domingo, 15 de febrero de 2015

Capítulo 42

No sabía como podía estar parada al sentir como su mirada se clavaba en mis ojos, con su seño fruncido y algo de inocencia. Trague saliva, baje la vista y sentí como mis manos comenzaron a temblar y transpirar al mismo tiempo ¿Que había que hacer en estos casos? ¿Que decir? No apartaba sus ojos de mi, quizá estaba esperando que diga algo y de mi boca no salía ni siquiera una palabra. De nuevo ese dolor al saber que para él no significaba nada, ni sabía quién era. Todo lo que construimos (y destruimos) desapareció, y por mucho o poco tiempo va ser así. Tomé valor de algún rincón de mi cuerpo, y levante la mirada para dirigirla hacia hacia la izquierda y después caminar un par de pasos hasta una silla. Sus movimientos y gestos al verme seguían ahí, iguales. Tal cual él. Su barba estaba más larga pero se veía hermoso. Aclare la garganta y hablé, o eso trate.

—Hola... -bien Pau, ahora trata de sacar tema. —Soy Paula... -no sabía que otra cosa podía decir, sonreí forzadamente, evitando mirarlo porque sino no aguantaria no abrazarlo. La cara de él me hacia acordar a cuando hablamos por primera vez, tal cual ahora, una mezcla de inocencia, tranquilidad, timidez -demasiada- y algo de distancia.
—Hola -hizo una pausa. —¿Y vos eras mi...? -levantó una de sus cejas, haciendome tragar saliva ¿Que iba decirle? "Hola Pedro, fui tu primera novia, después nos separamos porque arruine todo en un viaje a Chile, volví e hice que te separes de alguien con quien salias ¡Ah! Y desde que nos volvimos a ver histeriqueamos, hasta el día que tuviste el accidente." No, no podía.
—Yo era tu... Como decirlo... -si, ya sé. Vueltera ni ahí. —Es una historia muy larga -suspire y apoye mis codos sobre mis piernas, para que mis manos sostengan mi cara.
—¿Que eras? ¿Mi mejor amiga? ¿Mi novia? -no podía creer que reaccione así, hace menos de dos horas había despertado y actuaba como si nada. Solo asentí. —¿Mi novia?
—Novia no... Te dije que era una historia muy larga -mis ojos se humedecieron un poco pero no quería que me vea llorar. Para nada.
—Perdón -volví a mirarlo a ojos al escucharlo hablar. —No me acuerdo de nada -bajo la mirada. —Recién vino una mujer que se supone que es mi... -hizo una pausa. —¿Madre? -asenti. —Y yo no sabía ni con que cara mirarla, no estoy seguro ni de quién soy. Siento que me está por explotar la cabeza y te veo a vos acá, y no sé quien sos. Perdón, en serio -sus palabras habían logrado llegarme al alma porque a pesar de todo, seguía siendo él. Su esencia seguía ahí, no importaba todo lo que pasó. Su sinceridad y el querer que nadie la pase mal estaba intacto.
—No es tu culpa Pedro... -me levante de la silla para acercarme a la cama, y quedarme parada al lado suyo. —Los doctores dicen que todo esto va pasar y quiero que sepas que lo que menos queremos es abrumarte con información. Y yo sé que no sabes quién soy pero es lo que hay ¿No? -mordi mi labio inferior para que no se note la tristeza en mis palabras al decir eso, porque a pesar de hacerme la fuerte, todo esto se me iba de las manos. No había asimilado que él había perdido la memoria ni estaba preparada para enfrentar lo que se venía.
—Veo tristeza en tus ojitos -hablo después de unos largos segundos, con sus ojos mas abiertos que antes y mirandome fijo, como buscando alguna respuesta en mi.
—Todo es raro... -sonreí, o aunque sea trate, y corrí mi mirada hacia un costado para que el no vea esa "tristeza" porque era lo que menos quería.
—Si... -largo un suspiro. —Podemos hablar aunque sea ¿No? -yo lo mire raro. No entendía su planteo. —Digo, me podes contar algo así yo me acuerdo mágicamente de toda mi vida -rió después de decir eso, al igual que yo. —En serio, contame algo. Aunque sea como era...  Las cosas buenas eh -sonrió y yo me quedé observandolo, porque a pesar de todo lo que se nos venía, disfrute que él aunque sea vuelva a sonreír. Y también, el poder volver a ver eso porque en más de una oportunidad se me había pasado por la cabeza que quizá su cuerpo no soportaba todo lo que pasaba.
—¿Que queres que te cuente? -hable mientras me daba media vuelta para buscar la silla, que estaba contra la pared, para traerla al lado de la cama de él y quedar frente a frente.
—Es raro preguntar esto pero... ¿Cuantos años tengo?
—17 -rei. Me dio ternura que me preguntara eso pero pensandolo bien era lógico, no sabía ni eso. —¿Tengo amigos?
—Obvio que tenes amigos Pedro -mordi mi labio inferior.
—Capaz era antisocial, no sé -largo una carcajada chiquita, ya que al parecer estaba algo débil. —¿Quienes?
—¿Nombres? -el asintió. —Tenes un grupo de amigos varones bastante grande, está Hernan, Nacho, Agustín, Pablo, son miles. Después amigas, están Camila, Ludmila y Sol. Tu mejor amiga desde siempre, se llama Naomi. Ella estuvo todo este tiempo acá, haciendote el aguante igual que los demás chicos -el me escuchaba atentamente. —Esos son los que yo conozco igual..
—Gracias... -hizo una pausa. —¿Hace cuanto que me conoces? -trague saliva.
—Desde tercer grado...
—¿Y desde tercero salimos? -levanto una de sus cejas mientras sonreía.
—¡Seguis igual de tarado!
—Dale, decime -largo una carcajada chiquita.
—Desde los once, mas o menos pero no fuimos novios ahí igual... -hice una pausa. —Pregunta otras cosas porque no te puedo dar tanta información, me pones en un apriete -le sonreí.
—¡Un poquito más! -yo negue. —¿No sabes cuando me voy a poder ir de acá? Me siento un parasito -lo mire con ternura.
—La verdad que ni idea, de ultima si se algo y te puedo contar, te digo.
—Gracias... -y al segundo de decir eso comenzó a acariciar su nuca mientras cerraba los ojos, en señal de que le dolía algo o eso creía yo.
—¿Estás bien?
—Si pero todavía un poco débil -su voz se escuchaba más baja que antes. —Los doctores me dijeron que tenía que descansar...
—Bueno, entonces yo me voy a ir ¿Si? -me levante de mi asiento.
—No te vayas... -lo mire sorprendida. —Es que no me gusta esto de tener que hablar con personas que no conozco y seguro ahora viene alguien, y estas situaciones me ponen incómodo. Ademas vos me caíste bien, no me abrumaste con información y tampoco me presionaste así que gracias por eso -me sonrió de una manera tan especial que sentí que me derretía en ese momento. Necesitaba abrazarlo pero no podía, tenía que mantenerme al margen de todo pero sus palabras, lo que me había dicho, no iba poder contenerme por mucho tiempo.

4 comentarios:

  1. Ay q capítulo .... Q lindo q no le haya respondido mal pero q triste situación. @sofilorenzi

    ResponderBorrar
  2. Aaahhh!!!! La empieza a conocer por primera vez otra vez!!! ♥♥♥ me encanto el capituloooooo

    ResponderBorrar
  3. ah me muero de ternura con este cap espero el sig besos

    ResponderBorrar