martes, 17 de febrero de 2015

Capítulo 44

Necesitaba verme linda, necesitaba sentirme más femenina, necesitaba arreglarme para ir a su casa, no había una razón o bueno sí, Pedro. Aunque no pase nada (porque no iba pasar, eso repetía mi cabeza) quería verme o demostrarle, en esta relacion que empieza de cero, que soy una mujer que le gusta verse bien. Por esta razón estaba en mi casa dando vuelta mi ropero buscando algo casual pero lindo y a la vez fino, ya sé, difícil. Eran las 16.30 y tenía media hora para encontrar a ropa perfecta, a las 17 hrs me tenía que bañar para estar lista a tiempo y llegar puntual. Mi pieza era un solo desorden, no quería ponerme histérica pero me era inevitable. Al final me decidí por lo más simple del mundo: jean claro, borcegos, un remera manga larga que no se me vería porque me voy a usar un buzo de hilo algo fino y también pensé llevar un abrigo de paño negro ya que iría a las seis de la tarde de un día nubladisimo y comenzaba a anochecer, estábamos en el pleno otoño, por lo que cuando vuelva iba ser el doble de frio que ahora. Lista la ropa, me di un baño para relajarme después del día cargadito que había tenido, pude lograr lo que quise así que esa histeria desapareció en segundos. Salí, me vestí, me peine, me puse la mochila en mi hombro y en menos de lo que pensaba estaba llamando a papá para que se digne a llevarme a la casa de Pedro, porque a pesar de que quedara a una cuadra hacia frío y él se había ofrecido amablemente a llevarme. Estaba a punto de escribirle un mensaje pero no sabía si tenía el celular de nuevo y además cada cosa que pensaba hacer me repetía en la cabeza si se acordaba o no que era. Ilusa. Papá apenas baje del auto se fue, el frío y la cama valian más que yo. Toque el timbre esperando que alguien me atienda y después de dos minutos (eternos) apareció Pedro con su pelo totalmente desordenado, una de sus manos guardada en el bolsillo del buzo que tenía puesto, con un jean y en medias, sumado a la sonrisa que había en su cara. Moría por abrazarlo y llenarlo de besos, demasiada ternura me dio por lo que me quedé embobada mirandolo.

—Pau, veni. Pasa -corrió su cuerpo a un costado para que yo pueda pasar sin antes dejar depositado un beso en su mejilla, transformando ese clima frío por uno cálido gracias al aire acondicionado de su casa. Di vuelta mi cabeza hacia la cocina donde observe hojas por todos lados de la mesa, acompañadas de dos o tres libros, lapiceras, lapices, etc.
—¿Y esto?
—Es que Ana me dijo que mire las cosas que tenía en mi cuarto, entonces lo revolví de arriba a abajo, mire algunas fotos y encontré las cosas de la escuela, leí un par de hojas para ver si te podía ayudar pero un plomo es esto... -ambos reimos. —Entonces estaba por preparar dos café y justo llegaste.
—Bueno, por lo menos intentaste -le sonreí porque al mirarlo no podía hacer otra cosa.
—Deja las cosas ahí en la mesa, cuando termine de hacer esto empezamos ¿Dale? Me decis en que te puedo ayudar...
—Dale -deje las cosas en una silla y me acerque al tipo mostrador que tenían para separar la parte de cocina de la mesa donde comian. Me fue inevitable no acordarme de la mañana que tuvimos hace un par de semanas atras, acá nos dimos nuestro último beso en serio (sacando el pico que le tire en el auto) y como él por primera vez no me había dicho nada, porque no le interesaron las consecuencias de eso y lo disfrutó. Suspire y me concentre en la realidad, él al parecer me estaba hablando mientras batia el café.
—¡Batilo! -ese grito acompañado de una sonrisa me distrajo por completo.
—Ahora lo hago aceleradito...
—Y si te colgaste.
—Perdón, perdón ¿Que cosas leiste de la escuela?
—Algo de biología, vasos sanguíneos, me aburrí y lo deje ahí igual...
—Yo más que nada tengo que practicar varios ejercicios de matemática, si queres vos me podes pasar a la computadora un trabajo práctico que ya tengo hecho o no se.
—Dale Pau -hubo un par de minutos en silencio, que si seguían iban a ser incómodos. —¿Ya está tu café? -asenti y se lo di. —Anda sacando las cosas yo ahora voy con los café y bocaditos que quedaron de hoy...

