No sé como hice pero me escabullí para poder salir de esa casa. Me agotaba estar con tantas personas y más que nada me molestaba el trato como si fuera un bebe de cinco meses. Estábamos bastante lejos de la ciudad, es más, el vecino más cercano era a dos cuadras y yo solo caminaba. El aire frío y seco chocaba mi pelo, y por causa del viento también se levantó polvadera. Habré caminado unas cuatro cuadras en línea recta hasta que encontré una mini casa de dos pisos donde en la parte inferior había una ventanita que decía "kiosco", toque mi bolsillo y tenía un billete de $50 y dos de $20, claramente no sabía como habían llegado ahí. Parecía que era a propósito ver un cartel gigante sobre una publicidad de los cigarrillos marlboro. Y de nuevo esas ganas de fumar, aunque sea uno, estuve unos cinco minutos peleando con mi otro yo hasta que no me contuve y acá estaba, abriendo una cajita para sacar uno y deducir que no tenía fuego. No pegaba una. Me resigne por lo que volví a casa, con el paquete de cigarrillos guardado en el jeans.
—¿Donde estabas? -eso es lo primero que escuché apenas abri el portón de la casa.
—Estaba dando un par de vueltas -hable sin preocupación, casi indiferente. Para al segundo ver a Paula mirandome fijo a los ojos, ni muy muy ni tan tan.
—Te vi hablando con Nao -me tense un poco.
—Si, bueno, tengo que conocerla un poco mas ¿O no?
—Se supone -ella asintió y suspiró. Me acerque a ella con el fin de que entraramos a la casa aunque no tenía demasiadas ganas.
—No quiero entrar -pare en seco a un par de pasos a la puerta, que se encontraba en el marco ella también.
—¿Por?
—Me siento incómodo -trate de ser lo mas sincero posible. Paula quedó mirandome, como pensando en algo. —¿Que?
—Veni, vayamos a un lugar -y que se acerque a mi.
—¿Donde?
—Mientras caminamos te digo... -me pareció linda la idea. Me despejaria un poco, y además Paula me ayudaba a tranquilizar esa incomodidad que sentía con otras personas.
-
—¿Sabes a donde vamos o me chamuyaste?
—Obvio que sé, antes veniamos acá los dos.
—¿Como?
—Vinimos un par de veces mi familia y la tuya juntas, a almorzar o cosas así, pocas igual. Cuatro o cinco de grandes pero de chicos muchas más pero ni me acuerdo. Una vez salimos a caminar y encontramos un tipo de parque -hizo una pausa. —Es importante -y calló.
—¿Por qué?
—No tendria que decirte, bueno, no sé -miro hacia al frente del camino, desviando la mirada de mi.
—Quiero saber.
—Acá nos pusimos de novios -tiro y yo solamente me quedé pensando, no quería forzar las cosas. Y siendo sincero en lo que menos había pensando era en algún tipo de relación.
—Pau... Yo... -me interrumpió.
—No digas nada, no hace falta -seguía sin mirarme, esto le dolía.
—Yo también quiero conocerte -ella envío su mirada sobre mi al segundo. —Podriamos salir, o algo. Me contas nuestra historia, todo puede ayudarme.
—No te sientas presionado -hablo con una voz tímida. Casi un susurro.
—Si te lo digo es porque lo quiero hacer -suspire, parando el paso en el medio de la calle de tierra.
—No tenes porqué tratar de conocerme para que estemos de nuevo juntos ni enforzarte en hablar con Naomi, ni venir acá por obligación -hablo con ganas de decirme eso hace tiempo.
—¡Lo hago porque quiero! Quizá si, vine acá por obligación pero hablar con Naomi lo hice porque quería igual que estar acá con vos, sino te hubiese dicho que no. Perdí la memoria pero no soy tarado. Quiero conocerte, saber las cosas que te gustan, cuando fue nuestro primer beso, anécdotas juntos, como era, los aniversarios ¡Quiero saber! Y no te lo digo por compromiso -que ella solo me mire un par de segundos y luego baje la mirada, buscando alguna respuesta en las piedras que había ahí.
—Hablemos cuando lleguemos mejor -que ella siga su camino y yo tenga que seguirla.
-
—¿Que queres saber? -estábamos alejados uno del otro. Ella parada dandome la espalda y yo recostado sobre un árbol con mis brazos alrededor de mi piernas que se encontraban haciendo presión sobre mi pecho. —Si vas a estar con esa cara nos vamos... -este jueguito de estar seria sin razón me estaba cansando.
—Si queres irte, andate -no tenía ni la mínima idea de porqué el enojo. Si bien habíamos tenido una charla anterior donde levantamos un poco la voz, ella no se demostró efectada.
—¿Que pasa? -hable parandome y caminando dos pasos hacia ella (que seguía sin mirarme)
—Nada -ese nada fue casi audible.
—Hey... Pau -no sé porque pero me dio escalofrío escucharla de esa manera. La mire de costado levantando su mentón para que me vea a los ojos pero solo recibí que me abrazara escondiendo su cabeza en mi cuello y sus brazos enrienden casi en forma automática, mi nuca. La abrace también con algo de necesidad por como lo hacia ella. No sabía que significaba esto, mi cabeza no podía ponerse en un eje fijo para pensar. Cualquier pensamiento que se me cruzó por la cabeza fue opacado por una congoja de Paula, profunda, audible solamente para mi y no supe contestar de otra forma que no sea uniendola más a mi. —¿Que pasa? -hable después de unos largos minutos, estando en la misma posicion y dejando unas caricias en su pelo.
—Prometeme que nunca nos vamos a separar -hizo una pausa y sentí como mi pecho se fruncio. —Que vas a intentar conocerme. Vas a mirarme, vas a mimarme, vas a estar siempre con tus chistes para mi, no quiero que lo que te haya pasado nos separe mas de lo que podemos -para este entonces sus lagrimas habían vuelto a salir en forma de cataratas de sus ojos, ahora, verdes oscuro. —Prometeme que vas a quererme a pesar de todo -la mire directo a sus ojos porque era la forma más sincera, al segundo le sonreí para acercarme a su oído derecho.
—No puedo prometerte nada ni a mi mismo podría -ella bajó la mirada pero hice que la levante al segundo. —Pero si puedo decirte que quiero conocerte, saber de vos, que te gusta, las cosas que odias -hice un movimiento para poder verla de nuevo fijamente, habían vuelto de apoco un brillo a sus ojos. —Podrias contarme que hice para enamorarte tanto porque ni yo lo entiendo -ella me sonrió con algo de timidez. —¿Por qué te habías enojado?
—No era enojo -trago saliva. —Me atrapo el miedo de que nunca volvamos a ser lo que fuimos, de que para vos no signifique nada o que estes conmigo por obligación.
—Ya te dije, puede que haya venido a este almuerzo por obligación pero con vos no, en serio. Es más me tranquilizas, me sacas esa incomodidad que sentía al estar encerrado y te vuelvo a decir gracias por eso.
—No me agradezcas -creo que recién, al escucharla, me di cuenta de que seguiamos en la misma posición de unos minutos atrás, a solo un par de centimetros, abrazados y que me sentía bien así, que no había nada de malo, que no quería separarnos y disfrutaba, o mejor dicho, la disfrutaba.
me encantó este capitulo!!! Que si no recupera la memoria que se vuelva a enamorar de ella!!!
ResponderBorrarAy q lindo capitulo......
ResponderBorrarmw encantooo.para mi se vuelve a enamorar de ella
ResponderBorrarOooohh que lindo capitulo!!
ResponderBorrarme super encanto espero otro cap
ResponderBorrar