jueves, 25 de diciembre de 2014

Capítulo 5

Después de esa charla que necesitaba yo, y él también, decidí irme de la cocina dejándolo solo de nuevo. Fui al baño y si, en ese momento no pude aguantar las lágrimas aunque traté de contenerme ya que estaba en una casa ajena y no quería que todos sepan que había llorado, menos Pedro porque se daría cuenta que es por él. No pasó mucho tiempo cuando papá y mamá decidieron irse, saludamos a todos y volvimos a casa. Suspire cuando me sente en el auto en señal de que se había acabado la noche, mamá cuando llegamos me dio un beso en la frente y un sentido abrazado. Subí a mi pieza, me acoste y pensé. Pensé en todo, en nuestra relacion actual, en la que tuvimos, en el nosotros, en él, en mi, cuando lo engañe, los momentos feliz y tristes, pensé en nuestro todo. No podía aceptar que todo se termine, no quería que todo se acabe por un error mío. Lo amaba y estaba segura, trate de analizar bien todo y tampoco creo que Pedro me odie. Alguna vez escuche decir a mi papá que del odio al amor hay un solo paso, pero del amor al odio, ninguno ya que es imposible. El amor queda, siempre algo queda. Me dormí sin darme cuenta, llorando. Había sido una larga noche.
Eran 7.00 de la mañana y mamá no fallaba en despertarme para ir al colegio, me levante con un humor raro, me vestí, baje y comi. No tenía muchos ánimos por lo que me fui de casa algo temprano. Iba caminado hundida en mis pensamientos, ni siquiera me di cuenta de que había pasado por la casa de Pedro. Ya había llegado a la escuela pero como era demasiado temprano, busque a Camila así no estaba sola, después de hacer unas tres cuadras y ya encontrarme con ella, volvimos. Entramos al colegio y en el pasillo estaban Ludmila y Sol, las saludamos y hablamos un rato esperando que toque el timbre. Pedro estaba a unos metros nuestros con sus amigos, que eran un grupo de mas o menos seis chicos. De repente se unieron a ellos, un par de chicas, que saludaron a cada uno animadamente. Mi cara ya se había desfigurado un poco. Unos minutos más tarde, apareció una chica algo baja, pelo rubio largo, con grandes ojos color miel, que saludó en general y se acerco en forma decidida a Pedro, que la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Pude sentir como mi corazon se derrumbaba en segundos, la cara de mis amigas eran de lastima y como de un "te íbamos a contar eso". Sentí ese estupido nudo en la garganta y el dolor en el pecho, mordí mi lengua con fuerza para contener la rabia y la bronca. Mis ojos seguían fijos en esa imagen, aunque ya tenia algunas lagrimas, Pedro la abrazaba dulcemente por la cintura mientras le decía algo por el oído a lo que ella rió segundos después. Me sentía tan estúpida por creer en que todo iba ser igual, que el me quería, que podía lograr nuevamente que me ame, pensé que en el fondo podíamos volver a ser lo que alguna vez fuimos. Baje la mirada y me dirigí al baño para lavarme la cara. Ludmila fue las única que me siguió, y cuando me encontraba de frente al espejo, me dio vuelta para abrazarme y decirme un "—No te pongas mal, perdón." Yo la abracé tan fuerte sin decir nada. Me separe y refregue mis ojos. Escuchamos sonar el timbre y mientras caminabamos decidí preguntarle algo.
—¿Quien es? -dije con una voz frágil.
—Se llama Lucía, tiene un año menos que nosotras, va a 5to economía. Nueva en la escuela, bueno, empezó a mediados del año pasado. Empezaron a salir o algo así en el verano. Por lo que sé no son novios, van despacio -hizo una pausa. —Él... Él la quiere Pau -me miró fijamente a los ojos, sabía que le dolía decirme eso. Le susurre un gracias y me meti en el aula. Ahí estaba él, hablando animadamente con Naomi, los dos reian. Entre y solamente me sente. El preceptor nos dijo que solamente tendríamos la primera hora, ya que los demás profesores tenían un tipo de congreso y no estaban. Nos podíamos retirar. Agredecí eso. La clase de biologia paso mas lenta de lo que imaginaba, hasta que no aguante y me recoste en el banco, faltaban diez minutos para irnos y mi cabeza decía basta. Cerré los ojos y trate de no pensar en nada aunque era imposible. Si, por fin. Junte las cosas en forma lenta y Pedro también, Ludmila me esperaba con las chicas pero cuando vieron que solo quedaba él, decidieron salir del aula. Mordía mis labios para no decirle nada, tenia una mezcla de sentimientos gigantes pero no aguante. Él se cargo la mochila al hombro y cuando estaba por salir del aula, le dije. 
—¿No me pensabas decir que tenias novia? -dije con rabia en los ojos y en mi tono de voz. —¡Me hiciste quedar como una estúpida!

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