reconciliación", no quería arruinar el momento. Si, ya sé una boludes la pelea pero quería que nos veamos o hagamos, solo por hoy, algo solos después del malentendido o lo que fue, y ella me dijo que no, lo tomé mal y bueno. Discutimos, ella se fue enojada planteandome que había arreglado con sus amigas antes y que yo hoy iba salir con los chicos, aunque me olvide de decirle el pequeño detalle de que invite a Sol, Cami y Ludmi con Pau incluida en este tipo de previa, por invitarlas porque como ella se fue con sus amigas y me negó salir, yo salgo con los míos e invito a mi ex novia aunque obviamente diez minutos después me arrepentí pero era tarde. Ahora estaba con Nacho yendo a abrir la puerta donde seguramente estaba Paula, seguramente hermosa, y seguramente no me iba poder controlar a histeriquearla. Todas entraron y pude sentir como me ignoro un poco, no le di importancia o quise no darle importancia pero la veía tan sola, tan perdida, tan parada sin saber que hacer, porque sus amigas se fueron con mis amigos, y no me quedó otra alternativa aunque podría haberla dejado sola y seguir como si nada pero era yo, y ella era Paula, mi ex. Y en nuestra relación todo fue así, y mas este último tiempo, todo es "casualidad". Fui lentamente caminando hacia su espalda y aprete su cintura haciéndola saltar del miedo. Reí por su susto y por como me miró sorprendida al ver que era yo. Su mirada estaba triste, como perdida, su cara era algo seria y yo no entendía porque la indiferencia.
Yo, por mi parte, seguía enojado con Lucía por negarme la salida ¿Que le costaba cancelar con las amigas? Eso no era nada pero podía jugar a algo, aunque había muchas posibilidades de quemarme. Me acerque fijamente a su boca y me termine corriendo hacia su oído, chocando mi piel con la suya.

—Pensé que no ibas a venir -hablé solamente para que ella pueda escucharme y me despegué de la misma manera, lentamente.
—No le podía fallar a las chicas -habló con una actitud superada, sabía que le costaba hacerse la indiferente y yo, yo solamente le sonreí.
—Yo tuve la idea de invitarlas -hablé y vi como sus ojos hicieron un gesto raro, no se esperaba eso o bueno, ni yo tampoco pero mis impulsos me llevaron a eso.
—¿En serio? ¿Por qué? -siempre tan curiosa.
—No sé, a las chicas las extrañaba mil y bueno, les dije a los otros, si vienen ellas que vengas vos también, y obvio que me encanta que hayas venido -era un lance, oculto bajo con otras cosas. Capaz se daba cuenta, capaz no. Sabía que si seguía así, algo iba terminar mal y eso no podía pasar.
—Gracias por el cumplido -vi como sus ojos bajaron a mi ropa, mi pecho, mis piernas y después mi zapatos. Era tan obvia, que eso la hacia única. Aproveche esos momentos, para observarla también. Vestido blanco al cuerpo con brillos que eran notables, estaba linda, muy linda. Despegue la vista sobre su ropa y volví a verla a ella, que seguía colgada hasta que en un momento se sonrojó porque yo le sonreía tiernamente. Decidí jugarmela un poco más, confiaba en mi.

—¿Y como estoy vestido? ¿Lindo? -de su boca se escapó una sonrisa, y no existía más esa Paula superada o indiferente.
—Muy -dijo eso y automáticamente me acerque unos centímetros a ella, como un impulso, otro impulso. Viendo como ella mordía suavemente su labio inferior.
—¿Te gusto? -era una pregunta con doble sentido, aunque por como la hice, fue como persona. Como si gustara una persona, y clave mi mirada en sus ojos brillantes.
—¿Y yo a vos te gusto? -y ella también se acercó peligrosamente a mi. Estábamos tan cerca o quizá no tanto como otras veces.
—Un poco, solo un poco o poquito -ella sonrió sin creer en mis palabras, como ironica. —¿Qué? -pregunté divertido.
—¿Solo un poco? Años de relacion tenemos. Ese "solo un poco" es muy pobre -sonrió cálidamente y miro hacia un costado, pensando que decir para después volver a mirarme a los ojos. —A mi me gustas -y a los segundos ver como sus ojos, su cuerpo o su todo se volvió nervioso y fue ahi cuando apoye delicadamente, una de mis manos sobre su cintura, transmitiendole confianza y en ese momento ya no estaba jugando con fuego, porque el fuego ya me quemaba.
—¿Cuanto te gusto? -le susurre por un costado de su cabeza, mientras subía y bajaba mi mano por su espada. Sentí como ella apoyo su cabeza en mi hombro, dejando todo su peso sobre él, con la respiración tranquila.
—Muchísimo -habló mientras llevaba una de sus manos a mi nuca, acariciandola en forma tierna y pausada, como analizando cada centímetro de esta. La abrace con mas fuerza atrayendola a mi, con la necesidad de que nuestros cuerpos estuvieran mas pegados, mas juntos, mas unidos. No se cuando tiempo estuvimos así, pero se me cruzaron tantas cosas por la cabeza. Sentía tanta paz estando así, con ella, escuchandola respirar y sabiendo que acá, en esta unión de nosotros había una historia. Nos conociamos tanto, habíamos estamos juntos desde chicos y que a pesar de todas las cosas sigamos de alguna manera conectados, y que sea magia nunca se haya ido porque estos momentos eran únicos. Despues de largos minutos, empezamos a separarnos, ella saco su cabeza de mi hombro, yo le copie el gesto. Estábamos a nada, sentíamos ambos nuestras respiraciones, sus ojos estaban fijos en los míos como esperando que llegue el momento y yo estaba ahí, observandola como hace mucho no lo hacía. Su piel suave, sus ojos verdosos y la cicatriz, que cada vez que sonría se le notaba más. Sentí una electricidad en mi espalda cuando sus manos tocaron mi pelo, y bajaron hacia los costados de mi cara, apoyadas en mi barba, nuestras narices se rozaban y su mirada era cada vez mas profunda.

—No... No quiero que esto sea así -hablé de la nada, casi sin conciencia y sorprendiendola. —No quiero hacerle mal a nadie con esto, si esto pasa tengo que aclarar un par de cosas. Quiero que sea especial -cerré mis ojos y la abrace mas fuerte que antes, como si fuera un perdón por casi hacer algo que al final no hice. Me separe, la mire, le di un beso rápido casi sin pensarlo en la comisura de sus labios y me fui al patio de la casa de mi amigo, a respirar, a calmar mis nervios, a fumar, a despejar mi cabeza.

2 comentarios: