martes, 17 de febrero de 2015

Capítulo 43

Había pasado una semana y cuatro días desde esa charla, por ende era viernes. Después de lo que me dijo Pedro me quedé unos diez minutos con él hablando, contandole un par de cosas (que si podía decir) hasta que la enfermera me dijo que le tenían que hacer un par de estudios por lo que tuve que irme, solo vi a Pedro bufar ya que no le gustaba para nada esto de estar en una clínica y sumandole que le pongan inyecciones o tenga que tomar varias pastillas o remedios, aunque sea por un par de días. No habíamos vuelto a hablar, ya que al pasar los días otras personas fueron entrando a verlo, hasta Lucía, me dio un escalofrío en todo el cuerpo cuando la vi pasar y miedo, no sabía porqué.
Pero eso en este momento era lo que menos me importaba, hoy  viernes le daban el alta a Pedro, o bueno a decir verdad el seguía su tratamiento tal cual acá pero en su casa. Estaba demasiado nerviosa por como iba ser todo, hace dos horas había llegado del colegio y fui casi corriendo a casa para cambiarme y poder llegar a tiempo, Ana y Fede estaban en el hospital, mientras que Nao, el resto de sus hermanas y yo los esperábamos en su casa, arreglando todo para que él se sienta cómodo. Un detalle aparte es que Horacio esta casi recuperado, Ana había sido la encargada de contarle todo lo que pasó a lo que obviamente tuvo su consecuencia, pero al parecer o por lo menos es lo que demuestra, esta bastante bien. Los doctores nos habían pedido que, a pesar de que le den el alta a Pedro y que él este mas aceptado a conocer personas nuevas para su situación actual, no lo ahoguemos con demasiada gente junta, por lo que su familia solo dejó que estuvieramos nosotras dos, lo cual agredeci.
No podía quedarme quieta en un lugar cuando escuché el auto frenar al frente de la casa. Me acerque a la ventana y pude ver a Fede ayudandolo a bajar, mi corazón paró de nuevo al verlo tan indefenso. Tenía un buzo azul con un jean largo, ya que hacia bastante frío, su barba estaba mas corta que larga y según la última vez que hable con su enfermera, había recuperado bastantes fuertes aunque no estaba igual que cualquier persona. Me separe de la ventana con una vista hacia el suelo para alejarme de todo un poco, o bueno no quería estar con él apenas llegara. Primero las hermanas, claro, atrás de ellas estaba Nao y bueno, como dije un poco distanciada yo. La puerta abriendose interrumpió mis pensamientos, por lo que levante la vista y me encontré con un Pedro sonriente, quizá era porque ya había hablando con todos en el horario de visitas cuando estaba en la clinica, al revés de lo que pensaba él se acercó uno por uno a saludar, mirandolos y diciendo un "Vos sos..." y su nombre, le acerto a todas. Me dio algo de tristeza toda la situación, o no, no era tristeza, sino que era algo bueno este recibimiento a pesar de que el no se acordara de nada. Camine hacia la cocina, a lo que nadie me vio, saque la jarra de jugo y me servi en un vaso. Apoye todo mi cuerpo sobre la mesada y me perdí en un algo estando sola en la cocina pero, de nuevo, un grito me sacó de mis pensamientos. "¿Y Paula?", si no me equivocaba era la voz de Pedro y me estaban buscando a mi. Pocas veces había sentido tanta ilusión en mi vida, mis ojos brillaron de una manera especial. Y antes de que puede dejar el vaso e ir allá, apareció Sonia.

—¡Acá está Pepe! -y al segundo verlo a él, con una sonrisa quizá mas grande con la que entró, enviando la mirada hacia mi.
—¡Pau! -y que yo me sorprenda al recibir un abrazo de su parte pero que una voz interior mi grite un "¡Reacciona!" para yo también devolverle el abrazo, pero de alguna u otra manera me deje abrazar por él, por sus brazos y que apoye con totalidad mi cabeza en su hombro. —Ana me dijo que ibas estar acá y entonces te estaba buscando, pensé que te había ido...
—No, es que como vi como estabas allá con tus hermanas no quería molestar.
—¿En serio lo decis? -asenti. —Para mi son todos iguales -frunci el seño. —No reconozco quienes son mis hermanos, o papas. Osea si sé pero para mi, en lo que es sentimiento -hizo comillas con sus dedos. —Son todos iguales, es como que con vos salía pero yo no me acuerdo o Nao era mi mejor amiga pero no lo tengo tanta confianza ahora.
—Ahora entendi -le sonreí. —Estas re simpático -largo una carcajada chiquita.
—¿Viste? Es porque cuando estuve en el hospital tenía un psicólogo -yo asenti. —Y me dijo que si ponia optimismo y era mas sociable, o como se diga, me ayudaba a acordarme o igual que hacer algo que antes me gustaba, porque según él cualquier detalle puede hacerme recordar -largo un suspiro. —¿Me das jugo?
—Que bueno que seas optimista -escuche susurrar un "aunque sea trato" de su parte, mientras yo le servia jugo en un vaso aparte. —¿Que vas hacer hoy? -le di el jugo.
—Por ahora tengo hambre y sueño, así que como algo y si me dejan voy a dormir ¿Y vos?
—Yo me quedo un rato mas y después me voy a casa aunque sea un par de horas para estudiar porque el lunes tengo examen y no quiero pasarme sábado y domingo estudiando -mordi mi labio inferior.
—¿Queres que te ayude?
—¿Que?
—Si queres que te ayude, es que Ana me dijo que mis hermanos cada uno volvia a su casa y capaz ella se concentra en ayudar a Horacio, me voy aburrir ya el primer día en donde se supone que es mi casa.
—¿En serio queres?
—En serio Paula... ¿Venis?
—Obvio. Tipo seis vengo ¿Dale?
—Dale, genial -y Caro entro a la cocina con una sonrisa pícara a lo que yo baje la mirada, y Pedro no entendió, nos dijo que llevemos los bocaditos dulces para comer algo porque en un rato algunos ya se iban a empezar a ir. Y así pasamos ese rato, tratando de hacer sentir cómodo a Pedro.

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