Y así pasamos la tarde, o bueno, desde las seis hasta las siete y media pasadas charlando sobre la escuela, Pedro había terminado antes que yo de pasarme el trabajo práctico y yo estuve un rato más. Matemática me costaba demasiado pero esta vez le había podido agarrar la mano. Después de terminar todo, yo ordene la mesa y él lavó las tazas y en menos de diez minutos estábamos sentados en los sillones del living viendo una película (malísima) que a Pedro le encantó, al contrario de mi que sentía que en cualquier momento me dormía. Así pasamos otra hora y ya eran las ocho y media. Lo que llevó unos diez minutos de comentarios alargadores de su parte por lo que genial que era la película según él, hasta que callo y se formó un silencio. Él haciendo zapping en la tv y yo usando el celular.

—Me aburro -aparto la cabeza de la tv y me miró. —Hagamos algo Pedro, pensa.
 —¿Comer?
—¡No! Algo más divertido...
—Estoy pensando, pero vos también hacelo -y así estuvimos un par de largos segundos.
—¡Ya sé!
—¿Qué?
—Vos desde siempre quisiste estudiar producción de tv...
—¿En serio? -asenti.
—Quiero que trates de producirme un programa de televisión en cualquier parte de tu casa, yo soy la conductora y vos, obvio, mi productor.
—No tengo imaginación para esas cosas...
—Dale, a vos te encantaba. Capaz te acordas de algo -le sonreí. Haciéndolo parar para ya empezar con esto.
—¿Y que hacemos?
—Primero tenes que pensar de qué queres hacer el programa -me escuchaba atentamente. —Puede ser un programa de canto, o baile, o un programa de cocina...
—¡Ese quiero!
—¿De baile?
—¡No! De cocina.
—Bueno -camine hasta la cocina apoyandome en la barra que separaba la cocina del comedor. —Ahora te toca pensar a vos...

Y de a poco Pedro iba pensando cosas, me dio un pimentero y me dijo que este iba ser mi micrófono, estuvimos ensayando como seria la entrada mía como conductora (habíamos tomado muy en serio a la idea).

—¡Espera!
—¿Que pasa?
—En mi pieza encontré una cámara para grabar que podemos usar ¿No? -asenti entusiasmada. —Veni, ayudame a buscarla... -subimos la escalera hasta llegar a su cuarto, donde literalmente tal cual me había dicho él, estaba desordenado de arriba a abajo, o bueno, más que nada su cama que estaba llena de fotos, juguetes viejos y la mochila de la escuela. Él no le dio demasiada importancia y se dispuso a buscar lo que quería. Quizá fue casualidad pero mi mirada se concentró en un par de audífonos grandes de color negro, que encajan perfecto para un productor.
—¡Pedro, veni!
—¿Que pasó?
—Ponete esto así quedas más productor... -y sí, parecia un productor hecho y derecho. Lo único que hice fue enredar el cable en el jean donde se supone que va el cinturón.
Él siguió buscando la cámara por su parte y yo me digne solamente a ver una caja que decía "cosas viejas", donde encontré fotos de él con sus amigos jugando al futbol de muy chiquitos, algunas con Nao cocinando cuanto tenían menos de diez años (me dieron demasiada ternura) y después encontré una de él y yo antes de subir al colectivo donde íbamos a viajar con la escuela, y al fin y al cabo fue ese día el que nos dimos nuestro primer beso. Guarde las fotos y segui viendo lo que había, encontré una bolsa con un nombre que era "15 de Ludmi", que había sido otro momento especial ya que nos habíamos puesto de novios el mismo día de la fiesta de mi mejor amiga. Estaba lleno de pelucas, silbatos y una sola vincha de plumas rosas lo que me pareció bastante divertida. Hasta que escuche a Pedro gritar un "¡Acá está!" lo que me obligó a guardar todo excepto la vincha que la deje en mi mano.
—La  encontré estaba en los cajones del ropero...
—Genial.
—¿Y eso?
—¿Que cosa? -pregunte distraída.
—Esto -y me saco la vincha de mis manos poniendosela sobre los audifonos queriendo hacerse el divertido.
—Ah, eso -largue una carcajada chiquita. —La encontré revolviendo un poco todo esto...
—¿Me queda bien?
—Si pero espera que te la arreglo bien -que él se deje arreglar por mi, y que yo no me pueda concentrar en otra cosa que no sea en lo cerca que estábamos, porque podía ver el brillo de sus ojos. A pesar de que no se acuerde de nada estábamos pasando una hermosa tarde y ahora que yo este aprovechado esto de arreglarle las plumitas rosas en su cabeza para sentirlo cerca de nuevo, y que seguramente él ni siquiera me vea como una futura "novia" y que este más embobado en la cámara que en mi. Literalmente.

Bajamos y Pedro me filmó tratando de conducir un programa, aunque todo esto terminó en ambos cocinando ñoquis para toda la familia de Pedro, llenos de harina y dejando la cocina de Ana hecha un desastre.


no se si les gustara pero es el cap que más me gustó escribir💕

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